Hablemos de Byrne

Con los aportes de Francisco Lobo y Leandro Paolini seguimos relevando las historias "menores" en la carrera del glorioso John Byrne.

La obra dispersa (parte 2)

09/03/2021

| Por Fede Velasco

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Segundo tramo de la recta final y seguimos repasando la “obra dispersa” del maestro anglo-canadiense. Este es un catálogo de laburo que nos muestra, una vez más, el enorme legado del ídolo no sólo en cantidad de material publicado sino también en la infinidad de registros por los que se movió. Vamos a ver entonces esos trabajos que no entraron en alguna de las columnas que durante seis años revisamos aquí, pero que, aún pequeños y/o intrascendentes, no dejan de formar parte de su leyenda y se merecen nuestra atención cada vez que hablamos de Byrne.

coverPhoenix: The Untold Story

¡Arriba las manos! Este choreo consiste en cinco páginas que alteran el final del mítico nº137 de X-Men, y cuentan que, a diferencia de la historia original en la que Jean muere para ponerle fin (de momento) a la amenaza del Fénix, aquí se salva y es tratada medicamente con tecnología Shi’ Ar. Todo esto aparece mechado con el reprint del nº137 original. Para parecer más honrosa, la publicación incluye una “charla” entre Jim Shooter, Chris Claremont, John Byrne, Jim Salicrup, Terry Austin y Louise Jones sobre la importancia de Jean, su muerte, el Fénix y sarasa.

En estas páginas nuevas el dibujo de Byrne está en un nivel muy alto y se integran muy dignamente a lo ya dibujado (con una calidad fuera de serie que marcara un paradigma) en el nº 137, lástima que es una escena muy tranquila, más de diálogos de cierre que de otra cosa. (F.L.)

cleanSilver Surfer nº1

Con guiones compartidos entre Stan Lee y John Byrne y dibujos a cargo del barbudo esta publicación de 1982 narra la búsqueda del Shalla Bal (desaparecida de su planeta de origen) por parte del Surfer.

La historia comienza con un Silver Surfer introspectivo y deprimido por su encierro en la Tierra, argumento que sirve para recordar en escasas viñetas el origen del héroe. A partir de ahí, y gracias a un ingenio de Reed Richards, Norrin Radd consigue romper la barrera que lo mantiene confinado al espacio terrestre para regresar a Zenn-La, y por ende, a su amada Shalla Bal. Lamentablemente de su hermoso planeta natal solo queda un erial rocoso con campos de refugiados repletos de rencorosos zenn-lalitas (o zenn-lalianos) incluyendo a su antiguo suegro, que ven en el Surfer al responsable de la miseria que los atraviesa, ya que Galactus, luego de que Norrin se le diera vuelta, vuelve al planeta a pasar factura. A esto se le suma la desaparición de Shalla Bal, por lo que Norrin, decidido a recuperarla emprende una búsqueda a todo o nada. El guión lleva, innecesariamente, al protagonista a Laveria cuando en realidad el villano que está a cargo de la desaparición de la morocha no es el Dr Doom (un amague que no funciona ni a palos) sino Mephisto. Finalmente (y como era recontra obvio), tras el enfrentamiento entre el demonio y el Surfer, Shalla Bal logra volver a su planeta con una suerte de bendición druídica que le permite con su mera presencia regenerar la vida extinta.

De nuevo, el dibujo de Byrne no está ni cerca de sus picos históricos en la resolución de las anatomías, pero no fantasmea tanto y le pone mucho huevo sobre todo a los fondos, donde por la narración tiene paisajes extraterrestres, ciudades, naves y tecnología fantástica y el Averno. También hay un diseño de expresiones y composiciones más cercanas al terror, propia del mundo infernal en el que se ve al protagonista, lejos de su tradicional ecosistema cósmico. La historia cumple y entretiene, y salvo los planteos existencialistas típicos del personaje principal, no tiene mayores pretensiones. Lo que sí hay que destacar es que Byrne nació para dibujar a Galactus, se nota que le divierte hacerlo. En las dos o tres páginas que aparece el devorador de mundos hay un nivel grafico superlativo al resto de las paginas, en la que se impone brutalmente en medio de su grandilocuencia, sus maquinarias imposibles, su proporción fuera de escala y el barroquismo de su diseño, potenciado a la perfección por el lápiz de Byrne. (F.L.)

22246Fantastic Four Special Edition 1

¡Otro choreo de Byrne!! Como contara Pancho más arriba, con la historia de Phoenix, acá Byrne redobla la apuesta y mete mano en una historieta que no es suya. Nos encontramos ante una reedición del mítico primer anual de los Cuatro Fantásticos, escrito por Stan Lee y dibujado por Jack Kirby, donde el maestro además de hacer una tapa doble del re-carajo y unos pin-ups que complementan la historia central, se manda una intervención de cinco páginas y profundiza sobre la historia de cómo se conocen los padres de Namor, incluye a los Invaders (que no existían al momento en el que salió el anual original) y recuenta la clásica escena de la barba de la FF nº4. Esta intervención de Byrne reemplaza una de las páginas de Lee y Kirby (la 18 para ser precisos) y la acción continua con la página siguiente hasta al final de la historia como si nada.

El estilo de Byrne en estas páginas es mucho mas sencillo que el que nos tiene acostumbrados y la verdad que se acopla bastante bien al trabajo de Kirby, de modo casi imperceptible, salvo por unos pequeños detalles. De todas formas, no se entiende el por qué de esta decisión por parte de Marvel de reeditar el anual con este agregado, pero siempre se agradece la aparición del maestro donde pueda mojar. (F.V.)

f16862888593449c95387a3035e8821fTorch of Liberty Special

Este personaje creado por el maestro para Dark Horse (claro homenaje al Capitán América), debutó como back-up de Danger Unlimited, pero seguramente es mucho más recordado por su cameo en el origen de Hellboy, producto del universo unificado que querían sacar adelante sus autores.

Al igual que en los back-ups, en el especial el maestro sólo se encarga del guion, y deja la faz gráfica en manos de su, por entonces, hijastro Kieron Dwyer. Byrne y Dwyer trasladan la acción a 1954, en plena Guerra Fría y lucha anticomunista, donde nuestro héroe se tiene que enfrentar ni más ni menos que con el fantasma de Lenin y detener su plan para hacerse con el control de un cañón atómico.

Toda la historia está hecha en un tono muy retro, al punto del ridículo, y se toma todo lo que sucede mucho menos en serio que en la historia del origen que acompañaba a Danger Unlimited. También es la última aparición o mención del personaje, que cayó en el olvido, para ser recordado cada tanto por algún fan de Hellboy que se pregunta qué fue de aquel personaje que le enseñó a disparar y le regaló su pistola al querido demonio. (F.V.)

Amazon (1)Amazon nº1

Hace no mucho tiempo, Marvel planteó –casi públicamente– que necesitaban reafirmar su propia Wonder Woman. A través de House of M le dieron manija a Carol Danvers para eregirla a dicha casilla. Somos muy pocos los que no picamos el anzuelo. Yo –y muchos más– no tengo dudas que la Wonder Woman de Marvel es Storm. Eso queda más que demostrado en este unitario ambientado en lo que fue el mundo de Amalgam, cuando DC y Marvel fusionaron sus universos en una serie de especiales.

El Byrne de los ´90 es más vago que el de los ´80. Como Riquelme, tiene la pelota debajo de la suela y no necesita correr. El maestro se sabe maestro y respeta el paso del tiempo. El mejor Byrne, como autor integral, es el de los ´80. Esa fue SU década. En los ´90 capitalizó ciertos caprichos y pagó las expensas con otros trabajos. Como con este ejemplar de 1996 (donde escribe y dibuja, para que lo entinte Terry Austin), que si bien es digno, no queda grabado en la retina. Algo que sí ocurre con otros de sus trabajos anteriores. (L.P.)

 

act_a6_001Action Comics Annual 6 (1994)

No tan afiliado como en los ´80, pero igual con un dibujo bastante decente, este anual 6 de Action Comics muestra nuevamente que la combinación de John Byrne con elementos kryptonianos es siempre una buena idea. En esta historia, para nada fácil de escribir ya que transcurre en 1776 y no es simple escribir con próceres de la época (tanto de EEUU como del Reino Unido), se despliega una trama alternativa, un Elseworlds, donde Kal-El no es el único protagonista. Quien llega a la Tierra primero es Gar-El (un conquistador de Krypton que rápidamente se ubica en el poder británico). Kal-El es el rebelde híbrido descendiente del último kryptoniano. Gar-El es quien ayudó a que el Imperio Británico gobierne todo el planeta desde entonces hasta el Siglo XX. El arte y la narrativa están bien, pero de todo este anual se destaca óolo el comienzo a puro ritmo. El dibujo de Byrne también se potencia siempre si se entinta él mismo. Es un ejemplar interesante y pensado para amantes de los Elseworlds. (L.P.)

(El mes que viene, la tercera parte)

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