La carrera de este genio de la narrativa gráfica se divide entre la pantalla y las viñetas, y empezamos a recorrerla por sus mangas.

Katsuhiro Otomo (parte 1)

25/07/2019

| Por Martín Fernández Cruz

2 comentarios

 

MV5BZjBkOTYyOWItNTI5Yy00NDY3LTk4MjgtYmQyM2Y2NzM0YTY1XkEyXkFqcGdeQXVyNjUwNzk3NDc@._V1_UY317_CR0,0,214,317_AL_Sí, Katsuhiro Otomo es el director de Akira, esa película a la que todos los fans del animé y el manga le debemos gratitud eterna. ¿Por qué? Porque ustedes, y me dirijo a los menores de 30 años, no podrían encontrar en sus televisores ni cinco minutos de ningún animé si no fuera por esta película. Y aunque esta nota no va a centrarse en Akira, hay que destacar que fue principalmente a través de ese film que el animé se hizo popular a nivel mundial de los ´80 en adelante. Katsuhiro Otomo en la actualidad se dedica menos a los comics y más al cine, y él es un autor en toda regla, capaz de desarrollar películas con un lenguaje visual atractivo y sumamente personal. La carrera de Katsuhiro se divide entre la pantalla y las viñetas, pero comencemos por sus mangas.

KATSUHIRO ESTATICO

 Katsuhiro Otomo llega al mundo el 14 de Abril de 1954. En su juventud miraba con fascinación el cine americano, y sus films fetiches eran Easy Rider, de Dennis Hopper, y Rebelde Sin Causa, de Nicholas Ray. Ambos tenían en común (además de las motos) el ser una suerte de radiografía social de los adolescentes de aquella época: por un lado los hippies y por el otro, los chicos de ámbitos académicos. De hecho, Rebelde… tiene muchos puntos en común con Akira, y si bien Otomo consumía mucho manga, comic americano y europeo, sus principales influencias vinieron del cine y la animación.

9441397ad2a677434ee74cf4404cc257En 1973, debuta profesionalmente con un manga corto titulado The Gun Report. A lo largo de esa década, el autor publica varias obras cortas sin mucha repercusión, mientras también trabaja como ilustrador publicitario. Por esos años, sus mangas no eran de ciencia-ficción, sino más bien de corte paródicos o estudiantiles. Ejemplo de esto es Boggie Woogie Waltz, una serie de mangas cortos que retratan la vida en Tokio. En el ’77, y luego de una viaje a Nueva York, el mangaka publica Nipón Sayonara, la historia de un profesor de artes marciales que debe vivir en Manhattan.

Recién en 1979 Otomo realiza un manga que le valdría un reconocimiento unánime: Fireball, serializado originalmente en la revista Action Deluxe. Esta serie contiene varios de los elementos que luego serían parte de sus obsesiones: futuros distópicos con fuertes conflictos sociales y gubernamentales, experimentos con humanos, poderes psíquicos, la relación del hombre con la tecnología y un dibujo fuertemente realista. Esta obra, que duró pocos capítulos y quedó inconclusa, le permitió a Katsuhiro darse a conocer en el mundo del manga. Fireball transcurre en un futuro en el que una entidad tecnológica llamada simplemente “Atom” dirige a los responsables políticos de la nación. Casi nadie sabe esto, y unos guerreros deciden hacer pública dicha verdad. Mientras trabajaba en este manga, Katsuhiro comienza a pensar su siguiente trabajo y decide colgar por la mitad Fireball, sin importarle que la historia se encontrara en un momento crítico, dejando a los lectores ansiosos por conocer el desenlace.

domu_09En 1980, Otomo publica Domu (Pesadillas), comic que gozaría de un éxito inmediato. En los días en que lo preparaba, vivía en un complejo de departamentos habitados en su gran mayoría por adolescentes de todas clases sociales. Las experiencias que el autor vio y vivió en estos bloques de edificios le sirvió como inspiración para Domu, ya que esa historia transcurre justamente en estas viviendas. El manga fue serializada entre Enero de 1980 y Julio de 1981 en la revista Young Magazine, y luego fue recopilada en tres tomos. Domu es un manga en el que Otomo despliega una segunda vertiente temática que le interesa. Esta vez la trama se aleja de los complejos tecnológicos para focalizarse en los hombres con poderes psíquicos. Y si bien en Fireball ya había hombres con dones sobrenaturales, en Domu este elemento se ubica en primer plano.

Pero a pesar de que aquí prima el thriller psicológico sobrenatural, Otomo pone la lupa en la parte social, en el ecosistema vecinal que existe en el complejo de departamentos en los que transcurre la historia. Y es ahí donde reside el verdadero talento del mangaka; en esta historia él se preocupa por entender a sus personajes y qué los motiva, y eso se traduce en una lectura fluida y convincente. Otro punto a favor en Domu es lo grandioso de su dibujo: Katsuhiro se mueve con el lápiz como pez en el agua y su dibujo ya cuenta con la aspereza tan característica de sus trabajos. La importancia de este manga no es poca cosa, ya que en 1983 le valió el galardón a mejor obra de ciencia-ficción en el Japan Science Fiction Grand Prix, un premio que por primera vez fue entregado a un manga y no a una novela.

c9a21f78f3ba6adaeebf469b862af3b8EL GRAN PASO Y FINAL ABRUPTO

1982: Akira. Ríos de tinta se han escrito sobre el manga más importante de Otomo y seguramente uno de los comics más espectaculares de todos los tiempos. Los que no leyeron el comic, vayan y lean. Los que no vieron la película, vayan y vean.

La publicación de Akira comenzó en la revista Young Magazine, en Diciembre del ’82. Al principio, se planteó como una historia corta, pero la buena respuesta del público hizo que se extendiera hasta 1990. El motivo por el que el manga tardó tantos años en finalizar no fue solamente por su extensión, sino porque a mitad de los ’80, a Otomo se le presentó la oportunidad de dirigir la película de animación basada en su comic. Y el trabajo que al director le significó encarar ese largometraje, supuso que el final del manga se viera pospuesto por un largo tiempo.

Akira también ostenta el honor de haber sido uno de los primeros mangas en desembarcar en EEUU, a través de la línea Epic de Marvel. Pero como ya sabemos, los yankis consideran que si algo viene de afuera, había que retocarlo y “adaptarlo” al público americano. Y un comic en blanco y negro es prácticamente un insulto, por lo que le dieron a Steve Oliff la tarea de colorear el manga. Afortunadamente, el experimento no salió nada mal y la versión a color resultó ser una grata sorpresa, mérito único y exclusivo de Oliff, a quien le encomendaron tan desagradable tarea como es manosear un comic ajeno. En este punto, hay que aclarar algo importante. Hace un tiempo, y con edición de Akira oficial de la mano de Ovni, comenzó un absurdo debate sobre si la versión en blanco y negro era superior a la color. Si bien en ese sentido las opiniones se encuentran muy divididas, hay que tener en cuenta que Otomo y su equipo supervisaron la edición coloreada, y que el artista Steve Oliff no es un improvisado sino uno de los mejores en su rubro. Dicho esto, y para los fans más puristas, la mejor opción es contar con las dos ediciones, entendiendo que ambas se complementan. Claro que eso no quita que cada uno tenga su versión favorita, pero es absurdo el debate alrededor de desmerecer la edición coloreada.

450_1000A principios de los´90, en Argentina el manga llegó de forma no oficial a través de la versión española de Glénat, que es la coloreada.

Y la pregunta del millón es: ¿Akira, es tan buen manga como dicen? Si, y es mejor que casi cualquier manga que puedan leer. Akira es un manga imprescindible cuya lectura nos hace dar cuenta de cuán amplio puede llegar a ser el lenguaje visual en un comic.

6En 1990, Otomo comenzó un nuevo manga: La Leyenda de Madre Sarah, pero esta vez se limitó a escribir y dejó que se encargara de los dibujos Takumi Nagayasu, un buen dibujante que se acomoda al realismo típico que exigen las historias de Otomo. La trama transcurre una vez más en un futuro apocalíptico en el que una mujer se embarca en un viaje para encontrar a sus hijos. Madre Sarah también fue publicado en la revista Young Magazine y finalizó en 2004, sin causar un gran interés en sus lectores, probablemente porque Otomo estaba más concentrado en su labor en cine que en el guión de este manga.

Y hay que decirlo, si bien el autor tiene obras de lectura obligatoria, a la vez pareciera que agotó sus cartuchos muy rápido. Si se analiza su carrera, es evidente que cuenta con un prestigio gigante para un autor de una producción tan corta. Es que todo se lo debe a Akira, y si bien está justificado el reconocimiento, al finalizar ese manga Katsuhiro se volcó al cine probablemente porque en el comic ya no tenía nada más que decir.

Por fuera de este manga, Otomo colaboró en la antología de Batman titulada Black and White (1996), con una historia corta. Un cierre un tanto apagado para la vida artística de un mangaka que supo innovar considerablemente el lenguaje narrativo en el comic.

(Muy pronto, la segunda parte)

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2 comentarios

  • La peli me gusto pero no tanto. Pero el manga me encanto y cada tanto veo de conseguirlo pero es muy caro, tengo los tomos 2 y 3 en colores pero me gusta en lanco y negro.

    Comentarios

    chuliverm

    25/07/2019 - 19:42

    • Yo recién la vi entera el año pasado, había visto un poco de chico, pero todavía la tenía pendiente, y la verdad es que me gustó muchísimo. El manga no lo leí nunca todavía, pero si, la idea sería tenerlo en blanco y negro, ya me acostumbré a eso en lo que a lecturas niponas se refiere.

      Comentarios

      dandel

      26/07/2019 - 16:04