Segunda entrega de la mega-nota dedicada a este clásico inmortal del Noveno Arte creado por Winsor McCay.

Little Nemo in Slumberland (parte 2)

18/01/2021

| Por Andrés Accorsi

1 comentarios

bedc589ca2478b4e31596050e9769535Entre 1905 y 1911, Winsor McCay dibuja para el Herald las majestuosas planchas semanales de su más recordada creación (esta sí, firmada con su nombre), hasta que una generosa oferta económica lo hace sumarse a las huestes de William Randolph Hearst en el grupo de diarios de este magnate, a quien Little Nemo le resultaba más atractiva por una cuestión de prestigio que de popularidad. Simultáneamente, a partir de 1906, McCay empezó a actuar en pequeños teatros, aprovechando el furor del vaudeville, con un show en el que hablaba con el público y dibujaba con tiza en un pizarrón. Muchas de sus tiras “menores” fueron dibujadas en los camarines de estos teatritos, entre función y función, o en los hoteles donde se hospedaba cuando salía de gira.

Al pasar a los diarios de Hearst, su serie más famosa cambió de nombre, y en esta nueva etapa se conoció como In the Land of Wonderful Dreams. Pero en 1914 fue cancelada por falta de interés del público y McCay siguió en los diarios de Hearst, ahora como ilustrador de artículos políticos. Entre 1924 y 1926 McCay regresó al Herald con Little Nemo, pero el revival no prosperó, y tuvo que volver una vez más a los diarios de Hearst, a ilustrar editoriales –dicen- obscenamente conservadoras.

littlenemo_wideParalelamente, en los ratos libres y como quien no quiere la cosa, McCay inventó los dibujos animados, él solito, en su estudio. O no, pero lo cierto es que fue el más famoso pionero de ese nuevo arte y quien más hizo por popularizarlo y por ampliar sus posibilidades. Su primer corto, protagonizado por Little Nemo (co-dirigido con John Stuart Blackton), consta de 4.000 dibujos a todo color, realizados a mano por McCay entre 1908 y 1911. Duraba tres minutos y se exhibió por primera vez el 8 de Abril de 1911. El historietista/ cineasta salìa de gira por los pueblos como solía hacerlo con su espectáculo de varieté y mostraba al público esta nueva maravilla: comics que se movían.

93826-fullEn 1912 McCay estrenó su segundo corto, Story of a Mosquito (también llamado How a Mosquito Operates), y en Febrero de 1914 su obra más exitosa, Gertie the Trained Dinosaur, primer corto que combinó actores (el propio McCay) con dibujos animados. Su trabajo más largo insumió tres años y 25.000 dibujos: se tituló The Sinking of the Lusitania y se estrenó (también con una extensa gira) en 1917. Por supuesto hay más cortos, algunos de ellos perdidos para siempre, pero estos son los fundacionales, los que le mostraron al mundo cómo la imaginación de un dibujante podía desbordar la página impresa y copar ese otro medio nuevo, el cine, con la insólita fórmula de darles vida a los personajes dibujados.

Creativo incansable, maestro indiscutido de la historieta y el dibujo animado, dueño de una sofisticación visual pocas veces igualada y de una imaginación prodigiosa, pionero, vanguardista y genio, Winsor McCay murió en Nueva York, el 26 de Julio de 1934.

Winsor_McCay_-_Little_Nemo_-_In_the_Land_of_Wonderful_Dreams_-_1913-09-21_-_Flip_in_the_Land_of_the_Antediluvians_panel_9HOY TU SUEÑO ES REAL

Little Nemo in Slumberland comenzó a publicarse en el New York Herald (ya lo dijimos) el 15 de Octubre de 1905. Winsor McCay ya llevaba un par de años en ese diario y ya había creado numerosas tiras cómicas, tanto diarias como semanales. Pero esta era la primera vez que podría contar con una plancha dominical, a todo color, en el diario que tenía las mejores imprentas y el más talentoso plantel de coloristas de los EEUU, y en un tamaño que hoy nos parece enorme. Al ser un adicto al dibujo y dueño de una imaginación inagotable, McCay no dejó de lado sus otras tiras para abocarse a la producción de Little Nemo, sino que siguió trabajando en varias series en simultáneo.

Dr Pill Over Little Nemo in BedDebajo de su apariencia de historieta inocente e infantil, con claras reminiscencias con la ilustración de cuentos para chicos (un género de enorme crecimiento en esa época), la tira era muchas veces oscura, surrealista e incluso podía resultar perturbadora y violenta. Los chicos no la terminaban de entender ni de engancharse, y a los adultos les parecía demasiado pueril. Como si esto fuera poco, la serie no se distribuía a nivel nacional, sino que –en un principio- se publicaba en un sólo diario. El resultado fue que Little Nemo, si bien no fue un fracaso ni mucho menos, no gozó jamás de la popularidad de algunas de sus contemporáneas como The Katzenjammer Kids, Happy Hooligan o Buster Brown, que se basaban mucho más en el humor físico y primitivo que hoy asociamos con Los Tres Chiflados, por ejemplo. Little Nemo, en cambio, no tenía al humor como elemento central, sino como un ingrediente más en un guiso que, en ese entonces, no era fácil de digerir. Felizmente, durante el Siglo XX, la serie recibió un reconocimiento tardío pero justo, ya que hoy es considerada una de las obras maestras del Noveno Arte. En 1966, las planchas de Little Nemo fueron exhibidas en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, y en 1995 fue incluída en la colección de 20 estampillas del correo de los EEUU dedicada a los Clásicos de la Historieta de todos los tiempos.

Pero ya en 1908, Little Nemo era un personaje importante en esta primera etapa de la historia del comic. Ese año, el director Victor Herbert la adaptó como comedia musical para Broadway (se estrenó en el teatro justo enfrente del que tenía el show de Winsor McCay como atracción central y el autor se perdió parte del estreno por tener que cumplir con su función), y en 1911 protagonizó el primer corto animado de McCay. Su imagen también se comercializó en tarjetas de felicitación y artículos de papelería.

(el lunes, la tercera parte)

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Un comentario

  • Yo creo que aún hoy L-N sigue siendo un poco difícil de digerir y que son más «populares» los artículos de librería con su nombre y el prestigio de nombrarlo, que su lectura.
    Sin embargo me contradigo, y recuerdo que el primer contacto que tuve con L-N fue a los 8 años, en un número especial de las bodas de oro del Billiken y me fascinó (junto a «Como intrepreta Jorgito lo que lee en los periódicos») por lo diferente, por el delirio imaginativo.
    En ese número especial, en el medio de la revista (al estilo suplemento Óxido de la Fierro) reimprimieron varias historietas de los primeros números del Billiken. En particular de Little Nemo pusieron dos páginas, una titulada «Los sueños de Tito» con lo que parecen ser dibujos originales de McCay y, al lado, «Los sueños de Tomasito» en donde el dibujo parece haber sido hecho por alguien menos dotado para los lápices, en un claro choreo que ha quedado impune. Ambas impresas en una combinación de blanco, negro y un azul-celeste difícil de digerir.
    Recuerdo haber quedado con ganas de leer más (y tomar conciencia, por primera vez, de que había un pasado, de que ¡el Billiken se imprimía antes de que yo naciera!! tremenda noticia para un pibe de 8 años).
    Presumo que deben haber publicado alguna cosa más, a ver si algún coleccionista tiene noticias al respecto.

    Comentarios

    Rody5th

    20/01/2021 - 13:01