A lo largo de varios lunes vamos a revivir la historia completa de este clásico absoluto nacido hace más de 115 años.

Little Nemo in Slumberland (parte 1)

11/01/2021

| Por Andrés Accorsi

4 comentarios

little-nemo-1909-10-03Hace nada menos que 116 años, en un mundo que era el mismo que el nuestro pero no se le parecía casi nada, un genio inventó un clásico. En su momento, nadie le prestó demasiada atención. Hoy, es considerada la primera Obra Maestra del Noveno Arte. Acurrucate en la cama, tapate bien y preparate para un viaje maravilloso. Vamos al País de los Sueños. Vamos a conocer la historia de Little Nemo in Slumberland.

ARRANCA EL CAMBALACHE

Hacé la prueba de mirar una foto de 1905, o por ahí. Parece una payasada, no? Los tipos con esos bigotones, esos moños y esos sombreros ridículos, las minas con esas polleras infinitas, sombreros más ridículos que los de los hombres y unas sombrillitas que no se entiende muy bien para qué servían… pero lo que hoy parece un circo, en ese entonces era lo normal, o peor todavía, lo “moderno”.

Hagamos este esfuerzo, remontémonos a esa época… No había televisión, ni celulares, ni internet, ni supermercados, ni aviones y la mayoría de la gente tenía la vida sexual de un Playmobil. Apenas había autos, el futbol no era profesional, el teléfono era un bicho raro y el cine y la radio eran inventos recientes, todavía lejos del alcance de las mayorías. Los tipos que moldearon el Siglo XX (Ghandi, Borges, Fidel, Hitler, Chaplin, Perón, Picasso, Churchill, Gardel, esos pichis) no habían nacido o eran borreguitos que, de haber existido el jardín de infantes, habrían estado en la Salita Rosa moldeando monigotes en plastilina… o no, porque tampoco había plastilina. No existía ni el Obelisco, y con eso está todo dicho.

LITTLE NEMO0Pero existían los diarios. Y en las grandes urbes se vendían muy bien y movían mucha plata. Estaba creciendo a pasos agigantadas un concepto (hoy casi en desuso) llamado Clase Media y se trataba de gente con acceso a la educación, que trabajaba para los dueños de la manija (que eran y siguen siendo siempre los mismos) pero que buscaban en la cultura y en la información las claves para ascender a ese Olimpo donde se tiraba manteca al techo y se traían las piedras de Europa para construir palacetes en Buenos Aires. Ese era el público cautivo de los diarios, medios que –obviamente- no tenían con qué competir en el rubro de la información. Todo pasaba por los diarios. Hasta el entretenimiento, que todavía no era una industria, pero sí una necesidad.

ba4c660744bd3034abe81f0c93a9ba80En ese contexto –el de los diarios- cobra fuerza en EEUU una cosa extraña, nueva, que había empezado a verse a fines del Siglo XIX pero que ya era un fenómeno con todas las letras, incluso definitivo a la hora de decidir si uno se compraba tal o cual diario. Eran las historietas, o comic strips (nombre que después se simplificó para decirles “comics”, a secas) y los dueños de los dos grandes grupos de periódicos yankis, los magnates William Hearst y Joseph Pulitzer se disputaban a los autores de las tiras más exitosas con mucha más saña de la imaginable, a años luz de las peleas entre Marvel y DC por los Morrisons, Bendis y Ruckas del Siglo XXI. Los historietistas ganaban sumas descomunales y era lógico, porque sus creaciones eran tan populares como hoy puede ser una comedia exitosa en el prime-time de Fox o Sony o una serie de Netflix. Era lo que había, todo el entretenimiento popular y masivo pasaba por ahí y lo único que se pedía a los autores era que divirtieran a su público. A nadie se le ocurría que esos dibujos y esas historias podían tener un valor artístico, pero estaba todo bien. El arte estaba en los museos y en los teatros… ¿cómo iba a aparecer en esos diarios impresos en papel berreta, en blanco y negro y que cualquier siome podía comprar por monedas en cualquier esquina? No jodamos…

Pero en aquella primera década del Siglo XX, a un par de locos se les dio por joder, y por filtrar en sus viñetas una sensibilidad artística propia, una estética personal y un vuelo creativo que tardamos muchos años en entender y muchos más en superar. Uno de los genios se llamaba George Herriman y dinamitó las mentes de varias generaciones con su tira Krazy Kat. El otro se llamaba Winsor McCay y el 15 de Octubre de 1905 cazó de la mano a los lectores del New York Herald y los invitó a acompañarlo en un viaje alucinante. Ese día, todos tuvieron ocho años. Todos fueron Little Nemo.

mccayEL PADRE DE LA CRIATURA

Hay varias versiones acerca del nacimiento del autor de Little Nemo. Algunas señalan que nació en 1867 (probablemente el 26 de Septiembre), otras en 1869 y en otras 1871. Incluso hay quienes dicen que nació en Canadá, mientras otros afirman que lo hizo en Spring Lake, Michigan. Los distintos biógrafos no se ponen de acuerdo tampoco con su segundo nombre: para unos era Winsor Zenic McCay, para otros Winsor Zenas McCay (ese nombre era el del patrón de su padre) y hasta hay quien afirma que Zenas era su primer nombre y Winsor el segundo.

Sí se sabe con certeza que estudió dibujo brevemente, allá por 1888, y que poco después su familia se mudó a Chicago. El joven McCay tuvo que salir a trabajar y se dedicó a pintar carteles y decorados para los teatros y los circos ambulantes. En 1889 llegó a Cincinnati junto a un circo de freaks y sus ilustraciones le valieron un puesto en el diario Times Star de esa ciudad. De ahí pasó al Comercial Gazette y luego al Enquirer que fue, en 1903, el hogar de sus primeras historietas.

57abdb9d1916b85853fde75fefdca492Ese mismo año empezó a colaborar en la revista Life y su director, James Bennett, lo invitó a trabajar para él en Nueva York, en sus diarios Evening Telegram y el Herald. McCay se quedó ahí ocho años, en los que (bajo el pseudónimo de “Silas”) creó muchísimas tiras, tales como Pilgrim´s Progress, Poor Jake, Day Dreams, Mr. Bosh, The Faithful Employee, Little Sammy Sneeze y Hungry Henrietta, entre otras. La más llamativa fue, sin dudas, Dreams of a Rarebit Fiend, una serie onírica, densa y por momentos tétrica, claramente apuntada al público adulto (seguramente porque en aquel entonces los chicos no leían los diarios). Dreams… no fue un éxito ni mucho menos, pero causó el suficiente impacto como para tener su propio libro recopilatorio (editado por Frederick A. Stokes en 1905) y para que McCay se entusiasmara con el tema de los sueños y su exploración en este nuevo medio.

(el lunes, la segunda parte)

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4 comentarios

  • Cada vez que algún garca me dice que toda crisis es una oportunidad, me dan ganas de putearlo un poquito, pero a veces tienen razón.
    A principios del 2002 entro en una sucursal de Distal y en un estante alto, en el fondo y en un recoveco al que nadie se acercaba veo una edición completa, en inglés, de Little Nemo, la edición de Evergreen del 2000 (printed in China, of course).
    Pregunto el precio, porque de tanto en tanto tengo tendencias masoquistas y, para mi sorpresa, me tira un número en pesos que no recuerdo, pero que equivalía a menos de 5 (sí! cinco) U$S. El tipo me ve la cara de asombro y me hace un gesto como mostrando la librería vacía, con cara de «no se vende una poronga desde diciembre de 2001» y aquí lo tengo frente a mí.
    El tamaño no es el gigante de Norma (que creo está dividido en por lo menos dos tomos) sino que se alínea perfectamente bien con el Todo Mafalda, Todo Boogie y el 20 años de Inodoro, que tengo todos juntos en un estante.
    Es simplemente maravilloso.

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    Rody5th

    12/01/2021 - 12:06

  • Hay por ahí una edición que respeta el tamaño GIGANTE de la publicación original. Inalcanzable pare mi saqueado bolsillo. Imagino que voy a morir frustrado.

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    pilomero

    11/01/2021 - 12:36

    • Están espectaculares esas ediciones. No tienen todo el material, pero el respeto por el tamaño original -e incluso ciertos errores de impresión como el fuera de registro o el traslúcido de la hoja del reverso- es una tentación para los fetichistas de los formatos o del magistral trazo de McCay. Lo que sí, te aseguro que no te invita mucho a la relectura. Son difíciles de manipular (imaginátelos abiertos).

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      NN

      15/01/2021 - 14:57

    • Como dirían por aqui….probá con el ahora 12. ¡Bwahahahahhaa!

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      La_Oreja_de_Von_Trier

      15/01/2021 - 20:56