La Mansión Wayne

Fatale es una joyita, una perlita, corta, breve, pero muy poderosa, quizás lo mejor de la gran dupla integrada por Ed Brubaker y Sean Phillips.

Fatale

02/02/2021

| Por Bruno Magistris

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20299680._UY475_SS475_Ed Brubaker es un artesano. No es un GENIO, no, pero está ahí, siempre cerca de convertirse en uno. Labura revista a revista, proyecto a proyecto, y cada vez eleva más la vara de su calidad.

Lo sigo desde la gloriosa “Scene of the Crime”, de la recordada Vertigo, con ese estilo indudablemente policial y duro. Pasó por Batman (en equipo con el glorioso Greg Rucka) y dejó una huela inolvidable. Pasó por Daredevil para continuar la saga iniciada por Bendis, tomó la papa hirviendo y la llevó a una conclusión igual o todavía más poderosa. Y obviamente su run en Capitán América donde creo que finalmente se consagra (al menos en el mainstream). Otras joyas que andan por ahí son Sleeper, Incógnito, Criminal, todas maravillas muy recomendables. Pero en la que quiero centrarme hoy es en Fatale, perla maravillosa que publica junto a su mayor colaborador gráfico: Sean Phillips.

Fatale es un comic raro en la obar de Brubaker, en el sentido de que se aleja un poco del género en el que mejor hace pie. Como dije, el amigo Ed suele abrevar en el policial, en la historia de espionaje, en la cosa jodida y enrevesada, en las relaciones humanas. Es un maestro allí, y a la hora de crear un concepto algo más alejado de esas bases (como lo es Fatale) debe haber tenido sus importantes dudas de meterse en ese juego. Recordemos que su peor momento en el Capitán fue su “Reborn”, en donde intenta meterse con lo paranormal, con la idea de la ciencia-ficción y no le sale tan bien. Pero acá parece habérselo tomado mucho, muchísimo más en serio, y se pone manos a la obra.

Dejemé presentarme.

Dejemé presentarme.

Image, la hermosa editorial que supo renacer de sus cenizas creativas de toda la vida, le da la chance de crear la revista y el concepto que se le antoje, total libertad para expresarlo, y absoluta confianza en su potencial creativo. ¿Qué buen trato, no? El sueño del pibe de cualquier escritor. Y el tipo idea la historia de una mina (una femme fatalle, de ahí el título) que puede hacer con vos lo que le plazca, que está tan buena que solo le basta mirarte para que aceptes la orden más absurda, que abreva en poderes oscuros y milenarios para hacer lo que hace y que desde hace siglos destruye vidas mientras escapan del culto satánico que la persigue con fines siniestros. “No creerías las cosas que he hecho por ella”, decía Gustavo, y muchos en estas páginas piensan lo mismo de sí mismos.

No la agarres cruzada.

No la agarres cruzada.

La historia se compone de cinco libros, cada uno con un arco específico que suele cerrarse pero deja abierto el mayor de todos, el de la búsqueda de respuestas y la carrera eterna por escapar de fuerzas que parecen invencibles. Brubaker la lleva con total calma, sin dejar nada sin explicar ni nada al azar, se toma su tiempo y ahonda de a poco. Como en cualquiera de sus otras colecciones o etapas en el mainstream, es un maestro también a la hora de pelar unitarios (recuerdo uno basado en la novia ciega de Daredevil que te hace llorar, y varios en la historia del Capitán que son excelentes). Quizás el mejor número de esta saga de Fatale sea el nº13, donde veremos a nuestra protagonista cruzar espadas (figurativamente, claro) con un jefe indio que derrama vida en cada palabra que dice. Porque la historia arranca en el siglo XIII (o incluso antes, quién sabe) y llega hasta nuestra actualiadad, mechando arcos y unitarios en distintas décadas más o menos cercanas. Jo, la femme fatale del título, muere y vuelve a nacer, se cambia el nombre, se rehace, pero siempre con la misma esencia: la de “don´t fuck with me” y al mismo tiempo los resquemores morales y éticos que le traen a nuestra amiga el hacer lo que se le plazca y ver las vidas de aquellos que se le acercan destruidas. Historias de fracasos, de corazones rotos, de muerte.

Las más significativas: la época actual, donde al protagonista le pasa de todo por ser el perro andaluz (soy un tonto en seguirte) de esta mina que lo vuelve loco (de entrada, pierde una pierna, va en cana, lo persigue una secta satánica, presencia muertes horrendas, es secuestrado, etc, etc). En la década del ´50, absolutamente noir y llena de humo de faso. En la del ´70, con Dodges y Pontiacs y Woody Allen y Burt Reynolds. En la del ´90, con una banda grunge volada, que vive de un hit que les compró una mansión, que roban bancos para combatir el aburrimiento, y que por la locura que la mina les genera terminan todos (o casi todos) muertos.

La tiene bien clara.

La tiene bien clara.

Brubaker conoce (evidentemente) el estilo de H.P. Lovecraft. La idea de que es mejor sugerir que mostrar. “There are more things” es un cuento de Borges (querido lector, conseguilo) que el Genio le dedica al mismísimo H.P. y que hace eso a la perfección: lo importante no es el monstruo en sí, sino la construcción de una realidad en la que ese monstruo podría existir, palmo a palmo y suspiro a suspiro). Y aquí pasa lo mismo: muchas veces vemos escenas en las que sin demasiada explicación, “lo siniestro” como concepto emerge y te hace temblar un poco el pulso. Conjuros, sigilos, monstruos, sectas, sexo, drogas, traiciones, nazis, torturas, amputaciones, sí, pero también habrá héroes (que terminan mal, como casi todo verdadero héroe).

Con los ojos cerrados me ves mejor.

Con los ojos cerrados me ves mejor.

Jo, esta mina que tiene un poder muy similar al del recordado Jesse Custer (pero sin las letritas rojas) te puede parar de cabeza, suicidarte, o hacerse amar sin restricciones por el resto de su vida. Puede hacer que no duermas, no comas, no pienses en otra cosa con solo haberla visto. Te puede enamorar, bah. Pero en serio, y jodidamente de forma siniestra.

No hablaré del final, el cual recomiendo muchísimo, y quisiera que historias como esta (desde lo creativo de dos tipos que dan todo revista a revista; y desde lo editorial en donde las libertades creativas son absolutas) fueran un poco más populares y reconocidas.

Fatale-4-bFatale es una joyita, una perlita, corta, breve, pero muy poderosa. Si te gusta la buena escritura; si te gusta el dibujo personal y por momentos bellísimo de un tipo como Sean Philips, que la descose desde hace años y que acá, repito, pela casi su mejor laburo. Si te gusta todo eso, y sos fan de la buena historieta, no dejes de conseguirlo.

Seguramente, luego de haberla visto por primera vez, no vas a poder pensar en otra cosa. Como si la revista fuera un destello de ojos azules, que te miran como sin querer y te dicen, sin hablar, lo que harás por el resto de tu vida.

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