Mundo Morrison

Desencantado con la forma “simplista” en que DC trató ciertos conceptos místicos, Morrison decide derramar todo su conocimiento sobre la magia del caos.

Kid Eternity

26/05/2020

| Por Gonzalo Ruiz

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4276472-zzzkideternity - copyLos inicios de la década del ´90 tenían a un Grant Morrison bien establecido en DC Comics. Su epopeya metaficcional y ecológica en Animal Man había terminado y su Doom Patrol escalaba cada vez más en cuanto a éxito y rosca surrealista, todo esto sin mencionar su novela gráfica Arkham Asylum, un éxito en ventas que agarró desprevenido tanto al genio escocés como a toda la plana editorial. Con esto en vista, Karen Berger le pide aggiornar a un viejo personaje de la Golden Age con una serie, en correlato con la política editorial del momento. Morrison accede con una miniserie de tres prestiges y da pie al momento más críptico y esotérico del guionista.

Kid Eternity es una creación de Otto Binder (la historia lo perfila como el creador de la Legion of Super-Heroes, aunque solo haya concebido tres personajes) y Sheldon Moldoff (dibujante fantasma para el nefasto Bob Kane, co-creador de varios villanos clásicos de Batman), para Quality Comics. El origen, propio de la época, peca en cantidades exactas de contenido naif y violento: un nene huérfano vive en un barco pesquero que resulta bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial. Al llegar al cielo (!) es recibido por San Pedro (!!) que le informa que para corregir el error de su temprana muerte (!!!), volverá a la Tierra para hacer el bien por 75 años (!!!!), pero con la ayuda de una habilidad: cada vez que dice “Eternity”, puede convocar una figura histórica para que le dé una mano. El personaje gozó de un relativo éxito, que incluyó una revista propia, pero con el fin de la guerra y la caída del interés del público por los superhéroes, el personaje fue discontinuado. Décadas más adelante, DC adquiere el catálogo de la extinta editorial y revive a este personaje dentro de las historias del también resucitado Shazam!

25241746._SY475_¿Por qué considero a Kid Eternity de las primeras obras crípticas? Si bien Morrison nunca se la dejó fácil a ningún lector, generalmente sus historias previas solían mantener algún tipo de camino hacia adelante, cierta estructura narrativa, a veces cargada de referencias oscuras. Acá, sin embargo, el tiempo es bastante relativo. El comic comienza con un cuerpo moribundo ingresando a un hospital, pero la historia arranca mucho antes, cuando dentro de una fiesta hace su aparición Kid Eternity, quien estaba encerrado dentro de la mente de Jerry, un comediante de dudoso contenido humorístico (que también se encarga de abrir y cerrar cada prestige con una rutina de stand-up). El foco cambia varias veces de tiempo y lugar para presentarnos a varios personajes que -si bien tienen su cierta relevancia- no todos son aprovechados, e incluso algunos quedan con las historias sin cerrar. Seguramente este es uno de los puntos flojos del relato.

El núcleo básico de la obra es la misión del Kid para detener una invasión de demonios. Para lograrlo, junto con Jerry tiene que buscar al Mr. Keeper (el San Pedro mencionado arriba), que está atrapado en el Infierno. Al encontrarlo, se entera de la cruda realidad de su existencia: el “Keep” es un Lord of Chaos (figura de la mitología mística de DC relacionada con el Dr. Fate, por ejemplo, única referencia directa a la editorial) que utilizó al joven huérfano para sus planes de orden y reestructuración en la Tierra (entiéndase como aniquilación total de la especie).

0929Morrison, desencantado con la forma “simplista” que tuvo la editorial para tratar ciertos conceptos místicos, decide derramar todo su conocimiento sobre la magia del caos, parte de los ingredientes esenciales que hacen a esta obra junto con el tarot y la literatura. En este rubro, tal vez la referencia más obvia sea mostrar la portada de La Divina Comedia, bastante relacionado con el hecho del descenso al Infierno, y que a su vez esta secuencia hace referencia al mito de griego de Orfeo y Eurídice. Y además hay dos referencias pop, con canciones de los Byrds y de Dean and Jan, que se repiten constantemente y que incluso también funcionan como explicativas de ciertos momentos clave de la obra.

Pero además, de esto se vale para hacer una actualización extrema. Para Morrison, un adolescente de la década del ‘40 no es idéntico a uno de los ‘80, por lo cual le imprime al Kid un aura de nihilismo absoluto, además de un look Warholeano. También se toma el atrevimiento de hacer más oscuro aún el origen del personaje, basado en la revelación de quién es realmente el Keeper. Pero lo más importante, es un mensaje metaficcional y de denuncia que deja claro el escocés. Para llegar al Infierno se necesita un mapa, y el poseedor de dicho objeto es un viejo escritor que solo hace obras de terror inspirada en lo que ve. Este personaje le dice al Kid que no lo veía desde hace “cientos de historias atrás”. Morrison, un fanático de las historias de antaño (y obsesionado por que todo encaje en continuidad), decide darle un “mea culpa” al personaje, al hacerle saber que estuvo ausente todo este tiempo, y que dicho tiempo se mide en historias, comics que nunca salieron por haber permanecido en el ostracismo editorial.

tumblr_lpreaxw3jv1qby1r2o1_1280Espacio aparte para mencionar las bondades de Duncan Fegredo, en el que fue su primer gran encargo en una editorial grande después de militar el underground inglés en la revista Crisis de Fleetway. Su obra posterior a Kid Eternity es Enigma, junto al también británico Peter Milligan, y esta mención no es adrede, sino porque es interesante comparar ambos trabajos artísticos. Más sobrio en la miniserie de Vertigo, en estos prestiges vemos a un artista salvaje, interesado en mostrar sus virtudes en diversos splash pages que contienen viñetas, en lugar de poner cuadros de forma ordenada. Los colores brillantes se destacan en las secuencias del Infierno donde uno está en presencia de, lisa y llanamente, un cómic de terror.

El éxito y el impacto de la miniserie fue tal que Berger le pidió a la dupla de continuar con una serie, pero se encontró con la tajante negativa de ambos. El título pasó a manos de Ann Nocenti y Sean Phillips, que decidieron contar otra cosa distinta, pero el título no aguantó más de un año y fue cancelado. Habrá sido difícil continuar con la óptica plasmada por Grant Morrison, tan hermética y opresiva.

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