Santo Grial

El manga que consagró globalmente a Kenji Tsuruta lleva mucho tiempo sin editarse y los precios se distorsionaron bastante.

Spirit of Wonder

01/09/2020

| Por Andrés Accorsi

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7947617Por algún motivo que no logro descubrir, hace unos algunos años que no se editan en Occidente los mangas de Kenki Tsuruta. De a poco el autor se fue alejando de la historieta para volcarse más a la ilustración, pero su último trabajo (Bōken Erekite-tō, o Wandering Island), realizado muy lentamente a lo largo de la última década, sólo se tradujo al inglés, a través de Dark Horse, y nunca pasó del primer tomo, editado en 2016. En paralelo, las ediciones occidentales de sus trabajos anteriores se fueron agotando, nunca se reeditaron y –como lógica consecuencia- hoy tenemos una distorsión en sus precios que hace que valga la pena dedicarle esta sección a una de sus obras más recordadas.

Spirit of Wonder (serializado entre 1987 y 1996 en distintas revistas de la editorial Kodansha) fue el manga con el que Tsuruta se hizo realmente conocido. Se trata del título genérico con el que el autor agrupó un montón de historias cortas autoconclusivas, en las que al principio no se repetían personajes ni requerían ser leídas en ningún orden en particular. Después sí, el autor se decidió a retomar a algunos personajes para nuevas historias, y ya para el final de la serie se acaba el juego de los elencos rotativos: ahí todo pasa por un elenco estable integrado por dos personajes que ya habían aparecido anteriormente, a los que se suma una chica llamada China, que será la protagonista casi excluyente de ese último tramo.

sowtpbLas historias de Spirit of Wonder combinan elementos de las aventuras “de género” (científicos que desarrollan inventos imposibles, búsqueda del tesoro, viajes en el tiempo, viajes al espacio) con climas intimistas, donde tienen mucho peso los vínculos, cierta sensación de nostalgia y a veces incluso una impronta romántica, sin llegar a ser shojo ni mucho menos. Tsuruta propone una mirada distinta acerca de estos tópicos que generalmente vinculamos a una aventura más física, más trepidante, al conjugar estos elementos con relatos mucho más pausados, más atravesados por el costumbrismo, más “bajados a tierra”.

Lo mejor que tiene este manga es el dibujo. Maravilloso, hipnótico, generoso en texturas, detalles, matices, con un trazo elegante, versátil, con la belleza como rasgo principal, como condición que emparenta a rostros, cuerpos y paisajes. Este nivel de dibujo, combinado con guiones de aceptables para arriba, constituiría un hito en la historia del Noveno Arte muy difícil de superar e incluso de explicar. Pero bueno, Tsuruta tuvo mala suerte con los guionistas, le tocó él mismo. En los trabajos posteriores va a mejorar un poco, pero acá los guiones tienen fallas muy notables, principalmente conflictos muy light, a los que les falta fuerza dramática. Incluso en las historias más extensas, mejor planteadas, con las premisas más atrapantes, Tsuruta desperdicia una cantidad alarmante de páginas en escenas que no le aportan nada a las tramas. Para el final, Spirit of Wonder ya te enreda en una maraña de situaciones ridículas, caprichosas, trilladas o simplemente mal planteadas o mal resueltas. Una pena.

Pero por ahí te interesa conseguirla, ya sea porque a nivel gráfico es una obra fascinante, o porque te hiciste hincha de Tsuruta y querés reunir todos sus mangas (que tampoco son tantos). Veamos qué opciones hay.

71IGEv2XuTLEn Japón hay una sola recopilación de Spirit of Wonder, editada en 1997. Es un masacote de 408 páginas, que está descatalogado y es (supuestamente) muy difícil de encontrar. En internet hay uno que lo vende a u$ 26, bastante accesible.

En Francia pasó algo parecido: salió una sola vez, en un único tomo de 394 páginas publicado en 1999 por la editorial Casterman. Nunca se reeditó, pero todavía se consigue gatilando entre 23 y 30 euros.

En Estados Unidos, la historia fue más rara: Dark Horse publicó solo las historietas protagonizadas por China, primero como una miniserie de cinco episodios en formato comic-book, que todavía se consiguen a u$ 2. En 1998 ese mismo material apareció a modo de trade paperback, en un librito de 117 páginas cuyo precio varía muchísimo según a quién se lo compres. Sin salir de Amazon, hay almas generosas que lo ofrecen a u$ 15 y seres inmorales que piden u$ 100.

¿Qué pasó en España? Al principio, lo mismo que en EEUU: en 1996, Planeta-DeAgostini editó solo las historietas protagonizadas por China, en cinco comic-books. Pero en 2003 entró en escena Glénat, que publicó la totalidad de la obra, en tres libritos de unas 130-140 páginas. Y si la diferencia de precios entre los dealers de EEUU es zarpada, la de España es escalofriante. El Vol.1, en el Amazon español, te lo ofrecen a 119 euros. Un delirio. El Vol.2 (ese que acá La Revistería tenía de saldo a 150 pesitos), en algún sitio español de compra-venta lo podés llegar a rescatar por 24 euros. Y el Vol.3 es el más jodido: sólo lo tienen en IberLibro, donde te ofrecen un ejemplar cotizado en 277 euros y otro cotizado en 400. Pienso en la cantidad de libros que me puedo comprar con 400 euros y no sé si reirme, llorar, o vender mi ejemplar de Spirit of Wonder Vol.3. También en algún sitio español, alguien ofrece el pack con los tres libritos de Glénat a 175 euros, que sigue siendo una fortuna.

Pero además, como ironía del destino, como bizarreada, o como resultado de haber comprado saldos a lo loco cuando se fue al descenso Glénat España, la tienda Cosmic (con sede en Barcelona) vende los tres libritos a ¡8 euros cada uno! Menos de lo que sale cualquier manga nuevo. No sé si tendrán miles en stock, o estarán liquidando los últimos, pero si te decidís a conseguir Spirit of Wonder, metele pata, y arrancá por ahí. Aunque el gasto de envío te encarezca la compra, la diferencia con todas las demás posibilidades (excepto la francesa) es bastante notable.

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Un comentario

  • Me encanta esta sección… Ya ni es necesario coleccionar originales, basta con comprar un simple ejemplar del cómic para justificar (si acaso hiciera falta hacerlo ante algún estúpido familiar o ante nuestro asesor fiscal) la aficción a la historieta como una inteligentísima forma de inversión.

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