Cuarta y última parte de la espectacular entrevista al maravilloso historietista español que este año visitó el Docta Comics.

Entrevista a Javier Olivares (parte 4)

03/10/2018

| Por Javier Hildebrandt

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joaquin-pertierra-el-festivalJH: Hablando justamente sobre la ilustración, quería que me cuentes el origen de Joaquín Pertierra. No sé cuánto podés hablar sobre eso…

JO: Luego tendré que matarte (risas). Eso fue un proyecto de SM, de Fernando Marías, una novela que llama El silencio se mueve. Y el protagonista es un ilustrador español, que se llama Joaquín Pertierra. Fernando piensa en mí como alguien a quien le gustaría, porque tampoco era fácil buscar un ilustrador a quien decirle “no puedes firmar este trabajo”. Pero, de hecho, eso fue lo que me gustó. Entonces creamos al personaje como alguien que está dentro de la novela, y que tuvo una carrera profesional como ilustrador. Hicimos unas cubiertas para darle cuerpo, para que cuando la gente pusiese “Joaquín Pertierra” en Google, apareciese algo en alguna parte. Y a mí se me ocurrió que podía hacer un blog, me parecía una idea mucho más interesante. En el fondo también es una idea narrativa, porque si miras lo que cuento, es toda una historia detectivesca en la que me voy encontrando con un tipo que no sé quién es, que no sé dónde está, que ha hecho cosas para editoriales de afuera, que no sé dónde encontrar sus libros, los encuentro en sitios rarísimos, me los manda gente que no sé quién es. Es misterio tras misterio tras misterio. Y me gusta mantenerlo todo el rato.

JH: Voy a tener que borrar esto entonces…

Pertierra-tapa1JO: ¡No, no! Ya lo he dicho muchas veces y no lo oculto, tenía un sentido cuando hicimos la novela, porque la historia tenía esa gracia, te lo crees. Ahora me parece más interesante, en lugar de ocultarme en las sombras, ocultarme a pleno sol. Siempre me ha parecido mejor que la gente se pregunte “por qué” a que se pregunte “quién”. Yo le dije a Fernando “mira, si intentamos que esto no salga y no se enteren, cuando los periodistas lo averigüen se van a desentender”. Porque si les pones el enigma de quién soy, cuando lo averiguan se van; pero si les dices “por qué”, es mucho más interesante, en este caso. Sobre todo a nivel periodístico. Además me encanta contestar preguntar sobre Pertierra, porque me hace reflexionar sobre temas tan interesantes como el estilo, sobre cómo funcionan los heterónimos y los alias a nivel subconciente, sobre cómo se hacían las ilustraciones en aquella época, cómo trabajaban. Porque todo eso es una reflexión hecha a base de mirar muchas cubiertas, intentar imitar no el dibujo, porque me di cuenta de que yo no puedo dibujar como esa gente, pero sí con cosas como el color, la tipografía, la composición, incluso cierta vaguedad en los temas. De pronto, no se leían las novelas, entonces hay una especie de inexactitud en las cubiertas, casi son intercambiables. En las portadas de ciencia ficción donde hay una cara con un planeta, una pistola en el espacio, pueden servir para cualquier cosa… Un astronauta mirando una roca (risas). Eso me encanta, porque esa indefinición es otro elemento que yo uso para que parezcan antiguas. Porque si soy muy definido, he leído el libro y hago un detalle muy concreto, eso se nota. Si aparece un mono vestido de algo raro, dices “bueno, esto no se lo ha inventado, esto sale ahí dentro”. O a lo mejor abrió una página cualquiera y justo estaba el mono saliendo de la ventana… Porque, claro, no tenían tiempo, era gente que trabajaba a destajo. Una vez me pasó, me encargaron hacer una portada pero no me querían mandar la novela. Tenía el título y el tema, “corrupción en Valencia” o algo así. Entonces me dije “¿qué haría Pertierra”, como esa frase que tenía Billy Wilder en su oficina cuando se atascaba, “¿qué haría Lubistch?”. Pertierra haría la silueta de un tipo corriendo con un maletín, unos edificios, unas palmeras… Listo, corrupción en Valencia.

Pertierra1JH: Quería preguntarte, por último, por el mercado de la historieta en España. Hay muchos dibujantes, pero sigue siendo un mercado chico. Han bajado las tiradas, hay pocos autores que pueden vivir solo del comic allí. ¿Qué proyección hacés a futuro? ¿Creés que puede haber un crecimiento o, por el contrario, se va a seguir retrayendo?

JO: Por un lado hay una cierta esperanza en las nuevas generaciones de dibujantes y en que la novela gráfica como formato encuentre ese espacio entre los libros de literatura. Pero, claro, es como si por fin consiguieras subir al Titanic (risas). Es un chiste, claro, pero tengo esa sensación, de que te has subido al carro de la normalidad editorial, pero no sabes muy bien cuánto va a durar. Es un país en el que se edita mucho pero se lee poco –ahora parece que se lee un poco más, pero tampoco tanto. Entonces, esa distancia no se sabe muy bien cómo se va a resolver y no tiene muy buena perspectiva. Porque esas cosas terminan con gente a la calle, editoriales que cierran, otras que tienen que reducirse porque no pueden sostener esos edificios gigantes basados en cosas que no son reales, ventas reales. Entonces el mundo del libro tiene ahí un problema que no sé si se resolverá. Sé que se está intentando, porque, por empezar, están bajando las tiradas, pero no sé si están bajando el número de títulos. Veo en ferias o en las librerías de Madrid una cantidad de publicaciones salvaje, y pienso “¿esto quién se lo lee?”. Porque yo sé que hay mucha gente que lee, pero yo no soy un público objetivo, porque a mí me gustan los libros, literatura, comics. Y mis amigos también, entonces no sé qué pasa más allá de mi círculo, creo que no es así.

DRACULA 1No te sabría decir, yo confío en que todo esto se equilibre. El problema con las grandes editoriales es que son ídolos con pies de barro, se han basado en el libro de texto, el libro infantil, en los grandes referentes de la literatura. Sé que se están moviendo las cosas hacia aquí, hacia Latinoamérica, oigo que es un mercado que hay que empezar a mover, porque es absurdo tener aquí millones de personas a las que no les puedes vender tus libros, teniendo el mismo idioma. Los ingleses llevan años haciendo eso en los países anglosajones, y aquí estamos de espaldas a Latinoamérica. Es un problema muy complicado por la diferencia de precio en las cosas, los sueldos, todo.

JH: Aquí llegan muchos saldos.

JO: Claro, lo sé, pero no sólo eso, sino que se pueda conseguir hacer co-producciones, que haya ayudas para que los editores de aquí puedan acceder a eso, con las ventajas que eso tiene luego sobre los derechos. Que se pueda organizar algo a nivel industrial, para que yo pueda hacer un libro y tenga un potencial de lectores como el que tenemos ahora por fuera de España. Eso es una especie de rendija, por ahí puede que la cosa se equilibre un poco, pero no sé si eso acabará con el problema. Tenemos la cosa digital que va avanzando, no tan rápido como se pensaba –a mí me decían hace un tiempo los editores “al libro le quedan dos, tres años” y no es así- pero está claro que el libro también va encontrando un nuevo sitio, no sé muy bien si como objeto de lujo… Y también el libro digital, que tiene muchas ventajas, el tema del espacio, algo que como gran acumulador de libros entiendo perfectamente. Ahora me vuelvo a España con un montón de libros de gente majísima que me ha regalado cosas, y me digo “Dios mío, más libros”. Pero reconozco que me gustan, en ese sentido no tengo problema. No sé cómo irá, yo espero que vaya bien, pero no tengo más diagnóstico que ese.

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