A 50 años de su debut, recordamos el glorioso manga de Kazuo Koike y Goseki Kojima, cuya influencia sigue vigente aún hoy.

Lobo Solitario y su Cachorro

30/12/2020

| Por Francisco Lobo

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portada-2Lobo solitario y su cachorro, traducción al español de Kozure Ōkami, es un manga escrito por el mítico Kazuo Koike y dibujado por el olímpico Goseki Kojima, publicado originalmente en Japón entre 1970 y 1976. A lo largo de más de 8700 páginas recopiladas en su país de origen en 28 tomos, los autores nos narran un cuento épico, solemne y romántico de venganza con grandes aires de tragedia griega e intrigas palaciegas onda Shakespeare, pero en clave de feudalismo japonés.

La historia está contextualizada en el período Edo (o Tokugawa) que abarcó entre el año 1603 y 1868. Fue durante esta larga época que se vivó una estabilidad política y un crecimiento económico bajo una estructura social piramidal con la figura del Shogun (emperador) en la punta, quien administraba el territorio nacional en conjunción con los daimios, los señores feudales japoneses y fue en este período donde la clase social del samurái tuvo un rol protagónico indiscutido e irrepetible.

En este contexto se sitúa la historia del manga[1], que nos cuenta las andanzas de Ogami Itto, un “ronin” (samurái sin amo) que deambula por los caminos llevando consigo a su hijo de tres años, Daigoro, al tiempo que ofrece sus servicios de mercenario. Con esta premisa, al principio con un formato de “la aventura del día” el autor nos va revelando progresivamente la compleja trama de fondo y descubrimos como en el pasado, el protagonista, en calidad de miembro del clan Ogami, ejercía como el verdugo imperial, es decir la persona que, con gran maestría, decapitaba a aquellos que cometían el suicidio ritual (seppuku) por orden del Shogun. Este rol era uno de los tres resortes claves que tenía el Emperador para garantizar su dominio y voluntad sobre sus súbditos. Las otras dos esferas centrales en este esquema de gobierno eran los asesinos, sindicados por el clan Yagyu y los espías, a cargo del clan Kurokawa.

NEOBK-1056086Era tal el prestigio del verdugo, que diferencia de los asesinos y espías, era el único autorizado a usar el blasón de la casa imperial, ya que quien ocupaba el cargo era considerado una extensión de la voluntad del mismísimo Shogun. Esta situación de preferencia sumada a la ambición de concentrar poder de Yagyu Retsudo, cabeza del clan de los asesinos, orquesta en simultaneo el aniquilamiento de la familia Ogami (con Itto y Daigoro como únicos sobrevivientes) de tal forma que los responsables no sólo no dejan rastros incriminatorios, sino que además arman toda una escena que incrimina a las víctimas en un falso complot contra el Emperador. A partir de ahí, ltto abandona su condición de samurái y junto a su hijito comienza su “meifumado” (camino al infierno) de venganza contra sus enemigos (principalmente los clanes Yagyu y Kurokawa), y que lo conducirá finalmente (como era de esperar) a un combate apoteósico a todo o nada con Retsudo. Toda esta narración argumental no se da de forma lineal, sino que se van alternando escenas del pasado de los personajes (lo que aporta profundidad y desarrollo al elenco) con las experiencias contemporáneas de los mismos.

 

lone-wolf-and-cub-6Toda esta historia está atravesada por un elemento fundamental: la dualidad en contraste. Desde el principio los protagonistas son dos, padre e hijo, donde uno es un guerrero implacable, inconmovible, a prueba de balas y que nada lo sorprende (por lo menos en los primeros capítulos) y el otro es un nene, también aparentemente ingenuo e inocente. Este contraste entre los personajes funciona muchas veces como catalizador de situaciones a favor de ellos ya que no son pocas las situaciones en las que la presencia de Daigoro consigue cambiar las tornas de los sucesos en favor de la pareja. Así, el duro y atemorizante Itto aprovecha la imagen bondadosa que emana de su condición de padre (y la del propio niño) para engañar a su entorno, no levantar sospechas y/o conseguir favores. Otras veces, el mismo Daigoro tiene un rol más activo participando directamente en los duelos de espada. Incluso su cochecito funciona no sólo como transporte del bebé, sino también como elemento en donde esconden armas. Esta dualidad, la de padre y guerrero en simultáneo, le sirve al guionista como recurso para reforzar las habilidades marciales del protagonista, que sale airoso de combates a muerte, muchas veces contra diversos enemigos en simultáneo al mismo tiempo que protege a su hijo.

lwacp13Otro tema bastante obvio y muy común en historias de venganza y redención, es el contraste entre el origen del personaje y su situación actual. Así, Itto, quien supo ocupar un lugar de elite en el esquema social, cultural y moral de la época, ahora transita la vida en las antípodas de ese escenario inicial. De ser la viva voluntad del Emperador, paradigma de una clase orgullosa, llena de códigos basados en el honor como la clase samurái, a ganarse la vida como mercenario, en una espiral de venganza contra referentes de su antigua vida.

Mucho más subjetiva resulta la fricción entre la violencia descarnada y la belleza sublime, bajo el tamiz de la poderosa aura romántica de la obra. Es aquí donde la pluma maestra de Goseki Kojima hace el conjuro definitivo para graficar estos conceptos abstractos. Combates a muerte, llenos de mutilaciones, decapitaciones y hectolitros de sangre se convierten en una danza hermosa que eleva la crueldad y la violencia a la categoría de belleza. Lo mismo sucede con los escenarios, ya que la historia encuentra a sus protagonistas deambulando por diversos y hermosos paisajes de Japón (en escenas que muchas veces evocan las estampas de maestros del ukiyo-e como Hiroshige y Harunobu), en donde incluso las inclemencias del tiempo, o la hostilidad del entorno, son retratados con una romantización tal que los torna sublimes. Esta dualidad conceptual se puede observar en el mismo trazo de Kojima, ya que su expresionismo virulento y sus manchas pesadas y oscuras, dialogan perfectamente con la síntesis de las formas con las que resuelve las composiciones, que oscilan entre duelos a caballo en medio de un pastizal bajo la lluvia, a dos personas mirándose fijamente semidesnudos en una habitación apenas iluminada.

4vxAa1WKozure Ōkami es una obra inmortal que aún vive en la infinidad de recursos, referencias y adaptaciones[2] que legó y que ha influenciado fuertemente a autores de todos los palos[3], visita obligada para cualquier amante de la historieta en donde el lector realizará, junto a los protagonistas, su propio viaje a través de un texto complejo y poderoso con un arte quintaesencial que ofrece una experiencia estética en diversos niveles y descubrirá una clave maestra para decodificar la poderosa influencia de un legado plenamente vigente desde hace 50 años.

[1] Al igual que en obras posteriores como Kubikiri Asa (Verdugo samurái) o Hanzo no Mon (El camino del asesino) el guión de Kazuo Koike cuenta con un trabajo exhaustivo de investigación y documentación histórica en aras de contextualizar de forma precisa toda la narración. Esto resulta en un contenido altísimo de todo tipo de información que resulta muy interesante, pero, a menos que seas un especialista, obliga muchas veces visitar un glosario de términos para entender de que están hablando.

[2] Ocho películas, dos series de TV, un videojuego, una adaptación coloreada y re-escrita por Armando Fernández para Columba, son algunos ejemplos.

[3] desde el clásico Frank Miller hasta populares shows televisivos como Samurai Jack, Rick and Morty y la reciente The Mandalorian.

 

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Un comentario

  • Espero alguna vez darle una oportunidad. Lei la espada del inmortal y, si bien me gusto, no me llego tanto (Lo que si, unos dibujos bestiales, maravillosos). Pero me molestaba lo de la inmortabilidad, no sé porque, ya que no me molesta que superman vuele (Son esas cosas ilogicas de cada uno).

    Comentarios

    chuliverm

    30/12/2020 - 19:15