En 1994, Malibu lanza un sello centrado en comics propiedad de sus creadores... ¡y qué creadores! Enterate cómo le fue.

El homenaje a la leyenda del gorila con bravura (parte 1)

28/10/2020

| Por Roberto Barreiro

0 comentarios

73f8c8301c624df68090f65272643f7eEchenle la culpa a Image.

Su irrupción en el panorama del comic yanki de inicios de los ´90 no solo cambió el equilibrio de poder dentro del mercado de venta directa de esos años, sino que hizo a muchos creadores – que venían remando por décadas en ese mundillo– decir “ey, tal vez sea una buena idea esa de tener un sello propio, con creaciones propias, que lo administre una editorial para sacarnos de encima el papeleo a cambio de una parte de la tajada, y asi poder dedicarnos a hacer las mejores historias posibles, llevándonos la mayoría de los beneficios. Si a estos tipos el trato con Malibu (lean nuestra nota para saber un poco más de los detalles) les había servido tanto, ¿por qué no a nosotros?”.

No parecía una mala premisa, sobre todo si no te podías sumar a Image. Algunos de los que decidieron concretar la movida llevaban años ya trabajando en editoriales independientes a la vez que en Marvel y DC. Otros eran del riñón del mainstream superheroico de esos años. Ninguno se quería perder el negocio.

Negocio que, para la mayoría (si, les adelanto el final) no lo fue.

Varios de estos sellos aparecieron, florecieron un tiempo breve y desaparecieron. En ellos hubo obras incompletas, fracasos notorios, éxitos de crítica, éxitos de venta y obras que hoy siguen en carrera, aunque los sellos hayan desaparecido. Vamos entonces a revisar cuatro de esos sellos y ver cómo funcionaron.

81788EmncyLYa que venimos hablando de la editorial experta en eso de tener subsellos, empecemos con Malibu. Que, mientras arrancaba con su Ultraverse (y vuelvo a recomendar que lean nuestra extensa nota sobre la editorial), decidió que era buena idea tener un sello así, no tan jugado a los superhéroes, que le diera prestigio por sus creadores (y si podía además ganar dinero, mejor). Así es como en 1994, lanza Bravura.

Vayamos viendo una por una sus miniseries.

Breed: En 1949, los habitantes de un pueblo de Texas son eliminados por completo… excepto por una chica que está preñada. El niño que nace parece normal… hasta que en Vietnam descubre que puede mutar en una criatura mitad humana, mitad extraterrestre muy salvaje. Y resulta que hay un grupo de alienígenas intentando hacer algo con la Tierra y nuestro protagonista es la única forma de detenerlos. Machaca sangrienta pura y dura dibujada y escrita por Jim Starlin, que acá no se pone cósmico sino que parece querer explicarles a los de Image que asi se hace una historia violenta noventera bien hecha. Fueron dos miniseries de seis números y una tercera que saldría por Image años después.

Edge: Los Ultimates (no, no son los de Marvel) son un supergrupo de seres creados bio-genéticamente para enfrentar los problemas del mundo. El problema es que se están metiendo donde no deben. Y Edge, su ex líder, ha decidido detenerlos a como de lugar. Escrito por Steven Grant y dibujado por Gil Kane, solo se publicaron tres números de la primera miniserie, que nunca se terminó porque a Kane se le ocurrió morirse antes.

09cee0f3d4eb471daf8b2915c91bbe78Power & Glory: Si está metido Howard Chaykin, sabés que va a haber sátira política y mala leche. Y eso pasa exactamente acá. Imaginate que la CIA crea su propio Superman. Imaginate que el resultado final es un tipo con todos los poderes, con toda la buena presencia pública para que el público lo compre, con toda la pinta… pero que es un hipocondríaco que entra en pánico en cualquier situación de riesgo. ¿Qué haces? Y, te conseguís un agente secreto judío, duro, honesto, efectivo y que odia de raíz el concepto del superhéroe para que le haga el trabajo sucio y que tu Superman se lleve los aplausos. Obvio, es Chaykin. Por lejos, la más interesante de todo lo publicado en Bravura, tuvo cuatro números y un especial, todo dibujado por Howard.

Star Slammers: Walt Simonson tenía esta idea desde antes de empezar como profesional en los comics y –de hecho- ya había hecho una novela gráfica para Marvel antes de plantear esta miniserie de cuatro números. Los Star Slammers son un grupo de mercenarios espaciales que literalmente son invencibles. Llevan mil años cumpliendo misiones para el mejor postor y hasta ahora nunca han sido tomados prisioneros. Pero aquí, por primera vez, uno de ellos es capturado. Mala idea: el protagonista va a soltarse y junto a una guerrera local, va a escapar de todo lo que le tiran. Ciencia-ficción muy space opera militar (piensen en Heinlein), muy entretenida y dibujada a todo culo por Simonson, que se nota que le pone todas las pilas.

351d1e2e11e4137b80fa743be78ccb48Nocturnals: Imaginate un grupo de investigadores de lo paranormal que soluciona casos y funcionan casi como una familia. Imaginate que todos son criaturas monstruosas que pueden viajar entre las dimensiones. Imaginate que están dibujados como los mega archi dioses por su creador, Dan Brereton. Sí, es una maravilla: “weird fiction” de la buena con unos dibujos que te ponen cachondo de solo verlos. No por nada tras la primera miniserie hubo cuatro más (una por Dark Horse y tres por Oni Press) y una novela gráfica (publlicada por Oni). Todas del mismo nivel de calidad visual, todas de Brereton. Para más info, hubo hace un tiempo nota de Nocturnals en ¡Que Vuelvan los ´90!.

Dreadstar: Esta era la serie conocida de Bravura, tras muchos años de ser publicada primero por Epic/Marvel y luego por First. Si bien la había creado Jim Starlin, hacía mucho que estaba a cargo de otra gente, particularmente Peter David, que había demostrado ser un hábil continuador de la saga cósmica. Y aquí hizo una miniserie de seis números, dibujada por Ernie “te dibujo lo que sea” Colón, con una gran vuelta de tuerca: han pasado veinte años y la hija del Dreadstar original tiene que encontrarlo para saber qué le pasó y parar una amenaza cósmica. Entretenida, aunque leerla sin haber conocer lo anterior no es lo mejor.

023eEmsThe Man Called A-X: La ciudad de Bedlam está controlada desde hace décadas por diez bandas mafiosas. Y ahí llega A-X, una máquina de matar amnésica a la que unas voces le ordenan eliminar a todas las pandillas. Y lo hace mientras trata de saber quién es y de dónde viene. Escrita por Marv Wolfman y dibujada por un Shawn McManus (que parece querer ser más Image que los de Image), esta serie es medio choreo. Una orgía de violencia descontrolada con un guion que no se gasta mucho.

Metaphysique: ya había habido dos números de esta serie creada por Norm Breyfogle en Eclipse. Esta miniserie seguía con la historia, donde hay una suerte de personaje que se crea a partir de los sueños. Una suerte de Sandman con machaca, levemente pretenciosa. en mi opinión.

Strikeback!: Tenemos una princesa de otro mundo en la Tierra, un novio enamorado con poderes, un grupo de supertipos que lo ayuda, un grupo de extraterrestres que se opone. Tono de comedia escrita por Jonathan Peterson y dibujada por Kevin Maguire. Duró sólo tres números en Malibu y los dos restantes aparecieron años después en el sello Homage, dentro de WildStorm.

Pese a que Malibu hizo todo lo posible para que Bravura vendiera bien, el sello funcionó bastante mal y vendió bastante poco. Encima, al ser las series propiedad de los autores, la editorial no podía hacer mucho con ellas. Así que, cuando llego el momento de venderle la editorial a Marvel, Bravura murió. Quedaron en el tintero proyectos como Deuce (una serie de ciencia-ficción creada por Dan Jurgens) y The Life and Times of Forever Maelstrom (una sobre un cazador que viaja por el tiempo, escrita y dibujada por Howard Chaykin, que aparcería recién en 2003, en DC Comics).

En el balance, Bravura es una línea que tiene productos interesantes (Nocturnals, Power & Glory, Star Slammers, Dreadstar) pero que no dio para llamar mucho la atención.

Otro caso va a ser el siguiente sub sello del que hablaremos en la próxima nota: Legend.

Compartir:

Etiquetas: ,

Dejanos tus comentarios: