Segunda y última parte del repaso por la historia y los títulos más famosos de la editorial donde nacieron Creepy, Vampirella y 1984, entre otros hitos.

La editorial Warren (parte 2)

27/11/2019

| Por Roberto Barreiro

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vampirela2.previewAl terminar nuestra nota anterior, habíamos dejado a la editorial Warren con serios problemas económicos y una feroz competencia con varias empresas que querían coparle la parada en su nicho de las revistas de terror en blanco y negro. El problema era complejo, pero la solución llegaría de un lugar insospechado: Barcelona.

Una tarde, un caballero español llamado Josep Toutain cayó en las oficinas de la editorial sin aviso. Un Jim Warren con ganas de irse a su casa lo hizo pasar a regañadientes. El tipo decía ser el representante de una agencia de dibujantes de historietas llamada Selecciones Ilustradas. Warren le dio poca bola… hasta que Toutain empezó a mostrar las páginas de sus representados. Los dibujantes de Selecciones Ilustradas habían comenzado en el muy precario mercado laboral español del franquismo para luego foguearse en el muy competitivo (en ese entonces) mercado británico, donde los estilos realistas y el trazo de sólido blanco y negro eran algo de rigor. Para cuando Toutain se reunió con Warren, los dibujantes de Selecciones Ilustradas (Esteban Maroto, José María Bea, Pepe González, Fernando Fernández, Adolfo Usero y un largo etcétera) tenían un estilo sólido e ilustrativo que le venía como anillo al dedo a las revistas de la Warren. Y además eran más baratos. Con ese as en la manga, de a poco las revistas de la Warren fueron saliendo del bajón editorial y recuperando lectores. Tarea a la que contribuyó también el lanzamiento del nuevo título de Warren, Vampirella.

C93XtwVUwAEXwdtNo hablaremos de Vampirella, porque en este mismo sitio ya hay una larga nota sobre ella. Sólo digamos que la vampira sexy del planeta Draculon fue una bocanada de aire fresco a la estructura editorial. Entre ella y los nuevos autores de la península ibérica, la Warren comenzaba una nueva etapa de talento creativo, que iba a estar apoyada desde lo editorial por lo más cercano que alguna vez tuvo Warren como mano derecha: un joven que venía de los fanzines llamado Bill DuBay. DuBay sostendría por varios años el combate cotidiano de la editorial (auxiliado por una jovencísima Louise Jones, más tarde conocida como Louise Simonson) y no solo subiría los niveles de calidad de las revistas en cuanto a lo editorial, sino que además manejaría un nuevo equipo creativo de autores. Guionistas como Nick Cuti, Bruce Jones, Doug Moench, Jim Stenstrum, Rich Margopoulus y Gerry Boudreau escribían guiones breves que eran dibujados por los autores de Selecciones Ilustradas, y por un grupo de autores estadounidenses que se sentían cómodos con la libertad creativa que otorgaban las revistas de Warren. Dibujantes veteranos como Russ Heath, John Severin, Alex Toth, Carmine Infantino (que tras su despido como editor general de la DC recalaría aquí) y Lee Elias se codeaban con gente joven como Bernie Wrighston (cuyo goticismo estallaba en todas las historias que publicaba aqui) y –sobre todo – Richard Corben, un virtuoso del dibujo cuasi-realista con una habilidad increíble con el aerógrafo, cuyas historias a todo color eran literalmente apabullantes. A todo ese elenco variado se enfrentaba DuBay, quien además tenía que lidiar con un Jim Warren que podía ser muy jodido cuando quería.

423ba80b190f7acd4b64786bf7eb6257-800Para finales de la década de 1970, la Warren estaba de nuevo en pista: había sobrevivido sin problemas a la caída del mercado de las revistas de comics de terror en blanco y negro. También la Famous Monsters continuaba, bajo la atenta mirada de Forry Ackerman. Si bien el desafío de la aparición de Heavy Metal (la versión a color de la francesa Metal Hurlant, con un estilo mucho más avanzado en su estética) y de la Fangoria (la primera de la nueva camada de las revistas de cine fantástico en directa competencia con Famous Monsters) parecía importante, Warren no se achicó. De hecho creó su propia competencia a la Metal Hurlant: 1984, una antología de trabajos muy en el estilo de los comics adultos de esos años. Con ella saldría a enfrentar en los kioscos a Heavy Metal, aunque nunca pudo vencerla. De la mano de DuBay y su ayudante Louise Jones –una experta a la hora de tratar con respeto a os “freelancers”- parecía que la Waren entraría en los años ´80 sin mayores sobresaltos. Incluso cuando Bill Dubay, cansado de lidiar con su jefe, renunció, la cosa parecía viento en popa. Parecía que solo una catastrofé detendría a Jim Warren.

Y eso paso. Una catástrofe. Completamente inesperada.
il_fullxfull.815970896_890k_1024x1024Lo que pasó fue que Jim Warren se empezó a sentir físicamente mal y fue abandonando el control de la editorial. Nunca se supo claramente lo que tenía (algunos dicen un stress mortal, otros una afección menos psicológica y más física) pero, de un día para otro, el barco se había quedado sin capitán. Todo eso, sin contar lo malos negocios que había hecho en esos años, que dejaron a la compañía otra vez al borde de la bancarrota. Lamentablemente, esta vez no habría retorno. Para 1983, sin pena ni gloria, La Warren cerraba sus puertas.

¿Qué dejó la Warren? Un legado interesante, repleto de autores que generaron algunas de las mejores historietas fantásticas… perdón, me corrijo: de algunas de las mejores historietas (así a secas) publicadas alguna vez en EEUU. Y que de rebote influiría a toda una generación de lectores hispanos y latinoamericanos que hoy tienen (tenemos) entre 40 y 50 años, por obra y gracia de las muchas versiones de sus historietas publicadas en español por varias editoriales (incluyendo la del propio Josep Toutain).

Sus relatos breves, unitarios que empiezan y terminan, su cuidado trabajo del blanco y negro, nos dieron opciones a la hora de ver la historieta como algo que iba mucho más allá del dinamismo superheroico. Rescatar ese legado, ese estilo de historieta, es un poco el objetivo de esta nota. Si andan por ahí y encuentran alguna vieja historieta de la Warren (o hallan algunas de las recopilaciones que ha hecho Dark Horse de este material) no lo duden: vayan y cómprenla. Van a ver una editorial cuyo principal objetivo era que el creador se sintiera cómodo dando lo mejor de sí en sus páginas. Un legado no menor.

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