Santo Grial

A poco más de 10 años de su aparición, esta magnífica antología de historieta argentina está totalmente afuera de los canales de comercialización.

La Patria Dibujada

30/06/2020

| Por Andrés Accorsi

3 comentarios

8660650._UY630_SR1200,630_Sí, muchaches, este libro existe. La inmensa mayoría de los interesados en tenerlo jamás le sintieron el olor, no está a la venta en ningún lado y creo que ni siquiera se digitalizó para bajarlo de Taringa ni de ninguna otra covacha de ciber-piratas. Y aún así, el libro existe, es de verdad. Tiene hojas, portadas, lomo, todo. La portada es más amarga que la hinchada de Independiente, pero bue… Se calcula que se imprimieron unos 5000 ejemplares, allá por 2010, cuando se celebraban los 200 años de la Revolución de Mayo y se inauguraba en el Palais de Glace (de Buenos Aires) una muestra a todo culo, en la que se podían ver trabajos de muchos de los mejores historietistas argentinos que estaban vivos en ese momento. El libro se produjo y se imprimió a través de la Dirección Nacional de Industrias Culturales, por entonces a cargo de Rodolfo Hamawi, y se entregó en forma gratuita a los asistentes a la muestra en el Palais de Glace.

En realidad, a los primeros asistentes, porque unos días después de inaugurada la muestra, ya se habían acabado los libros y no se imprieron más. Desde entonces, La Patria Dibujada es el sueño húmedo de un montón de fanáticos de la historieta argentina que sueñan con encontrar alguna vez un ejemplar para atesorarlo por siempre. El tema es que para que alguien lo pueda comprar, alguien lo tiene que vender… ¡y no hay oferta!

4702a6cca1b126510dfa666292724acbAl día de hoy (Junio de 2020), nadie ofrece ejemplares de La Patria Dibujada, en ningún sitio de venta online, y mucho menos en el circuito de librerías o comiquerías. Ya ni tiene sentido especular con cuánto puede valer un ejemplar, porque es un libro que hoy (aunque parezca mentira) NO está a la venta. Algunas de las historietas se publicaron en las páginas de Fierro, pero la mayoría sólo aparece en esta antología, que a pocos meses de su aparición ya había cobrado visos mitológicos.

¿Por qué La Patria Dibujada se ganó un lugar entre los libros fundamentales de la historieta argentina? Yo creo que sobran los motivos. Lo primero que hay que destacar son los textos con los que Juan Sasturain abre cada historia corta. Posta, el tipo es un maestro de verdad. Lo que sabe y cómo lo transmite, no tiene punto de comparación. Sasturain dirigió además todo el proyecto, secundado (como en la segunda etapa de Fierro) por Lautaro Ortiz. Tampoco se puede soslayar el hecho que este libro, así como está, es irrepetible. Porque es poco probable que alguna vez el Estado vuelva a financiar un proyecto de estas características (y encima te regale la edición) y porque en 2010 se reunió un Olimpo de autores a los que el tiempo se encargó de desarmar, a medida que nos dejaron próceres como Carlos Trillo, Solano López, Leopoldo Durañona, Carlos Casalla y Carlos Nine. Por supuesto que la selección de Sasturain dejó afuera a otros autores importantísimos de la historieta argentina, de esos que no tendrían que faltar, y que podrían ocupar (en un eventual revival del concepto) el lugar de los que ya no están. Pero ese elenco de veinte monstruos, no se va a volver a reunir jamás.

trillo-de-puo-y-tecla-29-638Me faltó señalar que las 10 historietas que componen la antología escenifican 10 momentos cruciales en los primeros 200 años de historia de este país. Y ahora sí, las repasamos una por una. La primera reúne a Alejandro Dolina y Carlos Nine, dos mitos. Muy divertida, impredecible, con lugar para el romance, el misterio, la poesía y la joda. En ocho páginas, no se puede dar mucho más.

Le sigue la de Diego Agrimbau y Eduardo Risso, que es de lo mejor del libro, seguramente. Dura, áspera, con los tapones de punta y un dibujo demoledor.

La de José Pablo Feinmann es rara, porque mete ucronías (gente del Siglo XX, la internet) en una de la Vuelta de Obligado. Pero está buena, se las ingenia para contar algo más que el hecho histórico y para dejarle espacio al lucimiento del recordado Leopoldo Durañona.

La de la Guerra del Paraguay, de Beto Lorenzo y el maestro Solano López es de las más flojitas. En 2010 ya no se le podía pedir a Solano que dibujara como en los ´80, pero en el nivel que se ve acá, desentonaba bastante con el resto.

patria021Le sigue otro maestro que llegó a 2010 con muchas décadas de gloria a sus espaldas, el inmenso Carlos “Chingolo” Casalla, que ilustrara con solvencia y hasta con lujos el buen guión de Cristian Mallea. Muy buena historieta.

Otra de las mejores, de las inobjetables, es la de Pablo De Santis y Horacio Altuna. Acá los dos pelan, pero de verdad, sin guardarse nada. Y el resultado es tan memorable y tan potente que querés que la dupla produzca no menos de 48 páginas al año, de acá a que tengamos bisnietos.

Una dupla que funcionó como un relojito durante décadas fue la de Carlos Trillo y Cacho Mandrafina. Acá el guión se queda en un chiste largo, que sabés cómo va a terminar, pero con muy buenos diálogos y unos dibujos majestuosos.

Si sos de los que puteaban a El Tomi cada vez que publicaba en Fierro y te sumabas a gritos a la campaña para que le consigan un guionista, acá lo vas a ver dibujar mejor que nunca. De verdad, y sin photoshop! Además el guión de Marcelo Birmajer es buenísimo, así que esta también está entre las más notables del libro.

blog malvinasLa de Jorge Zentner y Salvador Sanz es muy rara. El entrerriano radicado en España (felizmente recuperado del nefasto coronavirus) se pasó de vanguardista y la narrativa apenas narra algo. Por suerte los dibujos de Salva aportan una cuota de belleza descomunal, y logra que el conjunto emocione y sugiera más de lo que cuenta.

Y cerramos con una de Lautaro Ortiz y Oscar Zárate, un relato frenético y bien pensado de los álgidos días de los cacerolazos y las corridas bancarias. No es la gloria, pero está muy bien.

Una vez más, la conclusión es que en este país sobra talento en materia de historietas. Falta impulsarlo, falta mostrarlo más, falta encontrar la manera de canalizarlo de modo que además de generar premios y prestigio genere un interés comercial genuino, como para que un núcleo amplio de historietistas pueda vivir sin sobresaltos de esta profesión. Este libro pudo haber sido una herramienta poderosísima para difundir la historieta argentina. Pero en ese momento, ni siquiera los organismos gubernamentales que financiaron La Patria Dibujada se percataron de ese potencial. Así es como los ejemplares de este librazo se repartieron casi como si fueran volantes y, en vez de ser una bandera de todos, se convirtió en el Santo Grial inconseguible, tesoro de unos pocos. Capaz que en el 2110, cuando festejemos el Tricentenario, hay revancha. Mientras tanto, si tenés tu ejemplar de La Patria Dibujada, ni se te ocurra prestarlo, porque si se rompe o se pierde, no se puede reemplazar.

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3 comentarios

  • Mi vieja, QEPD, se hizo con uno de esos 5000 ejemplares. Para todo aquel que le interese la historieta histórica/política es una joya, no voy a mentir.

    Haré mi mejor esfuerzo por la Patria y lo colgaré en algún lado.

    En cuanto a la reedición tal vez sería cuestión de romperle las bolas a Sasturain tal vez, ahora que es director de la BN, no?

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    Shotaro

    02/07/2020 - 06:28

  • Lo busqué varias veces por todos los rincones digitales que pude y nunca lo conseguí.
    Algún héroe de la La Patria que ande por ahí y lo tenga, podría digitalizarlo y colgarlo en algún lado, por ahí, como quién no quiere la cosa… digo, no sé…

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    Neywoll

    02/07/2020 - 04:13

  • Ojala alguna editorial pueda editarlo en algun momento,es dificil que el estado lo reedite y una pena a la vez,pero en este contexto esta jodido.

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