Un grupo de talentosos historietistas franceses juegan a establecer algunas consignas que promueven la creación de obras experimentales.

OuBaPo: Juguemos en el comic

25/09/2019

| Por Javier Hildebrandt

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NogegonMucho se ha escrito ya sobre los aspectos formales de la historieta y cómo, de todos los medios artísticos, es que el que más abiertamente exhibe sus mecanismos de construcción. Los saltos espacio-temporales que representan las calles entre viñetas, la simultaneidad en la que se desarrolla la acción en el plano de la página, entre otros recursos que establecen un natural distanciamiento con el lector, parecen configurar al comic como un medio en el que la experimentación se esconde en el reverso de cada cuadrito, esperando a ser llamada. Las restricciones de formatos, cantidad de viñetas y páginas, periodicidad, entre otras, interpelan a los autores y su ingenio para resolver la narración en un campo acotado (y no nos metemos con las tiras cómicas, donde todos estos factores se intensifican). ¿Qué ocurre, entonces, cuando a esas limitaciones se le suman otras pensadas adrede, solo para experimentar y probar la capacidad del artista?

Esta pregunta –y muchas más- fueron las que surgieron el pasado 16 de agosto en la tercera jornada “La historieta argentina en Filo”, en una mesa que tuve el placer de coordinar, con la participación del guionista Diego Agrimbau, el historietista y diseñador Otto Zaiser y la licenciada en Letras y docente de la cátedra de Literatura Francesa Lucía Vogelfang. La charla giró acerca del colectivo literario francés OuLiPo y su posterior versión en historieta, OuBaPo, y varias de las ideas que debatimos allí me resultaron interesantes como para compartirlas con los lectores de Comiqueando. Pero, para eso, es imprescindible saber de qué estamos hablando…

La “historieta-acróstico” de Killoffer.

La “historieta-acróstico” de Killoffer.

Rompamos, a ver qué tiene adentro…

El colectivo OuBaPo (Ouvroir de bande desinée potentielle; Taller de historieta potencial, en español) se formó oficialmente en noviembre de 1992, a partir de un desafío llevado adelante por Lewis Trondheim y Jean-Christophe Menu, en el que el primero escribió los guiones a partir de una serie de viñetas dibujadas por Menu en las que se repite el mismo dibujo. El experimento dio por resultado el libro Moins d’un quart de seconde pour vivre. La idea entusiasmó a otros autores y terminaron por conformar un grupo de nueve, integrado por Trondheim, Menu, Patrice Killofer, Thierry Groensteen, François Ayroles, Anne Baraou, Gilles Ciment, Jochen Gerner y Etienne Lécroart. La inspiración para el nombre y el espíritu de la agrupación está directamente tomada de OuLiPo (Ouvroir de littérature potentielle), el colectivo de experimentación literaria formado en los años ’60 por el escritor Raymond Queneau y en el que participaron, entre muchos otros, Georges Perec e Italo Calvino.

La “historieta-palíndromo” de Ayroles.

La “historieta-palíndromo” de Ayroles.

Con el tiempo se incorporaron otros artistas (cuyo ingreso debe ser aceptado por estricta unanimidad de todos los miembros) y varios se distanciaron por diferencias internas, el propio Trondheim entre ellos. Sin embargo, al igual que en OuLiPo, nadie puede renunciar jamás, ni siquiera después de muerto, a excepción de que se suicide y deje expresamente por escrito que la causa del suicidio es la decisión de abandonar el grupo. Por supuesto, esto también forma parte del espíritu lúdico que define la esencia de estos colectivos.

El motor que impulsa a OuBaPo es la idea de que “las restricciones liberan la capacidad artística”, y a partir de allí se establecen algunas consignas que promueven la creación, como por ejemplo la “Reducción” (un libro o un comic resumido en pocas viñetas), “Reversibilidad” (un comic que tenga un nuevo sentido leído de atrás para adelante), “Aliteración” (el mismo dibujo reproducido durante todo el comic con los textos cambiados), y muchas más. Las historietas resultantes de esta consigna se publican en la revista OuPus, cuyo primer número apareció en 1997 y lleva hasta el momento seis ediciones (la última es de 2015).

Los cigarros del faraón, por Gilles Ciment.

Los cigarros del faraón, por Gilles Ciment.

Hay muchas historietas que valen la pena destacar como grandes exponentes de OuBaPo, pero mencionaremos solo algunas. Gilles Ciment es uno de los autores que más ha trabajado con la intervención de obras pre-existentes, en especial con Tintín; uno de sus experimentos más reconocidos es su “reducción” del álbum Los Cigarros del Faraón a solo seis viñetas. Patrice Killoffer es conocido por sus “estructuras” en comic, que remiten a las construcciones infinitas de M. C. Escher, y es autor además de una “historieta-acróstico”, que tiene sentido al ser leída en cualquier dirección. François Ayroles tiene varias historietas en las que trabaja con la repetición, pero es notable también su “historieta-palíndromo”, que, con el uso de las mismas palabras, puede leerse en sentido inverso con un significado distinto. Las versiones en inglés que mostramos aquí fueron traducidas por Matt Madden, el “corresponsal norteamericano” de OuBaPo. Por otro lado, Anne Baraou es la creadora del Domipo, un dominó formado por fichas de dos viñetas cada una, que desafían a los jugadores a crear historias con “algún” sentido en cada juego; y de Coquètele (Cóctel), un juego de tres dados con viñetas en cada cara, y que al arrojarse forman una historia (de nuevo, con “algún” sentido) en cada tirada.

Wolk-t_CA0-2-popupJunto a estos trabajos, aparecieron también los que OuBaPo ha llamado “plagiarios anticipatorios”: autores e historietas que han trabajado con las mismas restricciones que el grupo pero con anterioridad a su conformación, o por fuera de ella. Algunos ejemplos serían la tira de principios de siglo XX The Upside-Downs, de Gustave Verbeek; la novela gráfica Here, de Richard McGuire, que cuenta la historia de un lugar geográfico desde los inicios del mundo hasta unos cuantos años en el futuro; y Nogegon, la tercera entrega de la saga de Las Tierras Huecas, de Luc y François Schuiten, cuyas 48 páginas están dibujadas de forma absolutamente simétrica, con una correspondencia entre la primera y la última, la segunda y la anteúltima, y así sucesivamente.

(Muy pronto, la segunda parte)

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