Segunda y última parte de la charla con el coordinador de la revista Fierro, con motivo de los 10 años ininterrumpidos de la publicación.

Entrevista a Lautaro Ortiz (parte 2)

11/01/2017

| Por Javier Hildebrandt

8 comentarios

vitaminaJavi Hildebrandt: Un libro de historieta hoy –algunas de la recopilaciones de las series que salieron en Fierro, por ejemplo- ronda tiradas de entre 1000 y 2000 ejemplares. La Fierro, tengo entendido, tiene una tirada -y una venta- mayor. ¿Cómo imaginás vos que es ese lector, que tal vez solo tenga conexión con la historieta a través de la revista? ¿Es a ellos donde principalmente se apunta?

Lautaro Ortiz: Es que una cosa es la revista y otra el libro. La historieta que busca ser libro es una cosa y otra la que por la revista y luego (como consecuencia) llega al formato libro. La historieta en una revista está cruzada por muchas otras lecturas. La historieta en una revista preserva de algún modo, esa idea del creador en estado puro, que lucha contra el tiempo, que está exigido por sus contemporáneos, que está viendo qué pasa a sus costados, etc. El ejercicio es otro que el trabajo hecho para un libro. El lector que nos interesa es el de la revista, no el del libro. El lector de revista sabe que tiene que esperar al mes siguiente, y no sabe qué pasará. La historieta en libro está bien, pero eso ya implica la idea de obra. Fierro (salvo con Fly Blues de Zarate-Sampayo y Fantagás de Nine) no construyó esa idea.

Acá se ha cuestionado mucho las historias de “Continuará”, desde una lógica de la obra. Pensá que tapa-fierro-96-1-e1413387113181ningún otro arte tiene esa posibilidad, digo, que el lector sea testigo inmediato, que casi esté mirando por sobre los hombros del que está creando, que entre la creación y la publicación el tiempo sea breve en relación a lo que demora la creación y publicación de un libro. ¿Cómo no íbamos a buscar a ese lector? El lector de revista de historieta tiene otra mirada, en el libro de alguna manera el que lo lee sabe que el final llegará indefectiblemente a tanta cantidad de páginas, el que lee revista no sabe nada. Si nos hubiese interesado el lector de libros no habríamos hecho una revista, habríamos puesto nosotros una editorial donde editar obras, y no lo hicimos. En este sentido es curioso también, y es un tema a analizar y discutir: todas las pequeñas editoriales que surgieron en estos años o casi todas, tienen en su haber una historia que salió en Fierro. Si Fierro es el lugar de concentración y difusión, ¿qué han aportado a esa difusión las editoriales? No lo sé, es sólo una pregunta, simplemente, cuando uno analiza el fenómeno de la historieta…

JH: Recién hablábamos de la crítica, ¿cómo te llevás con eso? A la Fierro le han pegado bastante, a veces con buen criterio y otras varias con saña y “mala leche”. ¿Pensás que esta condición “anómala” de la revista hace que quede mucho más expuesta a estos juicios?

altavista-3LO: Vuelvo al tema inicial. ¿De qué crítica hablamos? ¿Qué se le pide a Fierro que no dio? ¿Qué se le reclama? No hay géneros, no hay personajes, todo está quebrado, superpuesto, vuelto a hacer, porque es un arte que avanza. Si hablamos de estas cuestiones, sí escucho, ahora la pavada de tirar piedras con la Biblia en la mano, no. A mi laburo y al de muchos que pasaron por Fierro se les cuestionó la falta de un registro historietístico, por decirlo en buenas palabras, y es lógico, porque si te escapás de ciertas costumbres del relato crispado (gritos, tiros, piñas y explosiones, sorpresas de artificios, etc.), la cosa se espesa. Yo hice siempre (bien y mal) historias de amor, donde cuestionaba precisamente esa forma de relato en la historieta, desde el mismo relato. Calvi también lo hizo también con AltaVista, por poner un ejemplo. Si buscar otra forma de pensar el relato de historieta es no hacerla, entonces, pocos en Fierro la hicieron. La historieta que publica Fierro es la consecuencia de los tiempos presentes y tira líneas hacia el futuro. No queremos lectores complacientes.

JH: Otras definiciones que suele deslizar Sasturain son que esta nueva etapa “está hecha por los autores” y que la revista “no le gusta entera a nadie”. Se me ocurre que en pos de esta inclusión de muchas propuestas, la Fierro se vuelve por momentos muy heterogénea y pierde algo de unidad como revista en sí misma. Si la comparo, por ejemplo, con el suplemento de Télam (que también estaba dirigido por vos), ahí se veía una unidad conceptual -una bajada de línea, si querés- más fuerte. ¿Creés que la Fierro podría perseguir algo similar?

5LO: Hay una cuestión con la libertad en la creación que confunde a muchos. Una revista que mes a mes nunca fue igual a la anterior, provoca escozor. ¿Por qué? ¿Cuál es la homogeneidad de la que hablamos o pretendemos? ¿La de los diarios? ¿La de la revista Para Tí? Si son siempre iguales, un diario tras otro, una revista tras otra, siempre es lo mismo. ¿Eso no te aburre? No vi a nadie quejarse de eso. Y en este ejemplo está lo que digo del diseño. En los diarios las cosas siempre están el mismo lugar, el diseño ordena, es un mecanismo de orden. Cada espacio es ocupado por algo. Fierro hizo todo lo posible para alejarse de eso. En Fierro una cosa está un mes acá y al otro no está ¿y? Además, según tu pregunta, Fierro no tuvo, ni tiene unidad conceptual: ¿no la tiene? No comparto esa visión estática de las cosas, es más, creo que la supervivencia de la revista a lo largo de estos años, fue gracias a esa suerte de “desprolijidad”, o como dicen, suerte de anarquía en los contenidos. Fierro desde ese punto de vista es más humana que cualquier revista argentina. Y digo suerte porque si te ponés a analizar las historietas te das cuenta que hay un lucha contante por romper y avanzar (al mismo tiempo) contra los moldes ya establecidos. Esa tensión está presente en lo narrativo y en lo visual. Después de leer a Krazy Kat (por ejemplo), ¿de qué se espantan? Recuerdo un gesto de Parés en una historieta sobre las moscas (que desgraciadamente no continuó por razones autorales que desconozco) donde aparecía un patito o algo así (que nada tenía que ver con nada), un detalle, y Parés me dijo “es que me aburría”. Y eso pasa a veces con la elogiosa homogeneidad de la que se arrogan muchos. ¿No vieron que los suplementos de los diarios o las revistas son siempre iguales? Pueden decir de todo contra Fierro, pero no es laburo serializado, simplemente porque el arte no funciona así. El respeto a la creación está de y en el fondo.

fierro120Después, si querés, hablamos sí de algunas búsquedas que te pueden gustar más que otras, ejemplo, la de aceptar y facilitar que los dibujantes (la mayoría) en estos tiempos tengan una idea más plástica del dibujo. En las tapas de Fierro se vio eso, acentuar ese límite a veces impreciso, entre el dibujo, el boceto y la pintura. Incluso entre lo establecido (Chichoni y sus metales) contra lo humorístico de Cachimba, Parés o Sala. Historietas Nacionales fue otra cosa, y si algo aprendí de Sasturain fue a que al arte no se lo ata con nada. No la tiene Fierro, no la tuvo Historietas Nacionales. Para algunos esa manera de laburar bajo prerrogativas los puede sentir más seguros, pueden sentirse más editor que otros. Allá ellos. Laburar con la libertar, desdeñar el común denominador, tampoco es tarea fácil.

JH: No digo que no haya unidad conceptual –el hecho de que se elija a tal o cual autor para publicar ya implica una mirada-, pero pensaba, por ejemplo, en los especiales temáticos, con historietas realizadas específicamente para la revista, y si más allá de eso alguna vez había salido –de parte tuya o de Sasturain- alguna idea o personaje en conjunto con algún autor para trabajar. Imagino que no es la “política” tener una presencia tan fuerte del editor en el trabajo del autor, pero tal vez en algún momento se dio o está la posibilidad de que ocurra en el futuro.

LO: Hay una idea equivocada al analizar estas cuestiones. Claro que salieron algunos personajes por duplas fomentadas por Fierro. De Santis-Sáenz Valiente ¿de dónde salieron? ¿Quiénes los juntaron? Y puedo nombrar más. Insisto, Javier, aunque esto transmita una idea de soberbia en mis palabras, que hay que mirar los más de 120 números con atención. Trillo con Risso en Bolita ¿quién lo convocó? ¿Zentner con Kráneo? Y así puedo seguir enumerando. Pasa que la lectura que se hace no va al fondo, porque pese a proponer duplas (¿Y Varela-Birmajer?) se sigue diciendo que nosotros sólo administramos un escritorio. Cosa muy equivocada. Pero hay que ser justos, nosotros tuvimos la suerte de que muchos autores estuvieran en su momento justo para crear obras solas o en dupla, y los incentivamos. Sobre los ejes temáticos sólo diré que fueron juegos, una revista tiene esa posibilidad, mover piezas, probar, experimentar. Sólo una cosa diré: cuando la intervención no es sutil, se fracasa. Sasturain sabe mucho de ese equilibrio. Y para terminar digo una cosa que a muchos le molesta, hubiese sido lindo que en estos 10 años en lugar de libros hubiese habido más revistas, porque la revista implica una mirada sobre este arte en proceso, y una real conciencia del material artístico con que uno trabaja.

hnJH: En varios momentos de esta etapa se incluyeron suplementos temáticos y humorísticos. ¿Volverá eso alguna vez? A mí me gustaba la idea del “Picado fino”, un suplemento con distintos editores.

LO: Esas fueron cosas que nacieron a partir de esa libertar de la que hablé antes. Facilitando la creación, la inventiva, la exploración, se llega a conseguir muchas cosas. Dentro de Fierro también hubo ciclos, que coincidieron también con momentos sociales, estados anímicos, resonancias exteriores, no se puede analizar 120 ediciones a partir de una única línea, y eso también habla de una publicación en constante movimiento. No todo es programar y sacar fórmulas. Basta de fórmulas, y plantillas Excel para todo. Hubo revistas que se consideraron anarquistas en sus contenidos, pero tenían que ver con lógica en el fondo, una prerrogativa. Por suerte Fierro no es tan pretenciosa.

 JH: La misma pregunta pero con las colecciones de libros: hubo dos series de la colección “Continuará…”. ¿Está el proyecto de seguir con eso?
LO: No lo sé.

JH: Nombraba recién al suplemento de Télam y quería preguntarte algo sobre eso. Me parece que se le dio más atención cuando se cerró que mientras se estaba publicando… ¿Cómo fue el trabajo ahí? ¿Sabés qué circulación tenía por fuera de los lectores habituales de historieta?

suicideLO: Historietas Nacionales marcó un momento y fue el resultado de algo que venía diciendo antes, el sentido de utilidad con que los medios absorben y aprovechan las circunstancias. No está mal eso, pero es así. Fue un proyecto de una agencia de noticias que tenía una política distinta: servirse de áreas para llegar al gran público. Si querés, era historieta con un fin claro, dar al otro algo que se le negaba al lector hace mucho. Y dimos con los mejores. Muchas veces las cosas se ven cuando no están, eso pasó con Historietas Nacionales. Porque no sólo es pérdida de trabajo, sino de espacios creativos. Otra cosa que aprendí de Sasturain es que, cuando uno labura con arte, hay que confiar en arte, no torcerlo para lo que uno cree, ser humildes, dejar que el otro también diga con su obra. Es la única manera de ser sorprendido. Creo, sí, que el ámbito de la historieta atenta contra sí mismo, esa costumbre de negar todo lo que esté por afuera de ciertas concepciones establecidas. ¿Qué te puedo decir? Todos hicieron lo que tenían ganas de hacer, yo también, y punto.

 JH: Última, y esta vez para preguntarte por tu faceta autoral. Hace poco salió en Francia un libro que hiciste junto a Lucas Nine, “Les contes du suicidé”, basado en cuentos de Horacio Quiroga. Contame un poco sobre ese trabajo. ¿Lo veremos en algún momento por acá?

LO: Uno, mal o bien, con sus defectos y virtudes, crea. No tiene facetas, ni máscaras. Ahora me pongo el traje de editor, ahora me pongo la corbata y hago esto otro. No es así. Este trabajo lo propuso Carlos Silveyra, y como editor nos dejó laburar en libertad. Pero a la libertad hay que respetarla, escuchar sus límites. Yo hice lo que quise y luego Lucas hizo lo que quiso y salió bien, porque en el fondo había una sensibilidad común, y respetamos el límite Quiroga. No son versiones del uruguayo, los textos están casi tal cual. Lo que hice fue sacar a la palabra del lugar establecido por el autor. De alguna manera es un lectura dibujada, o una interpretación dibujada. Ejemplo: en “El almohadón de plumas” la que relata ahora es la empleada que, al mismo tiempo, desea a Jordán y quiere que ese matrimonio desaparezca, la sexualidad es el eje (algo que no estaba en el relato original). Interpretamos dibujando. Está bien el trabajo, me gusta mucho. El libro está compuesto por tres relatos, tres historias de amor. Tal vez sea eso por lo que no lo editaron acá, ¿no?

 

 

 

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8 comentarios

  • Tirarle palos a los editores de libros, que tienen que seleccionar qué publicar para que cierren los números, cuando este tipo mete Zenitram sin asco desde hace meses (y en la misma parte de las revista, pese a lo que dice —estuve de viaje y mudanza y no tengo a mano el material, pero estoy seguro de que hace mucho lo coloca al final—), es irrespetuoso y propio de un desconocedor del área que probablemente tenga mejor libros de historieta en su casa que mi abuela (y aclaro que desde hace dos años es un montón de cenizas en el mar).
    Estos pedantes que se imaginan que presentaron a Trillo y Risso, o que se comparan con Herriman, no le hacen (casi) ningún bien a la historieta. Quizás se guían por los números, pero no sé cuántos seremos los que compramos La revista más por inercia.
    Ahora que se ¿termina?, veremos cuánto aporte tiene este tipo para el arte como historieta.

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    bazillusgg

    20/01/2017 - 10:58

  • Hay que ver la cantidad de pelotudeces que la gente esta comentando en Facebook sobre esta entrevista, pero nadie comenta acá…. uhmmmm, da para pensar…. Por ahí vivimos e nuestra burbuja, y comentamos ahí solo para no salir de ella…. O por ahí, está el temor irreverente de que Ortiz lea los comentarios y nos conteste…. En fin….

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  • Qué interesante se ve ese Lucas Nine fuera de su habitual registro cartoon! Ojalá alguna editorial se cope y lo edite por acá (le veo mucha cara de editorial común)
    Esta parte de la entrevista estuvo realmente interesante, sobre todo porque acá si contestó a lo que le preguntaban.
    Por lo que muchos autores de Fierro cuentan, debe ser un tipo bastante copado para trabajar con él, lástima que en las entrevistas o en la web no pueda evitar ese tono de “todos son boluditos menos yo”

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    Pablo Zambrano

    11/01/2017 - 19:57

    • Coincido con usted don Pablo en que es realmente interesante leer a don Lautaro en esta entrega de la entrevista. No sé si es sincero pero me gusta oírlo. No sé si le creo pero su labia me copa. No tanto como para comprar de nuevo una revista Fierro (de las de esta era), pero sí para copiar y pegar párrafos para reciclarlos en mi blog de pastiches gafapaster.

      Comentarios

      Diego Prosperi

      12/01/2017 - 13:27