Hablemos de Byrne

A los Fantastic Four de Byrne no les quedaba grande el rótulo de "El mejor comic del mundo". Quizás lo era, o al menos peleaba el podio.

Fantastic Four (parte 1)

29/07/2015

| Por Leandro Paolini

1 comentarios

fantastic-four-232-00Con esta etapa de la carrera de John Byrne, no puedo ser objetivo: Fantastic Four de Byrne es mi favorito de todos sus trabajos. Quizás porque me sorprendieron sus conceptos de ciencia-ficción para la época, quizás porque hay un episodio en particular que es mi favorito histórico de una serie regular o quizás porque los Cuatro Fantásticos sean simplemente su mejor laburo.

Desde que Byrne trabajó con Claremont en los X-Men, John se obsesionó con poder ser también guionista. Con la ida de Doug Moench de los Cuatro Fantásticos, Byrne pide guionizar el título pero Jim Shooter decide convertirlo en autor integral y reubicar a la dupla Moench/Sienkiewicz (a Moon Knight) para poder darle completo control a Byrne de uno de sus títulos favoritos. Byrne ilustró los números de Fantastic Four del 209 al 221, pero la papa fina, lo importante, es su etapa (n°s 232 al 295) como guionista y dibujante. Sí papu, Byrne clavó 63 números seguidos como artista integral, un laburo de más de 5 años que es una de las mejores runs de un autor en el mainstream yanki.

Cuando Stan Lee crea a los Cuatro Fantásticos, la revista se promociona como: “El Mejor Comic del Mundo”. Bueno, si no fuese porque a mediado de los ´80 había cosas interesantes en Europa y Japón, y DC estaba sacando a los Titans de Perez y Wolfman… a los Fantastic Four de Byrne el rótulo no les quedaba grande. Quizás era el mejor comic del mundo, o al menos peleaba el podio.

tumblr_mn5xowkW6C1s0pt79o1_1280En esta etapa de la principal familia Marvel, el autor inglés supo capturar la esencia, el estilo, el tono y el propósito de los Fantastic Four. Si Lee y Kirby los crearon, Byrne los terminó de definir tomando mucho de lo hecho por sus creadores, pero mejorándolo, holgadamente. A Byrne le sobraba talento, y en los Cuatro Fantásticos se nota mes a mes.

Ya desde el n° 232 se ve que Byrne tiene un plan. Su etapa funciona como la estructura dramática; tiene números bajos o livianos sólo para bajar la tensión, porque no se puede vivir a fondo. Arranca lento, con subidas y bajadas, pero te das cuenta que está juntando un envión imparable. De a poco, el autor criado en Canadá desarrolla grandes aventuras pero con dicha familia como centro nuclear del título (y creo que Byrne fue el primero en darle tanto énfasis a su estructura familiar aventurera, en la que se apoyaron todos después). Mes a mes, Byrne daba pasos pequeños y firmes para llegar a pisar fuerte a los dos años de su etapa, si somos muy exigentes.

6894dbccbf541b4fd74fe8c219e1b48dByrne comienza su etapa de autor integral en este título con la muestra del devenir diario de los integrantes de los FF, y con su enemigo Diablo planeando su venganza desde una pieza alquilada en un sórdido motel, y no en una súper fortaleza de un súper vilano. Byrne clava realidad, le quita dramatismo a la historieta, le agrega humor inferido y remata el Deux Ex Machina de su primer número con la participación de un gran personaje de Marvel. Busiek le debe tanto a Byrne….

El barbado autor británico tuvo en Chris Claremont un gran socio en X-Men y un gran maestro. Así como Claremont elevó la figura de Jean Grey, aquí Byrne hace lo propio con Susan Richards: le da una mayor personalidad, le cambia el look, le mejora los poderes, la saca de su figura de doncella en apuros y la hace evolucionar mes a mes para que deje de ser Invisible Girl y pueda convertirse en Invisible Woman. Con los otros integrantes también movió el avispero, pero en menor medida. Reed dejó de ser un personaje físicamente bien armado para ser un científico más delgado, académico y mayor. Johnny explora toda su rebeldía hasta “icardiarle” a Alicia Masters a Ben Grimm, y a este último lo define físicamente más rocoso y hasta lo retira del equipo a mitad de su etapa en el título. Byrne tiraba vanguardia y rompía paradigmas a batazos; tenía el talento y la espalda para hacerlo. Byrne despliega un estilo clásico pero refinado, dedicado, y se nota en el detalle de los trajes, la vestimenta, los fondos, las maquinas. Byrne sentía amor por su trabajo.

ff252_00Uno de los mejores autores de Marvel no se andaba con chiquitas: en seguida utilizó al Dr. Doom, a Ego, a los Inhumanos, a la Zona Negativa y a Galactus! Destaco los n°s 242 al 244 con un Galactus muerto de hambre y derrotado casi a nivel físico, los n°s 249 y 250 con un Gladiador de la Guardia Imperial (de Shiar, no la de Racing Club) contra los FF y los Avengers, y los n°s 258 al 260 (ya en su tercer año) con el origen redefinido de Victor Von Doom. Brillantes e inolvidables números.

 

byrne_ff_corner_boxAsí de a poco, las historias eran cada vez más gigantescas e imposibles, pero sus personajes cada mes tenían más carnadura y generaban empatía: Reed podía ser comprendido, Susan podía ser respetada, Johnny maduraba de a ratos y Ben tenía cada vez más corazón. Y que decir de Doom, quien de a poco se convertía en nuestro villano favorito de la editorial, gracias a Byrne y a las capas de tragedia con las que vistió a dicho personaje.

Faltaba más, mucho más: las mejores historias y cambios en el equipo estaban por llegar en los últimos dos años de su etapa… pero para eso van a tener que esperar un mes más, hasta poder leer la segunda y última parte de esta reseña de los Fantastic Four de la mano del genio, el inigualable, el magnifico John Byrne!

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Un comentario

  • Gracias por esta serie de notas, están muy buenas. La mejor etapa de los FF es esta para mi, y con Superman (que me imagino que pronto lo estarán por tocar) me pasa algo muy parecido. Hoy no sé que le sucede a Byrne, pero en una época era como el rey Midas.

    Comentarios

    Bruno Alba

    13/08/2015 - 08:56