En el año de su cincuentenario, repasamos la historia completa de la icónica vampiresa surgida en la editorial Warren.

50 años de Vampirella (parte 1)

02/10/2019

| Por Alejandro Caracciolo

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Vampirella_1_WarrenEn el mismo año de los 100 años de El Zorro, y los 80 de Batman, hay otro personaje muy influyente en la historia del comic estadounidense que también celebra un aniversario muy importante, y, sin embargo, pocos medios se están haciendo eco, a excepción de la misma editorial que publica sus comics. Se trata de Vampirella, la mítica vampiresa superpoderosa, publicada hoy en día por Dynamite, quien celebra sus primeros 50 años.

Vampirella es el resultado de los aportes conjuntos de Jim Warren, Forest J. Ackerman, Trina Robbins, y Frank Frazzeta, aunque popularmente se suele atribuir el mayor mérito de su creación al entonces coordinador Forest J. Ackerman. Conocido en el fandom y en su círculo íntimo como “Forry”, Ackerman fue un amplio conocedor y dedicado coleccionista de todo lo referente a la ciencia-ficción, el cine clase B, y el terror, a quien se le atribuye además el haber acuñado el término “sci-fi” por primera vez.

Cuenta la leyenda que allá por el año 1969 (año del alunizaje de la Apollo 11, y un año después del estreno de la película de Barbarella protagonizada por Jane Fonda, para ubicarnos un poco en contexto), Jim Warren, fundador y presidente de Warren Publishing, estaba buscando lanzar un nuevo magazine, cuya figura principal debía ser un personaje femenino. Por lo que decidió entonces recurrir a la ayuda su coordinador estrella, Forest J. Ackerman, con quien habían lanzado años atrás el exitoso magazine “Famous Monsters of Filmland”, y junto a quien habían visto el año anterior la película “Barbarella”. Según admitió el propio Warren en una entrevista realizada para The Warren Companion (TwoMorrows Publishing), el film fue la fuente de inspiración de donde surgió la idea para el nuevo magazine. Warren le pregunta entonces a Ackerman si se le ocurrían nombres para una bruja, cuya función sería presentar las historias de un nuevo magazine, al estilo de Creepy, que era en su caso presentada por Uncle Creepy (no confundir con Tales from the Crypt, presentada por Crypt Keeper, una publicación similar pero editada en de´50 por EC Comics).

RCO010_1472025428Ackerman tiró entonces varios nombres, entre ellos “Vampirella”, y luego de que Warren consultara con varios otros contribuyentes de la editorial, Vampirella es el nombre elegido para el nuevo personaje. Con el nombre ya definido, debían decidirse entonces por un diseño visual que fuera distintivo, inconfundible, e icónico. La encargada de realizar lo que fue el diseño original de Vampirella fue Trina Robbins, quien por ese entonces tendría unos treinta y un años, y estaba a pocos meses antes de meterse de lleno en el activismo feminista. El diseño fue explicado telefónicamente por Robbins a Frank Frazzeta, a quien ya habían decidido elegir como portadista del primer número, y si bien “en general” el diseño es más o menos identificable como casi parecido, Frazzeta lo modificó notablemente hasta convertirlo en lo que pasó a ser uno de los trajes femeninos más reveladores e icónicos de la década del ´70.

Cabe hacer un paréntesis para mencionar que, aunque el nº1 de Vampirella (aparecido el 17 de Julio de 1969) tiene una de las portadas más icónicas de la década, la mayoría de las portadas de los 112 números posteriores publicados por Warren fueron realizadas por los artistas españoles Enric Torres (conocido en el ámbito artístico como Enrich, por ese entonces), y Sanjulián, tal el nombre artístico de Manuel Pérez Clemente. Todas eran, sin excepción, pinturas excelentes, muchas de ellas realmente memorables y casi tan icónicas como la de aquel nº1 creada por Frazzeta.

RCO007_1472035811El origen de Vampirella fue contado en los primeros dos números del nuevo magazine,y consistió, en pocas palabras, en que Vampirella era la última sobreviviente de un planeta condenado, que llega a la Tierra de forma muy accidentada, para pasar a convertirse en una justiciera sobrenatural. Un poco como Superman, digamos. Por supuesto, eso a grandes rasgos. Explicando en más detalle: de acuerdo a la primera versión de su origen, tal como lo escribiera su creador, Vampirella es una extraterrestre proveniente del planeta Drakulon, que gira alrededor de dos soles (Satyr y Circe), y cuyos ríos de sangre (no de agua, de sangre) se están secando. En un momento de desesperación, llega al planeta una nave proveniente de la Tierra piloteada por dos astronautas. Vampirella descubre que de los cuerpos de los astronautas fluye la misma sangre que necesita para sobrevivir, se alimenta de ellos, toma la nave, y parte rumbo a la Tierra. Eso se cuenta en pocas páginas, entre los primeros dos números.

A partir del nº3, Vampirella empieza a convertirse en lo que Warren había pensado antes del lanzamiento del título: una anfitriona de las clásicas historias cortas de terror, típicas de las otras revistas de la editorial, en las que brillaban talentos de la talla de Neal Adams, Reed Crandall, Ernie Colón, Billy Graham y Jeff Jones.

RCO001_1472035811No duró mucho ese enfoque. A partir del nº8 toma las riendas de los guiones uno de los coordinadores que trabajaba para Warren, un señor llamado Archie Goodwin (a quien todos conocen por su mítico Manhunter junto a Walter Simonson, de 1974, posterior a Vampirella), y será Bill DuBay quien quede al frente del cargo de coordinador. Goodwin decide reenfocar el rol de Vampirella, al convertirla en la protagonista de sus propias historias. Ahora la idea es ahondar en su personalidad, su misión, su rol, adicionarle un elenco de personajes secundarios recurrentes, así como una galería de villanos que se iría poblando y extendiendo de a poco. Un volantazo arriesgado, que daría unos frutos magníficos.

(Muy pronto, la segunda parte)

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