Cuarta y última parte del repaso por las editoriales que surgieron en EEUU en los ´80... y desaparecieron poco después.

Forgotten ´80s (parte 4)

11/09/2019

| Por Roberto Barreiro

1 comentarios

Terminamos acá con al recorrido por editoriales indies ochenteras de Estados Unidos a revisar. Las entradas anteriores pueden verlas en estos links.

https://www.comiqueando.com.ar/notas/forgotten-80s-parte-1/  https://www.comiqueando.com.ar/notas/forgotten-80s-parte-2/

http://www.comiqueando.com.ar/notas/forgotten-80s-parte-3/

Vortex_logofCgwZhAFundada en 1982 por William Marks, Vortex se convirtió rápidamente en uno de las mejores editoriales canadienses, con una amplia distribución en el mercado independiente yanki. Estuvo en el comienzo de la movida indie de los ´80 publicando material bastante jugado y difícil. Cosas como el zarpadísimo Black Kiss de Howard Chaykin (un ejemplo de comic erótico con guión inteligente y perversión de cuidado que metió a la editorial en varios problemas con las cabezas censoras), el Stig’s Inferno que dio a conocer al genio de Ty Templeton, Yummy Fur de Chester Brown (una salvajada alternativa que hubiera nacido en el comix underground quince años antes), y Those Annoying Post Brothers de Matt Howart (una historia de unos ladrones que viajan entre las dimensiones dibujada con un estilo idiosincrático y rarísimo) son algunos de sus títulos.

Pero para comienzos de los´90, la editorial estaba al borde del colapso. Marks, aficionado a las carreras de coches, la aguantó un poco haciendo historietas de NASCAR y luego la cerró para dedicarse a su otra pasión: los fierros. Fue corredor profesional y después se dedicó a producir películas.

El título a destacar: el titulo señero de la editorial fue Mister X, escrita por Dean Motter y dibujada por un elenco de capos del indie como los Hermanos Hernandez (que hicieron los primeros cuatro números para irse peleados) y un primerizo Seth. Mr. X es un arquitecto cuyo proyecto estrella –una ciudad cuyas líneas deberían favorecer una vida armoniosa– termina por convirtirse en una pesadilla distópica porque lo construyeron usando materiales defectuosos. Y el tipo –pelado, de gafas oscuras y que no duerme porque se inyecta una droga que lo tiene despierto 24 horas al día– recorre la ciudad tratando de solucionar los quilombos arquitectónicos lo mejor que puede. Una premisa fascinante que sólo podía aparecer durante esos años.

Fantaco513471Nacida de una comiquería fundada por Thomas Skulan, Fantaco fue una compañía pequeña especializada en sacar títulos de terror. Tal vez la antología definitoria de la compañía fue Gore Shriek, que, junto con la Taboo de Stephen Bissette (de la que ya hablamos) fue responsable de la evolución del género de terror en esos años pre-Vertigo. Tipos como el propio Bissette y Greg Capullo colaboraron en una de las revistas del género más interesantes de esos años. Otro gran titulo es Freaks of the Heartland, de Steve Niles. La editorial también sacaba libros sobre cine de terror y una revista que resumía la historia de personajes de los comics mainstream de la época, las famosas Chronicles. Para mediados de los ´90 igual estaba sobrevivía sacando comics de “good girl art”. Cerró para 1995.

El título a destacar:: La serie de revistas presentando el trabajo de Fred Hembeck, un tipo que todavía hoy es recordado por sus gentiles parodias a los comics. El trabajo de Hembeck es disfrutable sólo para nerds. Pero si sos del palo es muy gracioso.

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1009164326_o-1Creada en 1988 por David Campitti, la editorial tuvo desde el comienzo un plan muy claro: adaptar al comic la mayor cantidad de licencias de cine y TV posibles. Tuvieron algunas licencias destacadas para esos años: hicieron las adaptaciones de Nightmare on Elm Street, Child`s Play, Lost in Space, Quantum Leap , las novelas de Anne Rice, Dark Shadows, y un largo etcétera. También publicaron material original (generalmente series aparecidas previamente en otras compañías independientes que ya arrastraban público) como la Maze Agency de Mike Barr (que venía de Comico), Hero Alliance (una de superhéroes que ya tenía lectores) y Justice Machine (otro super grupo indie que había sido publicado en Comico). La empresa llego a vender muy bien (quedó en algún momento como la cuarta empresa que más vendía en el mercado directo) pero para 1992 le cayó la crisis de pagos y cerró.

El titulo a rescatar: The Beauty and the Beast, adaptación de la serie con Ron Perlman y Linda Hamilton. Simplemente porque tiene el primer trabajo en USA de Mike Deodato, recién llegado de Brasil.

Fantagor
RipEn pleno periodo de exaltación de la autopublicación, el propio Richard “mira cómo la rompo con el aerógrafo” Corben decidió que le convenía seguir ese camino. Así que, entre 1988 y 1994, Fantagor Press sería el sello que publicaría los trabajos del autor, algunos con guión propio (como las secuelas de Den) y otros con los guiones de amigos como Jan Strand y Richard Margoupulos. La única revista de otro autor publicada por Fantagor fue Jaxon’s Illustrated Tales, cuyo único número reunía trabajos de Jack Jackson, un especialista en historieta histórica que viene de los comienzos del comix underground.

El titulo a rescatar: Todos están dibujados fantásticos (vamos, es Corben), pero yo elegiría Rip In Time, una de viajes en el tiempo con guión de Bruce Jones y con muchos dinosaurios. Se los pongo así: dinosaurios y violencia dibujados por Corben. No puede fallar.

 

La boñiga infumable

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Duró un año. Saco dos títulos y cuatro números. Pero con uno sólo de ellos sirve para estar acá: Geriatric Gangrene Jujitsu Gerbils. A ver si les suena: son cuatro roedores parlantes con habilidades de artes marciales que se pelean con un villano llamado Samurai Sam y tienen de amiga a una humana inteligente y con lomo. De las muchas copias de las TMNT que hubo, esta es considerada de las peores (y hay que laburar en un terreno minado de copias chotas). Leer los tres números es la versión lector de comic-books de los tipos que veían caer la nieve radioactiva desde el puente de Chernobyl. Se los digo por experiencia. Al otro título (Bug) no me acerqué ni a palos. Esperemos que Tony Basilicato y Mike Valentine (creadores – y sospecho editores – de esta revista) les haya ido bien en algún otro rubro.

El titulo a rescatar: GGJG, obviamente. Léalo bajo su propia cuenta y riesgo

Y hasta acá llegamos. Espero que les haya servido para saber más de las joyas perdidas de un periodo interesantísimo del comic yanki. Y les tiro una propuesta: ¿Hay algún tema comiquero raro del que quieran conocer? Acepto sugerencias: se dará prioridad a lo extraño, lo fantástico y lo inesperado. Su turno…

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Un comentario

  • Muy interesante esta sección. Estaría bueno, una sección que trate de la visión cultural del cómic en países del mundo. Hace poco leí sobre la visión rusa del cómic, que estuvo prohibido por ser considerado un producto del capitalismo. También para conocer un poco de la obra que hay detras.

    Comentarios

    Matias

    11/09/2019 - 13:07