Mundo Morrison

Dick Grayson como el encapotado y Damian Wayne como Robin forman en 2009 un magnífico Dúo Dinámico.

Batman & Robin

27/10/2020

| Por Bruno Magistris

1 comentarios
Dick y Damian, dúo perfecto.

Dick y Damian, dúo perfecto.

Terminada la gloriosa “Batman RIP”, y con Bruce Wayne “muerto”, era hora de un nuevo Dúo Dinámico. Grant Morrison sigue on fire y cranea un nuevo título, “Batman & Robin”, esta vez con Dick Grayson como el encapotado, y el genial Damian Wayne como el sidekick cabrón. De entrada, invierte la dicotomía de “Batman mala onda-Robin hacedor de chistes” por todo lo opuesto: acá el jodido es Robin, y Batman es quien tiene que poner paños fríos cada vez que el pibe se enloquece.

Pero vamos por partes. Como dije, terminada RIP, Morrison decide cambiar el statu quo y arranca con numeración nueva, desde el número uno, un título que será diametralmente opuesto a lo que venía haciendo con el encapotado. Opuesto en varios sentidos, porque el clima de la revista será en general mucho más relajado y dickgraysoniano, por así decirlo. Desde la paleta de colores (en RIP predominaba el negro y rojo, visual y temáticamente; y acá primará el amarillo, el verde y colores más brillantes), hasta el tono general de toda la obra, que abarcará 16 números .También estará fuertemente ligada a una miniserie que se publicó casi en paralelo y que recién en el último número de ambas cruzarán espadas (Batman: The Return of Bruce Wayne). Pero ya llegaremos a eso.

El primer arco (“Batman Reborn”, B&R nºs 1-3), con dibujos del genial Frank Quitely, es esencialmente la presentación de la nueva dinámica entre los personajes, de un villano que comienza a delinearse (Professor Pyg) y de una trama que abarcará todo el devenir de la revista hasta el final: los dominós esparcidos aquí y allá. Un nuevo demente aparece en Gotham, obsesionado con el mito de Pigmalión (en inglés Pyg remite a cerdo, que es de lo que se disfraza) que te borra la cara con una máscara imposible de quitar sin arrancarte la piel, que tiene una obsesión con una “dark mommy” (delirio cuyo sentido se develará mucho después, magistralmente), y que habla esencialmente en pseudo acertijos. Demencial, verborrágico, suele tirar cosas como “…los miércoles la Reina Gorgon viene de puntitas de pie con un millón de lenguas en lugar de pelo.” ¿Suena a algo sin sentido? Ya veremos más adelante. Mientras él se dedica a rehacer tu cara a su antojo, una banda de villanos circenses (¿qué otra cosa podría haber sido para Dick?) esparce lo que parece ser un virus en la ciudad. ¿Con qué fin? Ya veremos. Una adolescente, Sasha, cae en sus manos y Robin no puede evitar que Pyg la deforme, ni que termine volviéndose algo loca y mate a su propio padre. La última página presenta a quien gobernará el siguiente arco: Red Hood, con quien Sasha se va, para convirtirse finalmente en villana. Mutilaciones, sadomasoquismo, piñas, todo mezclado con el imposible carácter de Damian (que renuncia y luego vuelve), Gordon que no es boludo y se da cuenta que algo cambió, pero lo acepta; y un Dick genial que intenta llenar el vacío que sólo Bruce puede lograr. Un comienzo a todo culo, con muchas puntas a explorar, y con un Frank Quitely prendido fuego.

Jason Todd

Jason Todd

En el segundo arco (“Revenge of the Red Hood”, B&R nºs 4-6) Morrison baja un cambio y frena un poco, pero igualmente sigue construyendo. A Quitely lo sucede el horrible Philip Tan, bochornoso dibujante incapaz de armar una secuencia narrativa. Red Hood (el resucitado Jason Todd) y Sasha deciden upgradear la idea de B&R y se van al carajo matando criminales, sin piedad. Acá van a aparecer más villanos (algunos de los cuales habían tenido una tímida aparición en el glorioso nº 666 de Batman) pero mucho más delineados. El primero de ellos es Flamingo, una especie de Zorro (con una bizarra onda Prince) vestido de rosa, sin mente, máquina de matar pura. Otro es “El Penitente” (en español en el original) quien se esconderá en un anonimato que explotará más adelante. Pero el personaje más interesante que aparece es Oberon Sexton, misterioso periodista y escritor que cruza su camino con el de Dick. No pasa mucho más que eso: B&R vencen a Red Hood y Sasha (y Flamingo, que deja casi paralítico a Damian), y Todd termina recriminándole cómo carajo no intentó Dick resucitar a Bruce en algún Lazarus Pit. Así que la duda entra…¿y si lo intentamos?

Lo que da pie al siguiente arco (“Blackest Night”, B&R nºs 7-9), con dibujos del genial Cameron Stewart. El arco engancha con la saga “Blackest Night”, de Geoff Johns. Dick, pinchado por Jason, intenta revivir a Bruce. Aparecen Batwoman (de la que Morrison es confeso fan) y Knight & Squire (el Batman y Robin de Inglaterra). El tole tole se arma cuando se dan cuenta de que el cuerpo de Bruce no es el real, sino el de un clon creado por Darkseid durante “Final Crisis” (créanme, es mejor de lo que suena). El cuerpo revive desquiciado, y sin temor a matar. Entre todos logran pararlo (incluso Damian, nueva columna vertebral mediante) y llega por fin la certeza que más ansiaban tener: Bruce no está muerto, y hay que encontrarlo.

Como piezas de dominó cayendo...

Como piezas de dominó cayendo…

En el siguiente arco (“Batman vs Robin”, B&R nºs 10-12) Morrison vuelve a acelerar a tope, y pasa de todo. La faz gráfica está a cargo del maravilloso Andy Clarke. Damian (ya recuperado) se hace cargo de Wayne Enterprises (WTF!) y encuentra cierta guita negra que no sabe bien a dónde va. La Mansión Wayne empieza a dibujarse no sólo como un hogar, sino como un mensaje a través de los tiempos de toda la historia de la familia. Descubren retratos de antepasados muy (quizás demasiado) parecidos a Bruce (ya veremos más adelante), y Talia no se resigna a perder el control sobre su hijo, al cual controla físicamente para oponerse a Batman. Oberon Sexton investiga los asesinatos del desaparecido Black Glove, y es asediado cuando se acerca demasiado a “El Penitente”, figura misteriosa que ya habíamos visto, pero que se revela como el mismísimo Dr. Hurt. La banda de éste asedia la mansión, buscando algo, mientras Dick encuentra una baticueva secreta ofrendada al demonio Bárbatos. Damian logra zafar del control de su madre y, desesperado, encuentra ayuda en el asedio del mismo Oberon, que luchará a su lado (¿es Bruce?, esa podría ser la razón de su rostro oculto).

Nuevos dominós (que van acercándose más y más al número 1), Dick encuentra una caja (que termina en manos de los bandidos) con un símbolo de murciélago, y experimenta la visión de un quiróptero enorme que le pasa de largo (¿qué cosa? Ya veremos). “El Penitente” vuelve a Gotham, Damian descubre que existen muchos clones de sí mismo en gestación, y la revelación más shockeante de todas: Oberon Sexton en realidad es… SPOILER!!! el Joker. Genial, sorpresivo, maravilloso.

Frazer Irving prendido fuego.

Frazer Irving prendido fuego.

Y llegamos al arco final (“Batman & Robin Must Die!”, B&R nºs 13-16). Aquí la faz gráfica está repartida entre Cameron Stewart (quien ya la había roto, y lo sigue haciendo), Chris Burnham y el que es definitivamente el que más la descose de todos: Frazer Irving. El dibujo, el color, la puesta en página, son sencillamente descomunales. Pero veamos qué pasa. Se acerca un eclipse solar. El virus que Pyg diseminó allá por el primer arco, se vuelve heavy y hay que pararlo, gente desquiciada. Robin interroga al joker con una barra de metal (temerosa simetría) pero no puede con el payaso, que escapa y se lleva con él. Todo explota con la banda del Penitente que, caos mediante, gente infectada, quilombo y quilombo, liberan a Pyg. Hurt se declara Thomas Wayne vuelto a la vida (again y públicamente), y atrapa al Dúo Dinámico. Pero… el Joker libera a Robin (sí, lo libera) para que vaya a ayudar a papi. A él le interesa sólo Hurt, aquel que tuvo la osadía de desafiarlo junto al Black Glove. El eclipse solar está en su mayor momento, y es ahí cuando (en “The Return of Bruce Wayne”, otra saga de la cual ya hablaremos) el verdadero Murciélago por fin está de vuelta.

Hurt es Thomas Wayne, sí, pero del siglo XIX. La guita negra que Damian había encontrado, era un fondo misterioso que financiaba al Penitente en México. Instrumento del demonio Barbatos (Darkseid mediante). Bruce está de vuelta: Dick medio muerto, Damian como Robin, caos en la ciudad, el Joker con una nuclear, Hurt en control de la mansión… ¡qué lindo momento elegiste, papá!

Robin "sonando como él"...

Robin «sonando como él»…

Dos Batman en el mismo momento (lo que le da una idea importantísima a Bruce). Y todo se resuelve… Hurt cae en manos del Joker (quien le da el dominó final, “mexican train”, “playing the bones”, todas referencias a quién era el amigo Sexton y quién el Penitente. Joker on fire, sutilísimo y delicioso), Robin desactiva la nuclear en un pedo y Wayne, en plan global, anuncia al mundo su próximo proyecto: Batman Inc. (ya vendrá).

Toda esta gloriosa etapa termina en un one-shot a cargo de David Finch en la faz gráfica. No es mi dibujante preferido, pero acá está bastante bien. “Batman: The Return” es el puntapié inicial de lo que será Batman Inc., donde Bruce le cuenta su plan a la batfamily, labura junto a Damian como Robin y se da cuenta de que el pibe sirve, y le encarga a Lucius la creación de nuevos bati-trajes (muy onda Christopher Nolan). Aparece una especie de Batman con una onda árabe que dice conocerlos, mientras investigan bio-experimentos ilegales en Medio Oriente, y hace su aparición un villano que será muy importante: Leviathan. Pero Batman se va por el mundo, deja en Gotham al maravilloso equipo de Dick y Damian y comienza una nueva etapa, de la cual nos ocuparemos en futuras entregas. A la misma bati-hora, y por el mismo bati-canal.

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Un comentario

  • Lei algunos descolgados y no me gusto lo del primer red hood (el red hood con traje blanco), me pareció malisimo y su «ayudante» peor. Después algunas me gustaron y me quede con ganas de leer la muerte de robin

    Comentarios

    chuliverm

    05/11/2020 - 23:26