Zona de polémicas

Es difícil sumar nuevos lectores al consumo de comics cuando desde afuera nos ven como a una secta de fanáticos religiosos pasados de rosca.

Claves para abrir el juego

24/01/2017

| Por Andrés Accorsi

12 comentarios

2213492-comic_book_fanA veces me pregunto si la historieta tiene el público que se merece. No en cantidad, eh? En cantidad estoy seguro de que tiene mucho menos público del que se merece. Me refiero a otra cosa.

Una vez, un conocido del palo me dijo (casi en estas mismas palabras): “A mí me gusta leer manga pero no me interesan ni los cosplay, ni la música japonesa, ni comer ramen y, sin embargo, si vos decís “leo manga” te van a identificar con un otaku. Lo mismo lo aplico al comic yanki: no me interesan ni Star Trek ni Star Wars, ni saberme de memoria todas las continuidades de los mundos de DC y Marvel pero si digo que leo comic, se malinterpreta que me interesa todo eso y que soy un freak. Entro a una comiquería y me siento en otro mundo, no me siento cómodo como puedo estar en una librería Yenny (por poner un ejemplo). Dudo que a una comiquería entre la variedad de público que puede entrar a una librería, y cuando veo todo ese merchandising de Naruto me da cosita. Entonces, en este punto digo: “pará, no quiero ser un bicho raro, o que piensen que lo soy”.

Felices en nuestra zona de confort.

Felices en nuestra zona de confort.

Y cada tanto pienso en lo que me decía esta persona y me pregunto si está realmente bueno que el comic despierte en sus lectores ese fanatismo cuasi-religioso que nos lleva a querer tener y/o saber todo acerca de los personajes o los autores con los que nos cebamos. Algo que no pasa, por ejemplo, en el cine, la tele o la literatura. La gran mayoría de los tipos (y minas) que llenan los cines cuando se estrena una nueva peli de James Bond (por ejemplo) no se sienten compelidos a ver TODAS las pelis de Bond, a aprenderse de memoria en qué orden se filmaron, ni mucho menos a leer los cuentos de Ian Fleming en los que (algunas) están basadas. Van a ver una película, la disfrutan y pasan a otra cosa… y la industria del cine no entra en crisis ni desaparece por eso. Lo mismo pasa, por ejemplo, con Game of Thrones. ¿Qué porcentaje de los que miran la serie prendidos fuego sienten la necesidad de correr a la librería a detonar la billetera y devorarse los libros de George R.R. Martin porque sin eso su existencia no tiene sentido? Me imagino que muy poco. Y eso no va en detrimento de la popularidad de Game of Thrones, ni de su peso en el imaginario colectivo del Siglo XXI.

La delgada línea entre fanatismo enfermedad.

La delgada línea entre fanatismo y enfermedad.

Quizás al comic lo podría beneficiar eso: entrar definitivamente en los cauces “normales” del consumo de entretenimiento. Jugar a seducir (aunque sea un ratito) a un vasto universo de lectores ocasionales, en lugar de depender peligrosamente de un grupo de fans mucho más reducido, pero infinitamente más apasionado. No es fácil, obviamente. Primero, porque para seducir a ese lector ocasional (que también consume cine, TV y literatura) le tenés que ofrecer algo realmente atractivo, de incuestionable calidad. No te podés tirar a chanta, confiando en que el enfermito que colecciona todo Spider-Man te va a comprar este comic porque en tres viñetas aparece Spider-Man. Si nos abrimos hacia ese tipo de consumidores no especializados, que aparezca o no Spider-Man pasa a ser algo totalmente secundario. La estrategia de seducción tiene que ser otra.

El fan es fan toda la vida.

El fan es fan toda la vida.

También tienen que ser otros los requerimientos: si para entender un comic hay que haber leído previamente otros 70, está claro que el lector ocasional no va a entrar, ni con un chumbo en la cabeza. Y también tiene que ser otra la estrategia comunicacional. Esto es, claramente, el punto más complejo. ¿Cuál es la gracia de tener una masa de lectores absolutamente fidelizada, compenetrada hace décadas con el devenir de personajes (y universos enteros), siempre ávida de nuevas historias que sostengan ese simulacro de evolución que nos brinda desde siempre el mainstream yanki? Que no necesitás gastar un mango en publicidad para vender el producto. El fan es fan hasta que se muere, y si vos le das la droga cada 30 días, te la compra cada 30 días. Lo mismo si se la das cada 15 o cada 7. El fan está ahí, siempre listo para comprar “lo nuevo”, muchas veces sin siquiera discernir si está bueno o si es un aborto talidómico. Y obviamente los autores y editores especulan con eso más de la cuenta.

Comics en las librerías, resistiendo con aguante.

Comics en las librerías, resistiendo con aguante.

No es que el lector ocasional haga mucha diferencia entre La Hiper-Obra Maestra y el producto pasatista, que te entretiene un rato y ya fue. La diferencia está en cómo llegás a que ese lector se entere de que, dentro de ese universo infinito de consumo de entretenimiento y/o cultura, hay un comic que está bueno, que le puede llegar a interesar e incluso a gustar. Salir en busca de un lector nuevo, no fanatizado, menos proclive al consumo acrítico de cualquier garcha en la que aparezca su personaje favorito, es muy complicado y sale muy caro. Lo más difícil es encontrar la forma de publicitar al comic de modo que se destaque entre toda esa oferta, sin gastar millones de dólares en publicidad. O gastándolos… ya vimos hasta qué punto la timba le funcionó a Salvat, por ejemplo. Y además hay que poder competir también desde el precio, lo cual no es tan difícil, por lo menos en un mercado como el argentino donde cualquier novela chota escrita por y para iletrados vale $ 400.

Todo eso para abrir el espectro, para no quedarnos encerrados en el ghetto, para bajar un poco la enfermito-dependencia. Para que un día, a los que leemos comics nos miren con la misma cara que al que sigue a su serie favorita en Netflix, al que compra vinilos de rock progresivo de los ´70, o al que va todos los domingos a la cancha a ver a Racing. ¿Tiene sentido intentarlo? La experiencia de Francia nos dice que sí. Y en general, la experiencia de estos últimos años de la producción de historieta argentina, agarró para ese lado y le fue bien. ¿Es imprescindible? ¿Es perentorio? ¿Es una movida sin la cual se va todo a la mierda en 15 minutos? Estoy seguro de que no. Pero mejor así. Cuando la estrategia se piensa con tiempo, sale mejor.

Compartir:

Etiquetas:

Dejanos tus comentarios:

12 comentarios

  • Tu nombre en clave es Jeremias, no Jonas. En el misterio del esucdo escocés. Adentro la tenés.

    Comentarios

    Lisandro de la Torre

    06/04/2018 - 23:43

  • Vos decis que a los que escuchamos rock progresivo de los 70 no nos miran como a enfermitos? jojo pobre iluso

    Comentarios

    Pablo Zambrano

    27/01/2017 - 15:53

    • Hablando de Jojo, este tema por ahí tracciona a la gente la creencia de que quienes escuchan la progresivas rolas no están enfermitos. Además, como que el sonido del bajo recuerda a Seinfield: https://youtu.be/f-MRT3jUFDQ

      Comentarios

      Zacatillo

      27/01/2017 - 17:12

  • Si la cuestión pasa por cómo formar a un lector de historietas, para mi se relaciona con otro tema que ya se había tratado: hay que darles a los pibes historietas no solo en la infancia, sino también durante su adolescencia. Así como consumir narrativa, películas, series o música se vuelve algo natural, leer una historieta también debería serlo. Después que se fanaticen es otra cosa. Yo ni en pedo me sé todas las cosas de universos de superhéroes pero eso no impide que si me atrae un personaje o autor me mande a leerlo. Lo mismo con lo europeo o asiático.
    Ahora, quién debe formar a los pibes en eso, no lo sé. El estado ha comprado y repartido historieta argentina. ¿Eso se tradujo en más lectores de comics? Creo que no. Tal vez una política mancomunada desde la industria, la instituciones y la familia pudiese torcer el rumbo. Pero veo algo de difícil implementación. Por lo pronto, todos los que tengan sobrinos/as, nietos/as o hijos/as, etc. y quieran formentar la lectura de historietas, acerquenle algunos comics y no se frustren si no les interesa. Tal vez sea un modo de naturalizar la lectura de historietas y desterrar los prejuicios (más si los niños ven a los adultos leyendo estos).
    Se supone que revistas como Tía Vicenta o Rico Tipo las leía todo el mundo. Ya sé, era otra época. No tenían la competencia con otros medios como tienen hoy en día pero no era extraño ver gente mayor leyéndolas.

    Comentarios

    Tornado

    26/01/2017 - 12:16

    • Me parece raro hablar de “formar a un lector de historietas”, es como si estuviésemos hablando de adoctrinar o de educar formalmente. Yo creo que nos formamos solos, está bueno fomentar un poco más el medio, pero no iría más allá. Tampoco me considero parte de ningún ghetto o de ninguna elite, es solo una afición más. O sea, yo me “formé” solo, y en una época en la que conseguir lo que me interesaba no era tan fácil, si me lo hubieran dado o fomentado mucho en una de esas ni me prendía al no sentirlo como “algo mío”. Y mucho más en la adolescencia. No sé, me parece mucho más complicado que el tema de la literatura, acá hay muchas otras cosas en juego, pero me sumo a lo que dice bazillusgg (por segunda vez): si se trata de agrandar el círculo por el hecho de no ser una minoría, la verdad que no me parece necesario.

      Comentarios

      Donald

      26/01/2017 - 13:27

    • Está bien, lo de formar lo digo en el sentido de crear un lector de historietas. Donde antes a alguien no se le hubiese cruzado por la cabeza leer una comic, ahora lo hace y no tiene problema.
      No estoy diciendo que sea LA solución pero exponer a los chicos a ese tipo de material desde temprano y que lo vaya acompañando en su crecimiento, por ahí lo termina enganchando o por lo menos no alejando de este medio. NO digo que se deba imponer la lectura de historietas, pero es un material que tiene muchas posibilidades porque habla de muchos temas, así que siempre va a haber algo interesante para recomendar. Y de vuelta si a los chicos no les interesa a no frustrarse. No a todos les tienen que gustar los comics. Lo importante es que sepan que existen y conozcan lo que ofrecen. Después, si les interesa, conformarán su propio recorrido.
      Entiendo lo que decís pero soy un optimista ingenuo jajaja.
      Y con respecto a para qué agrandar el circulo habría que ver si más lectores implica un crecimiento de la industria (más editoriales, más títulos, más ediciones, más dibujantes, más guionistas) y una mayor profesionalización del medio. Eso no le vería mal.

      Comentarios

      Tornado

      26/01/2017 - 17:23

    • Así tiene mucho sentido, especialmente lo último que decís. Y bueno, igual a veces es mejor ser optimista que indiferente, aunque eso haga más fácil caer en desilusiones. Saludos.

      Comentarios

      Donald

      26/01/2017 - 21:09

  • Curiosamente estoy por regalar un par de comics en estos dias a una piba… Uno sugerido por vos, Andres: Anyas Ghost de Vera Brosgol, y otro que lo descubri de carambola: Adulthood is a Myth de Sarah Andersen, que está genial. Ya le habia regalado otros de Oatmel de ediciones Astiberri. Reconozco que hay un intento mio de viciar a esta persona con comics pero no con el mainstream, aunque al principio pensé en alguno de WW pero se me hacia trillado, más de lo mismo y hasta freak. Supongo estoy aportando mi granito de arena para sumar lectores al mundo del comic, que se yo…

    Comentarios

    Mao

    26/01/2017 - 12:13

  • Excelente le columna, Andrés. Me siento MUY identificado con tu conocido: las comiquerías no son ambientes en los que me sienta a mis anchas (excepto Moebius —de lo que más extraño del barrio ahora que me mudé—) y alguna otra. No estoy cómodo como los otakus (en el sentido literal: yo sigo 3 o 4 mangas, práctico/practicaba aikido, tengo este avatar, y sin embargo Japón me atrae tanto como Guinea Ecuatorial) ni como esos que se la miden hablando de autores yanquis que posiblemente sean buenos, pero parecen más competidores de Atrévase a soñar que lectores.
    Lo que no termino de comprender es el debate. ¿Por qué debería haber más lectores? ¿Por una cuestión industrial? ¿Los jugadores de ajedrez, o de Scrabbel, o los coleccionistas de estampillas o de mariposas disecada se preocuparán por su número?
    Si la preocupación fuera cómo nos ven, eso no se resuelve sino con terapia.

    Comentarios

    bazillusgg

    26/01/2017 - 11:16

  • Y sí, loco. Hay que tratar de abrir el juego, de encontrarle la vuelta. A mí me pasa exactamente eso, de no querer pasar por nerd. En mi mundo ideal, así como mis conocidos y familiares están pendientes de tal o cual serie de televisión (o Netflix, como te guste), a mí me encantaría llegar un lunes y comentar entre compañeros de laburo el último episodio de “El Esqueleto”, ponele. La gente que me rodea cree que porque soy comiquero me interesa cualquier película de superhéroes que haya en cartel. Y la verdad que no.
    No sé si la clave sean sólo las historias autoconclusivas, como propone Roman. En todo caso, historias autoconclusivas pero que se lean en más de 15 minutos. Una saga bien concebida y encarada también puede dar buenos frutos. Yo, por mi parte, no me privo de recomendar buena historieta. Hay que saber prestar y regalar también.

    Muy buena la nota, Andrés.

    Comentarios
    • Sé de gente que presta y regala cómics pero no se traduce en un ida y vuelta. Hay gente que tiene algún cómic en su biblioteca sólo porque se lo regalaron o se lo prestaron y allí mora en modalidad adorno, sin trascender ese rol. Hay gente que si se encuentra un billete de 50 pesos se compra una birra y no una revistita de las tres que se consiguen de The Sandman Overture. Pero bueno, al menos se lleva una Stella Artois que está muy bien. También se puede uno comprar unas papas Lays de esas que vienen en formato Pringles. Resumo: Comparto lo de que dijo Szama en el posteo del podcast del balance 2016. Con otras palabras sugirió que somos los que estamos, los mismos 200 ñatos que nos interesamos por estas cosas gafapasta.
      A lo mejor se puede superar esta escasa cantidad que no alcanza para fomentar una industria. Pero bueno, si en Francia se pudo, apelemos al pensar metafórico y así, con ojitos pícaros y soñadores, percibamos cómo es Buenos Aires la París de América Latina.
      En sí, creo que es posible, si gente como Nik, Maitena y Liniers pueden sostenerse holgadamente. Pero el tema es que siempre depende del favor de la gente, que a la gente le guste. No todos los autores tienen proyección ni intensión de masividad. Hoy por caso, compré un par de cómics de Marcelo Dupleich en librería La Cátedra (Av. Corrientes 1620). Veinte pesos los dos. Deux Books, fecha de catalogación 17-9-2007.
      Supongo que es una apuesta difícil hacer historieta acá. Porque hay que pensar más en la gente, en cómo traccionar y yo no nací para tractor. Berliac utilizó una analogía a cuento de otra cosa, pero la rescato un poquito a ver si me prestigia la saraza que me estoy mandando: “Si vos a unas ñatas fans de Arjona les prestás un disco de Pink Floyd como el A piper at the gates of Down, te lo tiran por la cabeza”.
      En fin, no sé cómo salvar esta situación. Escribí todo esto al pedo, perdón. Pero bueno, al menos me divertí, ja ja.

      Comentarios

      Diego Prosperi

      26/01/2017 - 00:41

  • Para captar nuevos lectores la industria tiene que producir historias autoconclusivas. Aunque sean de más páginas y quizás los autores tengan que cambiar la forma de trabajar y de nararrar, porque en la lógica de por qué van a ver la película y no compran el cómic, está puede ser una respuesta, la película termina y el cómic no. No sólo continua a través de tres o cuatro número con suerte (si no más) o sea tres o cuatro meses, si no que abren puntas que se resuelven más adelante o que si la agarras más adelante tenés que saber lo previo para conocer cómo llego el personaje a ese punto.
    Me parece que eso atraparía más lectores. ?Como le decís a alguien que lea sobre un superhéroe que tiene mucha trayectoria, muchas historias y cuando quiere empezar la historia está plagada de referencias que nunca leyó?
    A mi particularmente las historias de continuará me rompen las pelotas. Por ejemplo si quiero empezar a comprar Fierro ahora como hago para engancharme? Las historias vienen de hace un montón y si me compro una cada tanto voy a tener un montón de historias incompletas.

    Comentarios

    Roman82

    25/01/2017 - 12:47