Quinta entrega de esta mega-nota, esta vez centrada en el fundamental período 1993-2001.

Aquaman (parte 5)

05/07/2017

| Por Andrés Accorsi

5 comentarios

aquaman-logo9. EN LA CRESTA DE LA OLA

latestCon infinita chapa acumulada en Marvel y la consigna de darle onda a Aquaman, llega a DC nada menos que Peter David. El siempre vigente Gordo quería presentar su primera saga en el n°14 de la serie regular, pero finalmente esta saguita fue una miniserie (Time & Tide, con dibujos de Kirk Jarvinen) luego de la cual arrancó una nueva serie mensual, con otro n°1 para vender fortunas, y con otros dibujante, porque Jarvinen no quería hacer un comic mensual ni drogado. Time & Tide mete en continuidad The Atlantis Chronicles, una miniserie muy rara escrita años antes por David, con extraños dibujos del español Esteban Maroto, a la que nadie (ni dentro ni fuera de DC) le había dado pelota. Pero además, el Gordo nos narra también el primer encuentro entre Aquaman y otro superhéroe (Barry Allen), su primera vez en el amor (con la esquimalita Kako) y redefine su relación con Ocean Master y con los delfines que lo criaron antes de que lo adoptara Curry el guardafaro.

La nueva serie arranca a principios de 1994, con los dibujos de Martin Egeland, muy propicios para el Aquaman temperamental y violento que propone esta etapa. Que empieza con un sacudón impactante: un villano nuevo, Piranha Man, logra que las pirañas se le retoben a Aquaman y le morfen una mano.

Aquaman_Vol_5_1Al toque, Aqualad, Vulko y Dolphin conforman el elenco de secundarios, al que pronto se suma Koryak, fruto de aquel tiroteo adolescente entre Aquaman y Kako quien, en un giro limadísimo, se convierte en Corona, la nueva Elemental del Fuego. En el n°9, Aquaman se implanta un arma hiper-tecno en lugar de la mano perdida, y el primer año cierra con el regreso (temporario) de Mera, justo cuando su ex se está curtiendo a Dolphin. Acá también conocemos a Thanatos, un villano de otra dimensión que usa el traje de bailarín de la miniserie de Pozner y Hamilton.

Para esta altura, Aquaman descubre que su padre fue el poderoso hechicero Atlan y que su verdadero nombre es Orin (era obvio: ¡llevaba años orinado por los perros!). El pasado, la mitología, las distintas razas y la política de Atlantis (y demás reinos sumergidos) ocupan el centro de la atención de David (ahora junto a Jim Calafiore) durante buena parte de los n°s 15 al 25. Pero también hay espacio para el Ocean Master, para un cambio brutal en Aqualad, que pasa a ser Tempest (o sea, pasa del típico adláter jovencito e intrascendente a ser un héroe mísitico con una chapa y unos poderes de aquellos) y para sacar de continuidad la mini del ‘86. También reaparecen los Sea Devils, Neptune Perkins y Tsunami y la hija de ambos, Deep Blue. Un kilombo, bah… pero muy entretenido.

latest-1Entre los n°s 26 y 28, Orin ve morir a Porm, la delfina que lo crió, y se lanza descontrolado contra los arponeros japoneses que la mataron, sin medir las consecuencias políticas. Le sigue el regreso de Black Manta (muy cambiado, el muchacho) y luego una saga en la que el que muta es Aquaman, que termina por enfrentarse nada menos que a Poseidon, el Dios del Mar. Y aparece Swamp Thing! Finalmente, en el n°36, Aquaman vuelve al trono de Atlantis, que ahora flota sobre la superficie del océano. Los números siguientes bajan la puntería, con luchas insulsas contra el Doctor Polaris, Maxima y un par de villanos y monstruitos pedorros. La cosa retoma algo así como un rumbo con la saga de Triton (nºs 42-46 y prólogos en el Annual 1 y el nº34), con el regreso de Poseidon. Pero justo ahí Peter David abandona la serie de modo imprevisto y deja inconclusa la saga, que llega a un final bastante coherente (con Mera de regreso junto a Orin y este como indiscutido monarca de los reinos subacuáticos), gracias al esfuerzo de Dan Abnett y Andy Lanning, en el n°49 (Oct.98). Punto final para una etapa realmente potente, intensa, sorprendente, muy lejos de la bosta adocenada que reinaba en el mainstream de ese entonces, con algunos momentos (como ese Annual 1) absolutamente definitorios .¿Y ahora?

aquaman5010. EL REGRESO DEL REY

El n°50 marca una nueva dirección en la serie de Aquaman, que ahora se concentra en su rol de Rey de Atlantis. El guionista (y portadista) es el glorioso Erik Larsen, pero bajo esas portadas se oculta Eric Battle, uno de los dibujantes más verduleros del planeta. La primera saga presenta a Noble, rey de otra civilización acuática que le disputa la chapa (y la esposa!) a Orin. Sin barba, ni pelo largo, ni mano tecno, Aquaman está irreconocible y poco interesante. No por nada el Aquaman de David es considerado por tanta gente el Aquaman Definitivo, tal como nos contaba Alejandro Caracciolo en su reciente artículo de ¡Que Vuelvan los ´90!.

Por suerte, Larsen maneja muy bien a los secundarios y así es como -entre las innecesarias revanchas contra varios villanos de la Era David- tenemos numerazos como el 60, donde se casan Tempest y Dolphin. Larsen cumple su año de contrato y se las toma tras el n°62, sin dejar mucho más para rescatar.

En el n°63 la serie vuelve a cambiar de equipo creativo y de dirección, pero esta vez el volantazo funciona. Dan Jurgens y Steve Epting se ponen al frente de 13 números, de los cuales los siete primeros conforman una única historia: la guerra entre Atlantis (ahora una nación soberana, reconocida por la O.N.U.) y Cerdia, un país invasor (con el Ocean Master de “asesor”), al que al final las huestes de Aquaman invaden, sopapean y anexan a su territorio. La trilogía con Warlord (n°s 71-73) baja un poquito la puntería, pero los dos números finales (centrados en la relación entre Orin y Garth) son un broche de oro.

OCT990178._SX360_QL80_TTD_Acá es donde Aquaman empieza a ser realmente el Rey Arturo, y Atlantis su Camelot. Jurgens lo escribe como un personaje maduro, centado, noble y seguro de sí mismo. El truco de que mucho de lo que sucede sea narrado (desde el futuro) por un Garth ya veterano le funciona muy bien, y el salto cualitativo en el dibujo de Epting (que en los ´90 tenía merecidamente ganada la reputación de clon mediocre de John Buscema) es muy notable. Dignísimo cierre para una revista que termina en el n°75 porque los autores se van a otras editoriales y DC no tiene mejor idea que… matar a Aquaman.

En el especial de la saga crossovereada Our Worlds at War dedicado a la JLA (Sep.2001), Aquaman se pone una armadura mística atlanteana para hacerle el aguante a uno de los esbirros del malvado Imperiex. En el momento del embate final, la armadura implota, y Aquaman desaparece. ¡Uia, se murió! ¡No, boludo, es un comic de DC! ¡Acá no muere nadie! Pasan unos meses y los compañeros de Aquaman en la Liga sospechan que tal vez su amigo no esté muerto y se embarcan en una extensa saga, The Obsidian Age, que arranca en la JLA n°66 (Jul.2002) y termina, obviamente, con Aquaman vivito y coleando, con Atlantis de nuevo sumergida y con todo listo para un nuevo n°1 de una nueva serie regular. Pero la dejamos para la próxima entrega.

 

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5 comentarios

  • Al momento de hacer que las pirañas le comieran la mano, Piranha Man se llamaba Charybdis, ¿no? Hace mucho leí eso.

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    LAST SON

    09/07/2017 - 00:38

    • Así es. Charybdis y Piranha Man son el mismo personaje.

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      Andrés Accorsi

      09/07/2017 - 06:53

  • ¿Se sabe porque David deja la serie tan de golpe? Porque ni siquiera es que se va de DC, si hacía Supergirl y Young Justice estaba ahí nomas.

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    Juan Napier

    05/07/2017 - 18:11

    • Sí, una disputa con el coordinador, que creo que era Kevin Dooley.

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      Andrés Accorsi

      05/07/2017 - 18:37

  • Gran nota de una excelente serie, mas ganas de completarla tengo ahora.

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    Knightwing

    05/07/2017 - 17:25