Apocalipstick

El manga ofrece un universo de posibilidades que mezclan tradición y dominación cultural como una identidad propia.

Manga

21/04/2015

| Por Annatole

3 comentarios

Hino3Antes que nada, aclaro que en este artículo voy a usar la palabra Comic, para hablar del comic occidental solamente. Es a modo práctico y no porque el manga no sea comic (que lo es).

Como la millennial que soy, en el 2000 estuve altamente expuesta al avance de Locomotion y Animax, el auge de las convenciones de animé, la revista LaZer y sus fiestas (que a veces me gustaría olvidar) y una persistente obsesión por Sailor Moon; y aún así nunca fui lectora de manga.
Siempre hubo algo en la narrativa del mismo que me rompía los esquemas de cómo eran los comics para mí: revistitas, 22 páginas, tipos que vuelan, demonios, minas en bolas, el sueño americano.
Tenía este concepto de que el manga eran un montón de tipos musculosos haciendo artes marciales con dragones, o nenas siendo violadas por pulpos. Y con el tiempo, me di cuenta que es el mismo pre-concepto pelotudo de la gente que piensa que el comic americano sólo es de superhéroes. Sí, eso es lo mainstream, ¿y?. Estaba siendo igual de tonta que la gente con la que me peleo todos los días, así que me senté a leer manga.

Hideshi Hino, Junji Ito, Naoki Urasawa, Osamu Tezuka, Yuki Urushibara… Las posibilidades eran infinitas, y superaron ampliamente mis expectativas.

insects-manga01No pude evitar correr paralelismos temporales entre la época de publicación de ciertas obras, como por ejemplo “El libro de los Insectos Humanos” (un thriller impresionante con una trama compleja e intrincada, que penetra en la naturaleza humana y sus rincones oscuros) fue publicada en los ´70 por el maestro Tezuka, quien también escribió una de mis obras preferidas, de la que ya hablé en Bullpen Girls, La Canción de Apollo. Y de este lado del Pacífico, ¿qué teníamos? ¿Stan Lee boludeando con Avengers? ¿Lois Lane negra? Durísimo.

Por otro lado, leí obras con un nivel de surrealismo, pero al mismo tiempo una mundanidad tan humana, tan cercana y amena, como Mushishi, de Urushibara, que inventa una mitología propia para la construcción de un relato de un personaje que viaja a lo largo de la era Edo de la Japón feudal, resolviendo sucesos paranormales.

Puedo hacer una lista enorme de esto, incluir genialidades como Pluto, por ejemplo, que toma la mitología propia de Astro Boy, para hacer robots detectives. Y ni me hagan hablar del horror, que es hasta ahora lo que más me gusta dentro de los géneros que me interesó explorar.  Pero no quiero hacer esta nota como un recopilatorio sobre qué está bueno leer o no; para eso van y googlean alguna lista cualquiera en internet. Tampoco una lista onda “encuentre las 10 diferencias”, porque de esas también hay muchas en internet. Me interesa preguntarme en realidad, ¿qué es lo que hace que a algunos lectores de comics nos cueste tanto entrar en el manga?

ffd25688d2a49f95cdb434a0f98a5b6bPorque no soy la única que tuvo esta problemática, lo veo pasar todo el tiempo: “No, yo manga no leo, eso es de otaku virgen”. Claro, porque vos que podés nombrar todos los guionistas de la Liga de la Justicia en orden cronológico la ponés seguido… “El manga es para adolescentes”. Claro, porque Deadpool no. “Me molesta por que escriben deforme”. Ni siquiera voy a responder a esto.

Lo gracioso es que, dentro de los lectores de comics, las mujeres siempre se vieron inclinadas a leer manga. No sólo por una cuestión de temáticas, sino porque cuando sos un lector nuevo, es muy difícil empezar a leer comics por tu cuenta. Seamos honestos, al principio nadie entiende nada. Cuando me compraban mis primeros comics de chica, me los compraba mi abuelo, que agarraba cualquier verdura que veía en el kiosko de revistas, y yo de repente tenía un Superman n°15 y lo que venía antes y lo que venía después me lo tenía que imaginar. Si agarrabas Marvel, PEOR. El estilo americano de serializar la historia, (y que venga de hace tanto tiempo) hace que sea difícil encontrar un punto de partida. A veces, es más fácil acostumbrarse a leer al revés que agarrar un número random de la Catwoman de Brubaker (por más que esté buenísimo). La idea de tener que entender no sólo lo del run que leemos, sino todos los tie-ins, eventos, crossovers y andá a saber cuánta verdura más, mata a los lectores novatos.
PLUTOPor otra parte, y no menos importante, la distribución de viñetas es muchísimo más variada en el manga que en el comic, en donde sigue -dentro de líneas generales- una fórmula bastante clásica. El manga es muchísmo menos estructurado y parte de su narrativa toma la magia de esa desestructura: le dan una relevancia a las locaciones de una forma hasta cinematográfica, el uso de primeros planos tiene algo medio kitsch (muy de cine Z, en la exageración de los shock panels), hay una cohesión entre la imagen y el diálogo constante, casi cuadro a cuadro, totalmente en sincronización. El comic americano se toma más libertades en ese sentido.  El estilo de dibujo… Bueno, no tengo que explicar esta parte, aunque, ojos grandes, tetas más grandes, cabezas chicas, hombros enormes… No es la regla, pero es el standard.

Dentro de las temáticas, hay tantos géneros y estilos de mangas como hay en el americano, y así como dije antes, el shonen y el shojo son los más conocidos, pero son una parte solamente de la enorme industria de las publicaciones en Japón. Acá no llega ni una décima parte de todo lo que se publica allá, y ni siquiera llega lo mejor.

El punto es… Quizás te cueste pasar por los ojos enormes, quizás te cueste empezar por el final, pero si eso es todo lo que te detiene, seguí leyendo: hay un universo de posibilidades que mezclan tradición y dominación cultural como una identidad propia. Y no tiene ningún desperdicio.

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3 comentarios

  • El tema del manga va por muchos lados. Por un lado, esta claro que maneja códigos que son puramente propios de la cultura japonesa y sumamente ajenos a los de occidente.
    El tema es que la explosión del manga/anime vino aparejado de productos que muchos sentidos solo eran importantes porque trataban de romper tabues que la cultura audiovisual tenía muy arraigado. Temas como la violencia o la sexualidad estaban culturalmente más aceptados para ser públicados para audiencias más jovenes en tierras niponas que en nuestras pampas.
    Eso llevo a que cosas como Dragon Ball o Saint Seiya (que no se destacan demasiado en lo que refiere a historias) a convertirse en productos comercialmente viables y de exportación para un país que pensaba su producción para el consumo casi exclusivamente interno. (Algo que apenas habían logrado gente como Go Nagai, Osamu Tezuka o Tatsuo Yoshida.
    Con la popularidad del manga, se afianzó aún más aspectos que tienen que ver con lo comercial, y ya un lector instruido se cansa de ver la cantidad de fanservice, de historias ridiculas e humor horrendo.
    Pero siempre el comic nipón que más sigue llamandome la atención es el de autor: Jiro Taniguchi, Inio Asano, Suehiro Maruo, Shintaro Kago, Katshuhiro Otomo, Kazuo Umezu, Rumiko Takahashi (Cuando se pone las pilas y no hace series larguisimas), Junji Ito, Hitoshi Iwaaki, Shigeru Mizuki, Makoto Yukimura. Historias con menos tabues culturales y una originalidad que muchas veces no le veo a ningún comic de las grandes ligas jamas.

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    lastiri2004

    22/04/2015 - 10:31

  • Yo era… reacio a leer manga hasta que hace muchos años cayó en mi poder, casi de casualidad, “El caminante”, de Taniguchi. La primera vez que lo vi me pareció aburrido, lento, como si fuera el cine francés del cómic. Pero no lo dejé: seguí tratando de encontrarle la vuelta hasta que lo hice.
    No digo que fuera difícil de entender, sino que yo no encontraba la forma de que me gustase.
    Y cuando te hace click la cabeza y te das cuenta del enorme artista que se necesita para hacer una obra así… ya no hay vuelta atrás.

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    brunowayne

    21/04/2015 - 17:35

  • será cosa del momento en tu vida en que lo agarras. yo leo comics de muy chico y venia acostumbrado a columba y marvel, cuando descubri el manga a los 15 y me voló la cabeza. durante un par de años me agarro un fanatismo otaku a nivel nazi (para mi eran la raza comiquera superior :-P)
    Entré (por supuesto) con dragon ball y ranma, y entre las primeras que lei tambien estuvieron silent mobius, alita, akira, dominion y video girl ai, pero todas esas nos llegaban en versiones gallegas espejadas. creo que lo primero que lei al vesre fue evangelion.
    hoy leo comics de la nacionalidad que me tiren, aunque si me das a elegir me quedo con los argentos y franceses. creo que son los paises que producen mejores comics adultos.

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    Pablo Zambrano

    21/04/2015 - 17:19