Esta antología protagonizada por Drácula mezcla en sus páginas la aventura, la historia, el humor, el sexo y un cierto condimento autobiográfico.

Las Andanzas Eróticas de Vlad Tepes

07/11/2015

| Por Javier Hildebrandt

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Dibujo tapaLA MORDIDA MÁS VIEJA DE LA HISTORIA

Una convención bastante aceptada –y no por eso menos cierta- es que no existe buena historia que no tenga un buen villano. En general, lo que quiere expresarse con este concepto es que la construcción del antagonista se realiza teniendo en cuenta elementos constitutivos del protagonista (y viceversa), de modo tal que en el conflicto que los enfrenta cada uno ponga en juego una parte importante de su personalidad. En muchas buenas historias el héroe reconoce en el villano parte de su propio carácter y en la lucha con su oponente busca vencer (o, al menos, comprender) ese íntimo costado oscuro que lo atormenta. En la versión clásica, el héroe triunfa, se reestablece el orden, se vuelve al status quo anterior a la anomalía y la amenaza es eliminada o, a veces, se oculta para que no volvamos a saber de ella.

AlcatenaAhora bien, ¿qué pasaría si en este juego dual de la narración clásica, eliminamos al héroe y nos quedamos solo con el villano? ¿Y si ponemos como protagonista a un personaje histórico que se presenta como la encarnación del mal absoluto? Pensemos en Drácula, por ejemplo. ¿Qué antagonistas podría tener (que no representen arquetipos de “la bondad”) como para que se reconozca en sus propias características? ¿De qué manera profundizamos en su psiquis y lo volvemos interesante para el lector?

Algo de esto se puede entrever en una historieta que tiene al mismísimo Conde como protagonista, que mezcla en sus páginas la aventura, la historia, el humor, el sexo y un cierto condimento autobiográfico (ya van a ver). El título no deja lugar a ambigüedades: Las andanzas eróticas de Vlad Tepes.

Los vampiros las prefieren dibujadas

Publicada en este 2015 por el sello uruguayo Ninfa y serializada originalmente en el blog Marche un cuadrito!, Las andanzas… es una antología de historietas escritas por Silvio Galizzi y dibujadas por un notable seleccionado de artistas rioplatenses. Es, en rigor, una continuación de Las andanzas de Vlad Tepes, dibujadas por Matías Bergara y también recopiladas en libro, aunque se entiende por completo sin necesidad de haber leído nada de lo anterior. Las historias nos muestran al Conde oriundo de Transilvania aprovechando su condición de inmortal para tomar partido en distintos acontecimientos de la historia universal y, de paso, obtener los favores de alguna señorita que ocasionalmente se presente por allí. En sucesión cronológica, Tepes saca a relucir sus colmillos en épocas y geografías tan disímiles como la conquista de América, la Guerra de Secesión en EE.UU., los callejones del Londres de fines de siglo XIX y la toma del Palacio de Invierno del zar en la San Petersburgo de 1917.

ToljEl apartado gráfico es variado y con unos cuantos trabajos a destacar. De movida, comenzamos con una reversión en clave gótica del cuento de Blancanieves a cargo del Quique Alcatena, con una puesta en página convencional, pero con el despliegue y la imaginación para los escenarios al que este gran inventor de universos nos tiene tan acostumbrados. También en el terreno del gótico, Bergara –autor, además, de la magnífica portada del libro- se mete con la truculenta historia de la Condesa Erzsébet Bathory, narrada con singular soltura y dinamismo, y con un interesante trabajo en la elección de los planos. Otros aportes que vale la pena mencionar son el de Hansz, que recrea con su dibujo humorístico la tremenda historia de la batalla de Orleans y la lucha de Juana de Arco; Andrés Lozano, que retrata la conquista del Imperio Azteca con una línea ágil y una muy buena aplicación de los grises; Lauri Fernández, con un trabajo de documentación exhaustivo para narrar las picardías de Tepes haciéndose pasar por Rasputin en la corte del zar Nicolás II; y Esteban Tolj, que con su estilo funny le baja el tono a un terrible relato ambientado en épocas del Holocausto.

BergaraEl volumen cierra con una serie de pin-ups, entre los que encontramos uno realizado nada menos que por Miguelanxo Prado y una historieta corta, escrita y dibujada por Abel Alves, a quien le alcanzan apenas tres páginas para alzarse con el podio de la historia con más humor negro y guarro del tomo.

No estaba muerto…

Con respecto a los guiones, Galizzi acierta en elaborar secuencias en donde prima la narración visual, con varias páginas con muy poco o nada de texto, en favor del lucimiento de su excelente troupe de dibujantes. También arriesga en el relato con varias elipsis, grandes saltos temporales y secuencias armadas de manera fragmentaria, en las que con frecuencia sale bien parado. La cuestión erótica que explicita el título del libro no siempre es parte fundamental de la trama, pero funciona a menudo para descomprimir y tomar un respiro en las historias de mayor densidad dramática. Sabemos que en una figura como la de Drácula y en la mitología vampírica en general, la sexualidad y el erotismo son elementos constitutivos de su naturaleza, por lo que sería más raro aún que no se manifiesten a menudo en las historias. Pero sin dudas, lo más interesante es el modo natural en el que Tepes se inserta en situaciones verídicas de la historia universal, sin que parezca forzado y con total coherencia en relación al real acontecer de los hechos.

EL-MONJENo puedo cerrar esta reseña sin hablar de Silvio Galizzi, verdadero alter ego de Tepes (¿o es al revés?). Como señala Matías Castro en el cálido prólogo que abre el volumen, “detrás del humor negro, de la brutalidad y la provocación, hay efectivamente un misántropo. Pero es un misántropo selectivo, que apunta contra los paladines de la corrección política”. Y aquí es donde creo que está la nota íntima de este Tepes/Galizzi. En un devenir histórico y una actualidad en la que pretendidos paladines del bien nos han engañado con paraísos de cartón para volvernos víctimas y cómplices de las peores pesadillas, es bueno tener de nuestro lado a un guía experto en la oscuridad. Alguien que nos advierta de los represores, los pacatos y los jueces moralistas que solo buscan entristecernos la vida. Que nos haga familiares con el terror y nos de valor para enfrentarnos a esas otras fuerzas, muchísimo más terroríficas.

Llenemos nuestra copa con sangre y brindemos, pues, por más sexo, vampiros y aventuras en la historieta y en la vida. En este viejo, pero siempre renovado Vlad Tepes, tenemos a un anfitrión de lujo.

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Un comentario

  • El Vlad de la vida real fue el más grande de todos. En una oportunidad, uno de sus soldados llegó a quejarse del olor que emanaba de la gente que estaba agonizando empalada, y su reacción fue hacer empalar al soldado más arriba que al resto, para que el olor no le molestara.

    Comentarios

    Bruno Alba

    07/11/2015 - 21:36