Se recopilan en libro las historias cortas de Federico Del Barrio, un excelente autor español de los ´80 y ´90, injustamente olvidado.

Volver a Del Barrio

11/03/2018

| Por Andrés Accorsi

8 comentarios

muestraFoto.phpEs cierto que Federico del Barrio lleva unos cuantos años sin ofrecernos nuevas obras, y que sus últimos trabajos realmente relevantes datan de los años de los ´90, cuando formaba aquella galardonada dupla con el guionista Felipe Hernández Cava. Pero siempre es lindo y justo que se reediten los trabajos más antiguos de estos maestros hoy cuasi-olvidados, para que las nuevas generaciones puedan descubrir por qué los más viejos nos hicimos fans de artistas como Del Barrio.

Esta semana, la editorial española Reino de Cordelia publica un álbum de 80 páginas (con lujosas tapas duras) titulado “Tiempo que dura esta claridad”. Se trata de un recopilatorio de las historias cortas que Federico del Barrio realizó junto a la guionista Elisa Gálvez para las revistas Madrid y Medios Revueltos.

¿Todas? No, una selección de ellas, realizada por sus propios autores, la mayoría nunca antes editadas en libro. Esta edición contiene, además, otros dos grupos de historietas. Por un lado, las que en su día el dibujante publicó en solitario, pero influido por la mirada o, incluso, la biografía de la autora; y, por otro, ocho páginas, actuales e inéditas, que dan título al libro y que constituyen una primicia absoluta.

Pese al salto estilístico y temporal, este álbum mantiene una íntima cohesión, una persistencia; tal vez una claridad. Y tiene material inédito de Del Barrio, lo cual lo hace irresistible.

 

Compartir:

Etiquetas: ,

Dejanos tus comentarios:

8 comentarios

  • Parece Fido Dido jeje

    Comentarios

    Dolmen

    16/03/2018 - 03:43

    • La verdad que sí. Le falta un poco más de minimalismo.
      Posta que parece el silente Fido Dido. Creo que no hablaba. Aunque otra gente había hecho hablar a la Pantera Rosa, así que no me extrañaría que la corrupción de tornarlo un ser parlante le fuera inoculada cuan toxina para ex-agentes soviéticos. Qué paradójico que restarle a un personaje la capacidad de hablar le sume carisma. Por esos días del primer Fido Dido que yo recuerdo (un poco después, quizá) la compañía Virgin había sacado un videojuego auspiciado por Seven-up (o nada indicaba lo contrario) llamado “Cool Spot”. También era un personaje minimalista y canchero. No sé qué fue de él. La música de ese videojuego me gustaba un montón pues molaba mogollón. Lo jugué en la Sega Megadrive de un amigo esos días noventosos. Por cómo solían ser las cosas, me animo a intuir que Cool Spot tendría un mejor correlato en la Super NES… yo hinchaba por la casa del erizo azul esos días. Ahora no recuerdo en qué día del año pasado regalé mi joystick y borré los emuladores.
      La vejez todo lo puede. Ya lo dijo Castiñeira en sus elegancias de Don Juan: “La vejez es el enemigo implacable e invencible. Pero si el guerrero puede sacudirse el cansancio durante unos momentos, eso será suficiente”.
      Yo creo que ese antropólogo (que nunca se pudo certificar que lo fue) nunca jugó al Mortal Kombat, puesto que ahí Shang-Tsung, un viejo milenario, era el más poronga, digamos. Está bien que parecía achacoso, pero con sus artes podía tomar la apariencia y destreza de Johnny Cage, aquel papacito que era como un Cool Spot humano. El taoísmo y el chucrut nos pueden llevar a una vejez digna.
      Este es un consejo de Diegolin.

      Comentarios

      diegolin

      16/03/2018 - 08:04

    • Por supuesto que me acuerdo de Cool Spot, aunque no recuerdo tanto las diferencias entre uno y otro. Tal como dije antes con esta u otra cuenta: el SNES era probablemente más potente, pero perdió la batalla cultural con SEGA, al menos mientras duró la era de los 16 bits. El SNES seguía teniendo aspecto de juguete y sus juegos más famosos eran más orientados hacia los niños que a los adolescentes. La sabes, Mortal Kombat no tenía sangre en el SNES pero en SEGA si, como rezaba el lema: “SEGA DOES WHAT NINTENDON’T”…
      Ahora, yo hace años que no juego a nada, y para mi era un asunto olvidado, pero este año tengo una calentura con todo esto como no sentía desde 1994, ponele. Primero fue lo de Thumbleweed Park, Shovel Knight, ahora a fin de año sale un nuevo Megaman, y Megaman posta, no esa cagada que pretendía ser su “sucesor espiritual”, y ahora es creo que el primer ejemplo de un proyecto fallido de kickstarter (hasta la distribución del producto nunca se hizo a varios donantes al día de hoy, además de ser lo que es).
      Los juegos de Batman, por ejemplo, son ya un aspecto más del personaje que tenés que conocer si sos fan… tienen su propio universo, y mucho mejor que el del cine.
      La Switch también, es impresionante la cantidad de juegos que salieron en este tiempo, y parece que ahora van a corregir eso defecto que hace que se curve, me viene al pelo no haber gastado un centavo hasta ahora, pero no sé, no sé ni por donde empezar. Ahora entiendo a los que nunca se acercaron al comic y entran a una comiquería y se marean, es un laberinto… Eso me terminó de dar vuelta, y no sé, parece mentira pero es un mundo al que no me veo resistiendo mucho tiempo más.

      Comentarios

      Dolmen

      16/03/2018 - 14:57

    • Thimbleweed Park, quiero decir. Eso lo podés jugar en windows también. Si te gustaba Maniac Mansion o Monkey Island, es de la misma gente, y con una onda que homenajea sin ningún disimulo (hasta se menciona en la página) a Twin Peaks. Que la nueva temporada de la serie de Lynch no me haya dicho nada es otro tema, pero el juego es alucinante.

      Comentarios

      Dolmen

      16/03/2018 - 15:01

    • El último videojuego que vi y me pareció artístico (exceptuando al Cuphead, que ni siquiera llegué a jugarlo) es uno llamado Samorost. Pero hoy día estoy yendo a clases de guitarra y luchando por tratar de hacer sonar mi desconcierto en algo parecido a canciones. Me gusta practicar las escalas y eso. Los videojuegos, aún los que tienen dinámica sandbox tienen estipulado todo lo que debe hacer el jugador. Todo está precocinado. Todo es calculado, no hay sorpresas por fuera de las, literalmente, programadas. No es que me creo un capo, es que como cualquiera de nosotros, me estoy muriendo. Lamentaría más no aprender a tocar la guitarra española que no pasar miles de juegos. Me encantan los gráficos de las consolas de 8-bits, cómo están concebidos los escenarios de los Super Mario, las paletas de color, etcétera. Qué sé yo. Mis preocupaciones ya no admiten tiempo para videojuegos. Incluso los cómics los estoy relegando. Ayer compré Charly Bizarro (lo mencionó Riskin en Revista Kamandi) y ni lo saqué de la bolsita. También compré un coso de Berliac (Asian Store Junkies) y algo de Power Paola. Miré por encima ambas cosas en el subte y ni idea cuándo las leeré. Se me rompió el escáner, y hoy hice unos pastiches con las mismas giladas de siempre. Está bueno, porque a veces ni tengo que andar dibujando. A menudo leer historietas es más divertido que hacerlas. Pero hoy día me divierte más hacer escalas de guitarra. Me gusta leer los comentarios de este sitio, eso sí.
      En fin. Tengo que irme, la seguimos mañana.
      ¡Saludos!

      Comentarios

      diegolin

      16/03/2018 - 16:19

    • Charly era bizarro, pero yo paso je je. Quattordio había sacado su “Pin 8” por esas mismas fechas, y vaya concepto revolucionario por el amor de todos los dioses. La otra vez estaba viendo imágenes de eso en internet y no lo podía creer… esos “homenajes” en las paredes y los apellidos de sus amigos como nombres de villanos (que llegó a hacer en otras cosas) es de terror, como si estuviera en primer año de la secundaria. Pobre Juan, en serio lo digo…
      Y yo estoy en una situación parecida, pero no igual. Hace tres años que no tocaba nada y hace cosa de un mes que estoy poniéndome en forma. Me gustaría comprarme una Les Paul signature de Ace Frehley o una G&L Superhawk, pero bue, trato de estar al menos una hora por día con eso. Que casualidad. Van a pensar que somos una misma persona y nada que ver en este caso je je.
      Me pasa lo mismo con los comics, pero no creo que pueda dejarlos, me copé de nuevo por el comic de Beatles de Arthur Ranson que vuelve a ser editado, y ver ese fotorealismo en blanco y negro (bien distinto a gente como Alex Ross), me hizo entusiasmar de nuevo. Pero si sigo leyendo superhéroes voy a terminar odiando al comic en su totalidad. He vendido literalmente el 80% de lo que tenía… y ni hablar de todas estas películas, ni siquiera las miro, realmente no tienen nada para ofrecerme a mi.
      ¡Saludos!

      Comentarios

      Dolmen

      16/03/2018 - 22:12

    • SEGA tenía también la mejor versión de todas del Snow Brothers (incluyendo el arcade), con los niveles extras en los que podés usar a la princesa, y jugar acá: http://www.ssega.com/play/snow-brothers/1530

      Comentarios

      Dolmen

      17/03/2018 - 08:16

    • Ayer mientras corría un pequeño mueble de lugar, que oficia de contenedor de libros y cómics, reencontré mi ejemplar de “Los recalientes” de Gobello / Quattordio. Qué sé yo. Me recordó a Max King. Me dieron ganas por un momento de dibujar algo, pero tenía que prepararme para ir a presenciar un recital de tango y otras músicas rioplatenses. Nada más lejano a Kiss, quizá. Creo que sólo Pablo Zambrano sospechaba que somos la misma persona. Si mal no recuerdo, aparte del consabido nick de Zacatillo, sólo escribí con “las identidades” de Gordo Francis, Apold y un tal Sangatillo. O Zanganito. Ahora no recuerdo, pero sólo fueron un par de comentarios con cada uno de esos nicknames. A lo mejor esa pluralidad la debo a que no quería poner todos mis pastiches en un sólo sitio, o que además de un sitio en tumblr quería tener el blog de sanatas que es mentiritas mancas. No atarme a una única manera de hacer las cosas, sino abrirme en varias direcciones como la flor de loto, cuando lo más coherente es elevarse sin digresiones, como la caña de bambú. Hueca y flexible como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, como el Oggi Junco que se la come doblada, ja ja.
      Hablando de digresiones, cuando mencionaste el Snow Brothers recordé que el disparo que emitía el simpático Cool Spot tenía la misma dinámica: Un disparo de corto alcance que caía por su propio peso. Los hermanos de nieve o el rojizo circulito de gafas para el sol no abrían fuego como el de las armas cuya munición surca la pantalla horizontalmente de un extremo al otro. Pero lo que realmente me recuerda al Snow Brothers, es el billete de doscientos pesos, pues en un extremo inferior tiene una ballenita que parece salida del Bubble Bobble. Bueno, quizá no tanto, pero no deja de parecerme un tanto “kawaii” como para un billete.
      Sobre los cómics me pasa un poco lo que con el cine… si la puesta en escena se pone al servicio de una narración clásica, como que todos los caminos están transitados como una escalera de mármol cuyos escalones gastados están hundidos por el medio. La sensación de “otra vez sopa”. O peor. ¿Esto hago con mi tiempo? Por nulo que sea, antes que el sedentario sentarme pasivamente ante otro producto con happy ending prefiero un acto de creación tan nimio como este: la escritura de un baladí comentario mientras escucho un temita como éste: https://www.youtube.com/watch?v=InVorlUrfxE
      En fin, tengo que practicar escalas y la melodía de Luna Tucumana.
      ¡Buen sábado!

      Comentarios

      diegolin

      17/03/2018 - 10:22