La Mansión Wayne

Matar gente se volvió una obligación, cuando la justicia lo requería. ¿Yo, matando gente? No era lindo, pero había que poner fin a aquella tiranía.

La lucha

01/10/2019

| Por Bruno Magistris

7 comentarios

lead_720_405Salíamos del cine. Mamá se sentía algo mal así que tomamos una puerta con un letrero de “Salida de emergencia” y nos vimos en la calle. Aunque triste por haber salido antes, no podía despegarme de la emoción, de la excitación que los héroes me generaban. Papá se reía y, mientras sacaba un cigarrillo, su mirada pasó de mí hacia algo que se nos acercaba. Volteé por instinto, y vi a un grupo de hombres en ropa de civil, armados, que empezaron a llamar a papá por su nombre y antes de que me diera cuenta, estaban forcejeando. Mamá intervino, gritando e intentando hacer algo en esa desigual demostración de fuerzas. Pero no hubo caso, yo me quedé casi paralizado del miedo hasta que un trueno, un temblor, una explosión detonó el cielo y papá cayó derrumbado. A mamá se le quebró la garganta y otro estampido desolador la hizo caer, pero sobre mi. Con su último esfuerzo, intentó protegerme. Sentí algo caliente y húmedo en mi cara. Alguien se acercó y la quitó bruscamente de encima mío, dijo algo que no comprendí, y me tomó por los hombros. Miré hacia abajo y vi lo que no puedo olvidar, lo que no quiero olvidar, lo que sé que nunca olvidaré: vi mi mundo destruido cruel, salvajemente. Papá… mamá… ahí tirados. Y algo extraño: creí ver, en un segundo de siniestra lucidez, que el charco de su sangre delineaba un murciélago.

falcon2bverde_0Un Ford Falcon chirrió frenando a unos metros. Arrastrándome y entre mis gritos de terror intentaron hacerme subir, pero no sé cómo logré liberarme, y corrí de allí con las fuerzas que todavía no me habían abandonado. El deseo de volver a los brazos de mis padres huía frente a los dos o tres tiros que intentaron detenerme. Una parte de mí me odió por lo que hice: dejarlos allí, en un charco de sangre, entre esa gente… Pero no tuve opción. ¿Y a dónde iba? Al infinito, a la nada, vaya uno a saber a dónde.

¿Quién, en ese país, en esa realidad, hubiera arriesgado el ayudarme?

No sé cuánto tiempo huí, pero de pronto sentí que me caía, que no podía seguir corriendo. Me mareé, trastabillé y di fuertemente la cabeza contra el piso. Alcancé a mirar hacia arriba antes de perder el conocimiento, y vi un hombre que se me acercaba. Estaba perdido…

Pero la providencia me había llevado hasta el único lugar en el que podía esperar ayuda. Milagros palpables que desafían el fatalismo más empedernido.

No puedo revelar el nombre de aquel que me salvó, pero sí decir que era parte de una organización que combatía la opresión de aquellos que habían tomado al país por asalto. No fue fácil al principio: recordemos que yo era un chico de apenas 8 años, que acababa de perder todo aquello que tenía de bueno en el mundo y que de repente se veía perseguido por el poder siniestro de turno. ¿Qué llevó a aquel espíritu guerrero a adoptarme, a hacerme parte de aquel grupo que lo que menos necesitaba en el mundo era un niño entre sus filas? No lo sé. Las pocas veces que intenté un acercamiento emotivo lo rehusó, tantos años de coraza no son fáciles de romper.

Es curioso cómo el odio te puede destruir, pero a la vez volverse el combustible necesario para nunca abandonar lo que te juraste aquella noche. Día a día, imbuído en ese ambiente de lucha por un ideal, por una forma de pensar el mundo, fui transformándome en lo que hoy, quizás, soy.

imagesNo tenía a nadie además de mamá y papá, nadie me extrañaría. Seguramente aquellos hombres me estarían todavía buscando… ¿qué más podía hacer? Me entregué a la causa, aunque el entrenamiento fue la experiencia más dura por la que tuve que atravesar.

Quien me hubiera visto algunos años después, no me hubiera reconocido. Matar gente se volvió no un pecado, sino una obligación, cuando la justicia lo requería. ¿Yo, matando gente? No era lindo, pero había que poner fin a aquella tiranía. Y lo hice… sabe Dios que lo hice… pero había algo… algo que no terminaba de cerrarme. Un amigo psicólogo que tenía en las filas me dijo una vez que un trauma puede generar un efecto rebote en vos. Es decir, aquel que pierde a un ser querido en el mar, por dar un ejemplo, se vuelve guardavidas. Mi caso fue algo similar, aunque no del todo. ¿Cómo explicarlo? Aquella noche, inolvidable, casi surrealista, fue la más terrorífica de mi vida. Aunque años después intenté mitigar aquel dolor con la justicia social, con la lucha armada en defensa del país que se estaban llevando a pedazos, había algo que faltaba. Solía encarar a aquellos que debía ajusticiar cara a cara, en el último minuto. Nombrarlos por su nombre y escupirles a la cara las razones por las que, con sus actos, me habían vuelto un asesino. Cuando se sentían perdidos, cuando no disponían de ninguna forma de defenderse, la mayoría se quebraba. Rogaban, pedían perdón, suplicaban. El entusiasmo era todavía mayor, entonces, de verlos volar en pedazos. Pero necesitaba algo más, algo que les infundiera todavía más terror. ¿Cómo… cómo hacerlo?

Detenidos_Argentina_dictadura_FotorRecordé entonces aquella noche, aquel oscuro y negro barrio donde mis viejos perdieron la vida a manos de estos miserables y de pronto lo supe, de pronto todo se volvió oscuramente claro.

Empecé a hacer circular una idea, un rumor. Entre nosotros había uno de especial sanguinariedad. Había uno que bebía sangre. Había uno que se mimetizaba con la noche. Que aparecía de la nada y hacia la nada volvía. Que nada podía matarlo, y que a nada temía. Que te encontraría en donde sea te escondieras. Su nombre de guerra era “el murciélago”.

Mi fama se extendió. Sin que supiera cómo, la noticia estalló y de pronto todo el mundo hablaba de aquel grupo subversivo no tan solo como “un peligro para la sociedad”, sino también como de algo con ribetes sobrenaturales y escalofriantes. De pronto, los momentos finales (tuve dos o tres más, antes del último y el perfecto) se volvieron míticos para mi. Cuando les decía quién era… el reflejo lloroso de sus ojos me devolvía mi propio rostro frenético de alegría. Y los volaba en pedazos también, sí, pero con una satisfacción imposible, inédita, monstruosamente plena.

hqdefaultHasta que aquel último golpe, del que ya hablé, finalmente llegó. La inteligencia tomó tres años, el margen de error se redujo a cero, y finalmente estoy aquí. Me queda poco tiempo, abreviaré.

Finalmente te tengo delante, tras un tendal de muertos que serán un escarmiento inolvidable. Finalmente te miro a los ojos sabiendo que en cualquier momento tirarán la puerta abajo, más de tus lacayos, más de tu escoria. Y tus ojos de rata me miran, y por fin veo en ellos el miedo, la desesperación, la abyección en tus pedidos de clemencia.

No, nada de eso hoy. Este es el acto final, el gran acto. Descubro mi pecho y te muestro mi marca, mi piel desgarrada con mi propio cuchillo en forma de ese murciélago que también hasta vos llegó, y veo riendo cómo te tiemblan las rodillas y te caés, miserable vil criatura, te caés sobre tu orina.

descarga (3)Y pienso que nadie, Jorge Rafael Videla, podría salvarte ahora.

Luego pienso en papá y mamá, allá en la calle tirados, mientras aprieto el gatillo y tu cerebro mancha la pared. Los veo pero ya no en la oscuridad, ni en el frío ni en la soledad. Los veo orgullosos.

Es lo último en lo que pienso antes de caer acribillado.

Gracias, Dios, por dejarme matar a este hijo de puta.

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7 comentarios

  • Y una duda, hace mucho dijiste que para vos LA pelicula de Spiderman no habia llegado aun y que ninguna te había gustado, Spiderman Intro The Spiderverse rompio con eso o tampoco te gusto y seguis esperando LA pelicula de Spiderman?

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    Nahuel2017

    02/10/2019 - 19:35

    • Hola amigo Nahuel. Respeto como siempre tu opinión y se agradecen los elogios. Esta versión de Batman es muy diferente a la canónica, es cierto. Pero no podía pensarla de otra manera que como un Batman montonero. La violencia de los 70 era imposible de sacar del contexto. Pero, como dije, respeto tu opiniôn y la agradezco mucho.
      Lo del Timmverse sí, lo voy a terminar. Me queda muy poco (quizá lo mejor) y no va a quedar trunco. Prometo entregas no muy lejanas al respecto.
      Y por último Spiderman… La verdad no recuerdo haber dicho eso jaja, es probable porque es lo que pienso. La última versión del MCU me encantô. Desde Civil War me enamoré de este Spiderman adolescente hecho como siempre tendría que haberlo sido. Ojalá sigan por este camino y borren las bazofias aanteriores.
      Un placer charlar con vos, amigo Nahuel. Abrazo grande.

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      brunowayne

      02/10/2019 - 22:09

    • Y “Into the Spiderverse” me pareció maravillosa.

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      brunowayne

      02/10/2019 - 22:10

    • Abrazo para vos tambien bruno y saludos para tu familia! Por cierto ya que hablabamos del Timmverse aca estoy viendo la peli que salio este año de la liga : Justice League vs Fatal Five, esta bastante bien, no es la JLU ni en pedo,,pero bueno esta bastante bien.

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      Nahuel2017

      03/10/2019 - 19:11

  • Por cierto tenes pensado retomar las columnas del Timmverse? Creo que no soy el unico que se quedo esperando la de JLU

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    Nahuel2017

    02/10/2019 - 19:33

  • Me alegro de volver a leerte Bruno, pero tu relato no me cierra, no es una cuestion del como escribis( ya que lo haces MUY bien) sino que esta version de batman en el contexto de la dictadura militar se me hace mas parecida a un Punisher que a un Batman, claro podriamos decir que el hecho de que batman mate esta justificado en este contexto, pero a mi me hace ruido que batman mate a diestra y siniestra. Es algo personal , no es tu manejo de la narrativa que como dije es maravillosa ni que la idea de batman en ese contexto no me guste es algo mio, de MI version del personaje, la que mas em gusta que hace que me cueste verlo como un asesino incluso una que mataba a esos genocidas hijos de puta

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    Nahuel2017

    02/10/2019 - 19:31

  • Siempre creí que insertar a Batman en el contexto de la Argentina de la dictadura era una buena idea. Gracias por demostrarme lo contrario.

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