La alianza entre Malibu y las estrellas rebeldes de Marvel da como resultado la impactante revolución que significó la llegada de Image.

La loca y tránsfuga historia de Malibu (parte 5)

24/06/2020

| Por Roberto Barreiro

3 comentarios

YoungloodMegatonExplosion1Para finales de 1991, pese a publicar de todo un poco en todas sus líneas editoriales, Malibu había tenido que reducir su cantidad de comics. No es que estuviera horriblemente mal, pero el boom del comic independiente en blanco y negro ya había terminado y las editoriales pequeñas tenían que ajustarse para seguir funcionando. Había que encontrar algo nuevo para seguir en la brecha.

Lo nuevo llegó de la mano de un dibujante amigo, que vivía también en California, un pendejo que en unos años había pasado de ser un desconocido total a hacer que los New Mutants de Marvel vendieran cada vez más, pese a recibir críticas ante su estilo de dibujo. El pendejo se llamaba Rob Liefeld y desde siempre había tenido buena onda con Dave Olbrich y el resto de la gente de Malibu. También se daba cuenta que, publicando sus propios personajes, podía llegar a hacer mucho más dinero que el que le podía dar Marvel. Así es como les propuso sacar una revista nueva, un título de su propiedad. La revista se llamaba Youngblood. Olbrich aceptó. Hicieron el aviso y los pedidos previos para ese primer número llegaron a 350 mill ejemplares. Muy buenos números para Malibu.

malibu_Sun_130001_smPero a Marvel la idea le molestó y empezaron a decir que Liefeld tenía una conducta poco profesional. La respuesta vino no solo de Liefeld, sino de algunos de sus colegas, también exitosos dibujantes de esa Marvel de los ´90 que podía vender centenares de miles de ejemplares de números 1 en infinitas variantes de sus tapas. Liderados por Todd McFarlane y Liefeld, siete dibujantes hot de esos años fueron con una propuesta a Malibu: nosotros sacamos las revistas con nuestros superhéroes, ustedes la venden. Olbrich contrapropuso una oferta muy generosa: solo nos quedamos con el diez por ciento de las ventas. Calculó que el diez por ciento de esas ventas igual iba a ser un fangote obsceno de dinero. Los dibujantes aceptaron la oferta. Asi nació la (por entonces) nueva línea editorial de Malibu: Image.

No vamos a entrar en la historia de Image, pero sí explicar cómo el éxito demencial de esos primeros títulos influyó en Malibu. Básicamente, había dinero a raudales. De la noche a la mañana, Malibu se convertía en la tercer editorial del mercado y, por un par de meses, desbancó a DC del segundo lugar. Poco importaba que Gary Groth pusiera el grito en el cielo en el Comics Journal, acusándolas de ser revistas para gente que no leía (crítica que se escucóo mucho en los antiguos fans): las ventas implicaban un montón de dinero para las arcas editoriales. Pero todos sabían que esto era un éxito efímero: tarde o temprano era evidente que la gente de Image querría eliminar al intermediario y vender ellos directamente sus comics en el mercado directo. Había que hacer algo al respecto.

236a39a924d343fd675a6400809b1846En primer lugar, hubo un replanteamiento del material que directamente controlaba Malibu. El blanco y negro dijo adiós y el color dijo hola. Hicieron una inversión muy fuerte en el departamento de color, que se convirtió rápidamente en uno de los más avanzados (tecnológicamente hablando) dentro de la industria. Esto va a ser muy importante en un par de años.

En segundo lugar, Scott Rosenberg decidió que era hora de empezar a avanzar en el campo multimedia. Había que empezar a tener propiedades que explotar por fuera de los comics. Para eso iba a hacer una alianza con Acme Interactive (una productora de videojuegos) para crear Malibu Interactive, de la que saldrían varios juegos para Sega. Y se pondría a tantear a Hollywood para ver si alguna de las propiedades de la editorial podía venderse ahí Eso ocurrió con Men in Black, que empezó su camino (largo, como todo desarrollo en Hollywood) para volverse película.

En tercer lugar, de a poco, la mayor parte del material más extraño fue desapareciendo de la editorial. El público de esos años quería superhéroes y universos compartidos y por Dios que Malibu iba a darles eso. ¿Qué hicieron? Tomaron personajes en dominio público (de la editorial Centaur, una editorial de los inicios de la Golden Age tan de tercera que ni siquiera llego a sobrevivir al final de la Segunda Guerra Mundial) y con ellos creo a su propio supergrupo: The Protectors. Por supuesto, los personajes fueron rediseñados para calificar en el estilo “grim and gritty” tan en boga esos años. Héroes violentos, investigados por el gobierno, con trastornos psicológicos y sin el menor escrúpulo a la hora de boletear gente. Lo usual de esos años. La serie duró varios números y tuvo varios “spin off”, protagonizados por miembros individuales del grupo. Además resucitaron dos de sus títulos anteriores (Dinosaurs for Hire y ExMutants) y los integrarían en un universo compartido gracias a un crossover llamado Genesis.

51FqG-5RTcL._SX326_BO1,204,203,200_El único problema es que no vendían ni por asomo lo que vendía Image. Los Protectors eran básicamente otro clon más de supergrupos de ese estilo. El concepto no parecía particularmente interesante. Estaba claro que, frente la abundancia de universos pululando por ahí, no tenían mucha chance. Habia que crear algo nuevo. Algo diferente. Algo que fuera inesperado.

En esos tiempos, donde los dibujantes parecían ser los amos y señores de la historieta yanki, donde tener argumentos inteligentes parecía secundario frente a la exhibición de pin-ups exageradas página tras página, donde construir mundos coherentes no era algo que pareciera interesante, la respuesta de Malibu fue darle un patio de juego a varios guionistas para que construyeran de cero un universo coherente en su origen y desarrollo. Un universo que cumpliría con todas las premisas discutidas en el fandom a la hora de LO Que Debia Ser Un Universo Superheroico Como Corresponde.

El nombre original de este concepto era el Megaverse. Tras pensarlo un poco, el nombre cambió.

Para cuando, a comienzos de 1993, Image terminaba su relación con Malibu y comenzaba su carrera como editorial independiente, ya estaba en estado avanzado el Ultraverse…

(Muy pronto, la sexta parte)

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3 comentarios

  • otra excelente nota sobre malibu! Alan Moore y otros tmbien terminaron recurriendo a los personajes de dominio publico, incluso hay un comic argentino que hace eso

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    Superpiba

    26/06/2020 - 14:36

  • Lo chistoso es que esos diseños originales de Youngblood, aunque feos (el hombre con senos me mata) no son TAN horrendos como los de la serie definitiva.

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    J. Bencomo

    24/06/2020 - 13:40

    • Uno es lisa y llanamente un black colossus

      Comentarios

      Pablo Zambrano

      24/06/2020 - 16:33