A nivel gráfico esta obra de Ai Yazawa tiene algo muy personal y atemporal que sigue marcando tendencia veinte años después.

Paradise Kiss

03/04/2019

| Por Agustina Manso

1 comentarios

7ac059f32b1079bfb3c4317504e4b94b1389639240_fullAi Yazawa es una de mis artistas favoritas de todos los tiempos. No sólo por sus historias realistas y con diversidad social, sino también por su estética y estilo de trabajo. Como dibujant,e ella fue una de las primeras mangakas en inspirarme allá en los tempranos 2000 con el animé de Nana y los mangas digitalizados de Gokinjo Monogatari y Tenshi Nanka Ja Nai.
Y si bien sus historias fueron serializadas hace mucho, existe algo muy moderno y contemporáneo que se vuelve disfrutable de ver y leer en 2019. Mucha gente ha hablado de lo geniales que son los mangas de Yazawa a nivel literario. Es por eso que, en lugar de repetir por ese lado, decidí tomarme un tiempo para analizar el estilo de ella a nivel de dibujo y de narrativa por encima de la historia.

No voy a tomar a Nana como base para hacer esta reseña, sino una obra anterior que para mi gusto personal es el magnum opus de esta mangaka a nivel gráfico: Paradise Kiss. A nivel de historia, Paradise Kiss es una historia mucho más corta y pequeña comparada con Nana. Pero a nivel gráfico (tanto en el manga como en el animé del 2005) hay algo muy personal y atemporal que sigue marcando tendencia veinte años después.

 

book-paradise-kiss-part-2-yazawa-ai-D_NQ_NP_667019-MLA28739971725_112018-FLo primero que se destaca es el diseño de personajes, que recuerda mucho a los personajes de Gokinjo Monogatari pero llevados al extremo: rulos por doquier más armados que nunca, piercings hiperrealistas contrastando contra una caricatura simplificada, escenarios que mezclan fotomontaje con collage y recortes (técnica que también usa en Nana con más frecuencia), tramas desgranadas manualmente y con apliques extra, ángulos de cámara mucho más extremos que en obras anteriores. En Paradise Kiss encontramos a una Ai Yazawa muy suelta pero definida a la hora de dibujar, ya que su estilo de dibujo queda acorde a la temática desarrollada narrativamente: el manga casi se asemeja a una revista de diseño que presenta el mundo del modelaje, la actuación y la moda desde un estilo decorativo y creativamente ecléctico. Ecléctico no en un sentido de ambigüedad, sino en un sentido definidamente estético donde cada personaje se mueve dentro de una identidad propia y dinámica que sale a flote en cada viñeta.

Todo pequeño detalle que Yazawa dibuja es casi un reflejo de un preciosismo obsesivo: Cada pestaña está bien emplazada, cada trama está bien usada, cada línea está bien enfatizada o bien modulada. En ese sentido podría suponer que la historia pasa a un segundo plano o que la autora no logra avanzar ya que le deja una prioridad a lo visual por sobre lo puramente legible. Pero no es así: la Yazawa de Paradise Kiss no sólo es una dibujante e ilustradora increíble, sino que además es una excelente narradora visual. El detalle ostentoso del dibujo enfatiza la importancia que tiene la moda en la historia, y Yazawa representa en ese dibujo el compromiso que tienen los personajes principales con su pasión por el arte del diseño de indumentaria, peluquería y maquillaje.

paradise-kiss-scans-ivEn paralelo, Yazawa es como una antítesis de Hirohiko Araki con sus diseños de moda y poses en JoJo’s Bizarre Adventure. Araki usa la moda y las poses de forma tal que sus personajes no son conscientes de que lo que hacen es exagerado para el lector. En JoJo, lo fabuloso y ecléctico es parte de la norma, de lo bizarro y de la aventura. Y si bien JoJo es algo encantador de ver (y leer), siempre quedan en la ambivalencia de un universo paralelo. En Paradise Kiss los personajes son conscientes de que son exagerados y de que sus vestimentas están dibujadas y diseñadas de forma tal. La moda les afecta en sus relaciones con el exterior y en su competitividad por sobresalir, y el mundo alrededor de ellos también marca lo distintos que son en relación a la norma cotidiana. Dejando de lado los chistes donde los personajes diluyen la cuarta pared, el mejor caso para entender cómo el dibujo enfatiza la historia es con el personaje de Isabella, una mujer trans co-protagonista cuya historia se ve desarrollada desde el primer capítulo.

Isabella forma parte de una realidad alterna dentro de la cultura cerrada japonesa, y su estética marca la identidad que logró asumir gracias a su mejor amigo de la infancia, George, quien le hizo su primer vestido (y con el cual son inseparables incluso después del epílogo). Cuando primero conocemos a Isabella, la vemos como una dama alta y usando un velo y maquillaje que estiliza sus rasgos, usando polleras largas y camisas delicadas. Pero luego en un flashback encontramos a una “pre-Isabella”, y ahí podemos ver cómo Yazawa la compara gráficamente con George (un hombre cisgénero).

7067Tanto en el manga como en el anime, Isabella en su etapa anterior está dibujada como un niño de rostro más redondo que George; tiene una cintura más cuadrada y hombros menos puntiagudos a causa de un uso de línea más fina, pero sus ojos siguen siendo grandes y redondos, femeninos y delicados. Ojos que toman protagonismo luego de que George la aceptara por quien realmente es. La moda es la forma en la cual Isabella puede expresar su verdadera identidad, y Yazawa como dibujante le dedica todo el tiempo necesario para que, visualmente, pueda relatarnos cómo impacta el diseño en su vida. Y lo mismo podría decir de las diferencias entre Yukari y Miwako, o Arashi y Hiroyuki, ya que ningún co-protagonista está excluido de la minuciosidad gráfica. Yazawa hace uso del contraste visual para remarcar cada personalidad y cómo se relacionan una con la otra.

Las historias narradas por Yazawa pueden ser leídas hoy en día y parecen escritas hace sólo un par de años. Pero gráficamente, el estilo y dibujo de ella parecieran saltarse el mismo tiempo y espacio, ya que adolescentes de hoy en día siguen viendo el anime de Paradise Kiss como algo nuevo y fresco, mientras otros que empezaron a leer el manga se ponen a copiar las expresiones, líneas y patrones de Yazawa con una maru-pen o una g-pen.

 

9606Y creo que esta es la razón por la cual Paradise Kiss es atemporal; ya que Yazawa, quizás inconscientemente, se adelantó veinte años a la búsqueda visual que muchos jóvenes iban a tener a lo largo de su desarrollo artístico. Ai Yazawa pudo canalizar en Paradise Kiss la necesidad de las nuevas generaciones de querer mostrar su valor estético y personal al mundo, en una sociedad donde el debate sobre la diversidad artística y de fluidez creativa, lejos de cerrarse, cada vez se complejiza y enriquece más.

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Un comentario

  • Cuando lo publicaron acá en Argentina, no había nada parecido. Un acierto, lastima que con Nana no pudo repetir el éxito (me refiero a la continuidad de la publicación del manga).

    Comentarios

    spidergato

    04/04/2019 - 00:30