Nuestro repaso por esta increíble línea de revistas en blanco y negro nos lleva a la memorable Marvel Preview y su continuación, Bizarre Adventures.

Magazines de Marvel (parte 9)

10/03/2021

| Por Gonzalo Ruiz

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scan_20190224Comienza la recta final de notas sobre los magazines marvelitas de los ´70, parados a inicios del año 1975, cuando en el mes de Febrero se lanza el número uno de Marvel Preview, coordinada por el siempre presente Roy Thomas. Para dicho año, la producción de publicaciones a blanco y negro era vasta, aunque de éxito moderado, con revistas que salían y duraban no lo pretendido, salvo excepciones muy puntuales y que ya sabrán cuáles son si vienen con la lectura de estas notas.

La particular premisa de la Marvel Preview era que cada revista era un especial contenido en sí mismo: es decir, las historias se agrupaban por temática. Algunos números le rendían culto a la ciencia-ficción más retorcida y contracultural, involucrando pseudociencias, conspiraciones y con cabida para escritores “modernos” (para dichos años) como Robert Anton Wilson, el ídolo absoluto de Alan Moore, que publicó parte del primer libro de la saga Cosmic Trigger en el magazine (puntualmente en el nº 13).También había historias de terror, space opera, e historias protagonizada por mujeres o por un único personaje. Otra extrañeza, si se quiere, es que algunas de estas revistas ofrecían lo que podríamos considerar como “novelas gráficas”: historias largas y autoconclusivas que ocupaban toda la revista o incluso dos. Si bien algunos personajes se repiten en los números, no hay una intención de serialización como ocurría en las revistas de terror.

lfUn pequeño muestrario de todas las maravillas que habitan esta revista: el nº2 trae la primera aventura en solitario de Punisher, que venía de debutar como villano en Amazing Spider-Man y el debut de un personaje creado por el gran Howard Chaykin, de los poquísimos originales que aparecieron originalmente en un magazine: Dominic Fortune. Su segunda aparición fue en otro magazine, en el unitario Marvel Super Action de enero del ´76, pero reimpreso en el nº20 de la Preview, que está completamente dedicado al personaje, con el subtítulo Bizarre Adventures. Otros personajes que saltaron de los comics books a color fueron Blade (el MP nº3 está íntegramente dedicado a él, con las historias que iban a complementar el Vampire Tales nº12 que nunca fue), Thor (nºs 10 y 32), Moon Knight (nº21), Black Widow (nº25, en el especial “Lethal Ladies”, donde compartí cartel con las Daughters of the Dragon), los X-Men (nº27, “The secret lives of the X-Men” que incluye aventuras en solitario de Phoenix, Iceman y Nightcrawler), Elektra y Triton de los Inhumans (ambos en el número nº28, con historias por separado).

02Pero si hubo una estrella en el magazine, fue justamente un personaje cósmico que en estos últimos años está en boca de todos por una película: Star-Lord. Peter Quill, creación de Steve Englehart y Steve Gan, debutó en el nº4 como un personaje desquiciado que busca venganza contra unos aliens que asesinaron a su mamá Meredith. Literalmente, el sentido de la venganza hace que este joven frío y mala onda termine en la NASA con la ambición de llegar al espacio. El origen de cómo obtiene sus poderes puede pecar un poco de new-age, con la idea de un Dios que prueba a Quill para ver qué tan preparado estaba para portar el manto del Star-Lord, una figura cósmica que puede controlar los cuatro elementos con un arma conectada a su mente. Este era el inicio de una saga algo ambiciosa, si no fuera porque, para cuando Marvel accede a darle luz verde, Englehart estaba en otra. Así fue como en el nº11 (dedicado por completo al personaje), quienes tomaron el control creativo fueron la mítica dupla Chris Claremont y John Byrne (entintado por Terry Austin), años antes de conquistar Marvel con Uncanny X-Men. El guionista, amante absoluto de la space opera, crea una serie de historias que en cierta manera, preceden a Star Wars, y que ignoran por completo toda la impronta más “hippie” que poseía antes. Para los nºs 14 y 15, sería Carmine Infantino quien reemplace a Byrne, y para el nº18, un tercer cambio de equipo, con el también glorioso tándem de Doug Moench y Bill Sienkiewicz. A partir de acá, la saga cósmica del personaje continuaría en las revistas a color. Y ya que hablamos de un moderno Guardián de la Galaxia (recordemos que para estos momentos, los Guardians tenían una formación muy distinta a la de la película de James Gunn), en el nº7 (donde Satana es protagonista principal de una historia que había quedado pendiente de la Vampire Tales) está la segunda parte de The Sword in the Star (la primera está en el nº4), donde, de la mano de Bill Mantlo y Keith Giffen, aparece por primera vez Rocket Raccoon, que por supuesto, todavía no tenía la chapa y le bagaje histórico que le armaría Mantlo en su época como guionista de Hulk y luego en una miniserie propia.

EbS08RjX0AIt0uHPor supuesto que Star-Lord y Rocket (en menor medida) son las que hoy le dan al magazine cierta importancia en la historia de Marvel, inflada por supuesto por el MCU. ¿Pero qué otras cosas más habían? Los nºs 5 y 6 arman una adaptación de la novela de The Hounds of the Baskerville de Sir Arthur Conan Doyle, a cargo de Moench y Val Mayerik; el nº8 recogía un montón de sobrantes de los magazines de terror que, para el momento de su publicación (primavera del ´76) ya estaban todos cancelados. Otro que también volvería sería Kull, tras la desaparición de Savage Tales (aunque aparecería varias veces en Savage Sword of Conan), el nº22 presenta una maravillosa adaptación marvelita de los mitos del mago Merlin a cargo de Moench y John Buscema, acompañado por Tom Palmer en tintas; el nº29 una adaptación en historieta de una historia corta de Stephen King y el nº33 se encarga de reciclar más historias que quedaron afuera de los magazines de terror cancelados.

Si bien hasta acá pareciera que todo son rosas, la revista fue algo inestable, más que nada por prometer contenidos que, o aparecían más tarde de lo pensado (la historia de Thor estaba pensada para el segundo número y salió en el 10) o ni siquiera llegaron a la imprenta (como un especial sobre el la serie de televisión japonesa de Spider-Man), más que nada por atrasos de parte de algunos equipos creativos. Además de esto, el escritor de ciencia-ficción Robert A. Heinlein le hizo un juicio a la editorial por el simple hecho de que la portada del nº 11 se refería a la historia de Star Lord como una “novela de ciencia-ficción en la tradición de Robert A. Heinlein”. Por semejante boludez, la revista se tuvo que reimprimir sin eso.

cleanA partir del nº 25, por orden de Jim Shooter, la revista pasa a llamarse Bizarre Adventures, porque, según se cuenta en el apartado editorial, el nº20 (que llevaba dicho nombre) no solo fue la revista más vendida, sino que -aún pasado el tiempo- se continuaba comprando. Aún así, con esta renovación, el magazine no duraría mucho más, y bajaría sus persianas tras el nº 34 (febrero del ´83), un especial navideño a todo color. Así se terminaba la anteúltima antología de aventuras extravagantes, ya que para ese entonces, estaba en absoluto auge una revista… Epica. Pero nos faltan dos notas más para llegar a eso.

El mes que viene, llegan finalmente los clásicos superhéroes de Marvel Comics.

 

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