Santo Grial

En estos tiempos en que Naoki Urasawa es ídolo en todo el mundo, no se entiende que sus fans de Occidente no tengamos acceso a este manga.

Pineapple Army

30/07/2019

| Por Andrés Accorsi

2 comentarios

pineapple-army-13884363-a248-4944-b0ef-d55b4b7316f-resize-750La carrera como autor integral del sensei Naoki Urasawa cobra vuelo a partir de 1986, cuando la pega con Yawara!, el manga protagonizado por la chica que llega a ser cinturón negro de judo. Pero en simultáneo con Yawara!, Urasawa inicia (también en 1986) un manga de acción y aventuras que se publicará hasta 1988 en la revista Big Comic Original, de la editorial Shogakukan. Se trata de Pineapple Army, una de las poquísimas veces que Urasawa trabajaría en equipo con un guionista (lo había hecho en alguna ocasión en historias cortas que dibujó en sus primeros años como profesional). En Pineapple Army tenemos a Urasawa dibujando guiones de Kazuya Kudo, el mismo autor que creó a Mai (la chica con poderes psíquicos que dibujaba Ryoichi Ikegami), y habitual colaborador del maestro Takao Saito, con quien trabajó en no pocos episodios de Golgo 13 (entre ellos la saga en Argentina contra Juan Domingo Perón) y en la serie Shikaku Urami Aoi.

Pineapple Army cuenta historias cortas, autoconclusivas, que pueden leerse casi en cualquier orden, siempre protagonizadas por Jed Goshi, un estadounidense-japonés, veterano de la guerra de Vietnam, que trabaja como instructor para civiles que quieren aprender a defenderse ellos mismos de distintas amenazas. Goshi enseña técnicas de combate, manejo de armas, tácticas y estrategias, para que sus clientes puedan evitar ser asesinados por sicarios, terroristas o patoteros, casi siempre en historias de ambientación urbana. Kudo y Urasawa revelan con cuentagotas detalles del pasado de Goshi, mientras este derrota a espías rusos, villanos árabes, sandinistas y contras, porque estamos a mediados de los ´80, y la agenda la marcan Ronald Reagan y los últimos (y calentitos) años de la Guerra Fría.

9782723423359-GEs un manga bien ochentoso (tiene hasta un guiño a Arnold Schwarzenegger), dibujado por Urasawa en un estilo bastante tributario del de Katsuhiro Otomo, con un cuidado increíble en los detalles de ropa, peinados, armas y vehículos, y sobre todo con muchísima acción, al estilo de las series de TV de esa época onda Brigada A o McGyver. Para mi gusto, lo mejor que tiene es el carácter autoconclusivo de los episodios, algo que pocos mangakas se animan a hacer. En general, o te clavan un relato infinito que avanza hacia un final, o historias cortas donde no se repiten los protagonistas. Pineapple Army, en cambio, funciona perfecto como serie al estilo Alvar Mayor (ponele), con episodios que empiezan y terminan y la posibilidad de disfrutar de una experiencia más compleja si leés la serie completa.

En Japón, el manga tuvo un éxito modesto, pero tras la serialización en la Big Comic Original se reeditó tres veces: primero en ocho tomos de unas 130 páginas cada uno, más tarde (mediados de los ´90) en seis tomos de unas 300 páginas, y finalmente en cuatro tomos de unas 450 páginas. El problema fue trasladarlo a Occidente.

pineapple_army_planeta-deagostini_1993En 1993, la editorial italiana Granata Press publicó tres entregas de Pineapple Army dentro de su colección Z Comix. Eran libritos de unas 122 páginas en un formato muy similar al de los tankoubon japoneses, que aún hoy aparecen sin mayor dificultad, a precios que van entre los dos y los seis euros. En Francia, donde Urasawa es una especie de dios viviente, salió un sólo tomo, publicado por Glénat en 1998, y después, la nada misma. Todavía se consigue fácilmente, garpando alrededor de 11 euros. En Suecia también salió un sólo tomo, publicado por Epix Förlag, pero no conozco ningún ser humano capaz de leer en sueco.

En España, donde también venimos de varios años acostumbrados a que se publique hasta la lista de los mandados de Urasawa, Pineapple Army apareció en Diciembre de 1993, como parte de la gloriosa línea de “novelas gráficas”de Planeta DeAgostini. Un sólo tomo, 288 páginas, 10 episodios del manga, y buenas noches. Nunca más se habló del tema. Más de 25 años después (25 años en los que los fans de Urasawa se multiplicaron como hongos o como jubilados que se avivaron de que Macri los estafó), el libro español aparece cada tanto en los sitios de compra-venta en la web. Un ejemplar medio baqueteado se puede capturar por accesibles 15 euros, uno nuevo en buen estado puede andar entre los 25 y los 35 euros, y nunca falta el delirante que te lo quiere vender a 98 euros. ¿Por qué no hay reediciones de este primer tomo ni planes de publicar los que jamás se editaron en nuestro idioma? No lo puedo entender.

large-5294024¿Y qué onda en EEUU? En 1988, la siempre pionera editorial Viz apostó por una edición en inglés de Pineapple Army del modo más bizarro que te puedas imaginar: salió en tamaño comic-book, en entregas de 32 páginas, con periodicidad quincenal y con unas portadas muy raras, de un ilustrador llamado Darren Ching, que flasheaba Dave McKean y le trajo a la edición yanki una estética que no tenía nada que ver con la de Urasawa. Esta colección se canceló luego de apenas 10 entregas, que incluyen las mismas 10 historietas que publicaron Glénat y Planeta. Las revistitas aún hoy se consiguen en un rango de precio que va de los dos a los cinco dólares. En 1990, Viz reeditó los tres primeros comic-books en un TPB de 90 páginas, que incluye un epílogo de James D. Hudnall, el guionista fallecido hace pocos meses, quien tenía a su cargo la re-escritura en inglés de muchos de los mangas que publicaba Viz en los ´80 y ´90, y que además había combatido en Vietnam, en la Fuerza Aérea de los EEUU. Ese librito se consigue sin mayor dificultad: usado puede aparecer a partir de los u$ 8, y nuevo entre los u$ 26 y los u$ 56.

Los millones (o por lo menos cientos de miles) de fans de Naoki Urasawa y los (poquitos) fans de Kazuya Kudo que no sabemos leer en japonés estamos dispuestos a todo para tener completa en nuestra biblioteca esta gema ochentosa llamada Pineapple Army, de la que hasta ahora las editoriales occidentales nos mostraron sólo la puntita. Es una lucha…

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2 comentarios

  • ¿Se sabe si Monster vendía mal? ¿Cómo Larp pudo achancharse tanto en la publicación? ¿Está con orden de captura la gente de Larp?

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  • Pensar que en Argentina se publicó Monster y no pudo terminarla Larp. Con las ganas que le tengo a sus obras, pienso que sólo las versiones de España son la forma de adquirirlas

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    spidergato

    30/07/2019 - 19:11