Ahora sí, el crepúsculo. Llegamos al nº 300 en el que Dave Sim pone fin a la saga de Cerebus... ¿o no?

SIMplemente Cerebus (parte 11)

10/08/2020

| Por Diego Accorsi

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376375-2930-129223-1-cerebusSeguimos recorriendo Latter Days, la saga final de Cerebus.

Pasan los años y ya no quedan mujeres malvadas para matar, todo está a pedir de nuestro ‘héroe’. Domina al mundo, pero se aburre. Decide coleccionar su comic favorito ‘Rabbi’ (léase Preacher), que considera ‘casi tan bueno como ‘El Rey de los Sueños’, pero con muchas más muertes’. Sim muestra lo estúpido que es Cerebus a través de lo estúpido que es ‘Preacher’, o viceversa. Cuando tiene toda la colección, decide sacar su propia ‘Collectors Guide to Rabbi’, con todos los ‘rabbi-poderes’ y una gran tocada de culo a las revistas de información sobre cómics. Momentos antes de entrar a imprenta, descubre un reportaje a Garth Inniscent, el autor, revelando que toda la serie no era más que un gran chiste, principalmente para tomarle el pelo a un imbécil como Cerebus. Destrozado, el aardvark se retira de la vida pública, se esconde en su ‘castillo’ y pasea de incógnito por su ‘reino’. ¿Terminó ahí? Ojalá.

Acá vienen las peores páginas de la historia de este cómic. Si a Sim el catolicismo le sentó bien, imagínense cuando descubrió el Torah y el judaísmo del Antiguo Testamento, donde las mujeres valen menos que un burro y son las malas de todas las enseñanzas. ¡Y cómo se puso cuando descubrió el Islam, donde las mujeres valen menos que un perro! Sí, amigos, Dave inventó su propia religión amalgamando lo que más le gustó de las tres, y ahora nos lo quiere explicar todo, desde el principio, otra vez. ¡SON 160 PÁGINAS DE TEXTO INTERPRETANDO LA BIBLIA POR CEREBUS/SIM! Aparece el personaje de Konigsburg (Woody Allen), y le trae la Torah: acá está la verdad, y nos olvidamos por completo de los conceptos de Tarim o Terim. Ahora hay un Dios judeo-cristiano todo poderoso y omnisciente, cuya palabra es la Biblia. Pero ¿cómo explicar las cosa malas que pasan, o los hechos crueles de un Dios vengador y que mete miedo? Fácil, cuando farragosos textos bíblicos acompañados de algún dibujo te lo explica: hay un Dios Verdadero y hay una creación femenina de Dios, que Sim dice es lo que los judíos llamaron erróneamente YHWH.

cerebus_280_konigsbergArrancan los números titulados ‘Chasing Yoohwhoo’, donde descubrimos que este espíritu ‘hembra’ maligno está dentro de la Tierra y se cree Dios, y Sim le echa todas las cosas malas de la Biblia (es decir, aquellas con las que él no está de acuerdo), separándolas del Dios Verdadero (a quien Sim le acredita todo lo que él cree que es bueno). Podría ser un chiste, pero después de diez páginas, ya querés que termine… y lo peor es que Dave se lo muy toma en serio. Encuentra simbolismos en las Escrituras para justificar sus puntos de vista y para demostrar que las mujeres son malvadas, y te llena las guindas, mal. Encima, de fondo, vemos imágenes de personajes de Woody Allen, pero filmados en películas por Fellini, con algunos pequeños diálogos, en donde avanza la vida del Konigsburg de nuestro mundo y lo mal que le hicieron las ‘hembras’. Tras el estreno de la película de Allen sobre ‘Dr. Fraud’ (para Sim que no cree en el psicoanálisis, Freud es un fraude), una periodista entrevista al veterano aardvark y él se enamora de ella… en realidad sigue enamorado de Jaka y docenas de años después de la muerte de ésta, encuentra a esta mujer físicamente igual a la bailarina y se van a casar.

377959-2930-129350-1-cerebusThe Last Day

Llegamos al final. Sim, arranca los dos primeros números con sus justificaciones bíblicas de las teorías científicas, y más páginas de su Biblia explicada, tanto por Cerebus como por Sim, tratando de convencernos de su verdad universal, que cualquiera que discuta se convierte en un ateo-feminista-zurdo-progay. Ahora quedan los diez últimos Cerebus para llegar al esperado –y prometido- 300 en marzo de 2004. Un viejísimo Cerebus se despierta del sueño en donde Dios le reveló todo y lo escribe y lo esconde. Listo, se acabó ese tema. Volvemos a lo bueno. El aardvark tiene casi trescientos años y es una decrépita bolsa de dolores y achaques que casi no puede moverse. Está aislado en el Santuario, lejos de todo, muy cuidado, demasiado. En realidad está encerrado en su habitación; Sim logra escenas muy graciosas con un viejo en una pieza. Descubrimos que ha tenido un hijo con la periodista igualita a Jaka, que tras abandonar a Cerebus malinterpretó las Escrituras para fundar una rama feminista-homosexual, tomando el nombre de ‘Nueva Joanne’. Ahora el mundo del tricentenario aardvark es la peor pesadilla concebible por Sim, muy parecida a nuestra realidad, pero exagerada por su demencia. Todo lo que este decadente Cerebus quiere, es ver una vez más a su hijo, cuya relación recuerda con cariño. Pero la burocracia política y la seguridad que él mismo levantó a su alrededor impide que eso pase.

cerebus_last_day_shep_shepEl viejo peludo gris se arrastra hasta su puerta a suplicarle al guardia que deje pasar a su hijo, Shep-Shep. Atrapado por los políticos maricones y las mujeres malvadas, debe firmar un documento donde avala el nuevo estilo de vida que incluye la pedofilia, la zoofilia, el uso de drogas para recreación adolescente, la adopción y crianza de hijos por gays, el aborto y otros ‘horrores’ ante los ojos de Dave. Sabiéndose a punto de morir, Cerebus cede y firma. Intervención divina de por medio, llega Shep-Shep, un hombre adulto y oscuro, seguidor de la palabra de su madre, que odia a Cerebus, a sus enseñanzas y a su Dios. Como si fuera poco cachetazo para nuestro vetusto protagonista, su hijo se ha clonado a sí mismo con cuerpo de león, planea casarse con su madre y gobernar Egipto como Harmaculus, el dios de la mañana (¡qué horror!). “Adiós, padre”. El arcaico cerdo hormiguero saca fuerzas de su odio y con una espada decide a matar a esa abominación. Pero sin que nadie lo vea, se tropieza, se cae de la cama, se parte la nuca y muere… solo, sin nadie que lo quiera ni lo llore, tal como predijo el Juez. Vienen los infaltables flashbacks de escenas de su vida, el túnel de Luz y su ‘fantasma- espíritu- alma’ se eleva y ve a todos sus amigos esperándolo con los brazos abiertos.

tuut¿Todos? Ahí están Jaka, Bear, Ham Ernestway, Astoria, Sophia, Suenteus, Curly, Oscar, el Roach, Lord Julius, Elrod, la elfa del Regency, la Condesa, y muchos más… Pero a último momento descubre que no está Rick, y ahora para Sim, Rick es como Jesús (antes era un imbécil, vago, a quien el aardvark llamaba ‘girly-boy’). Y estos personajes no han tenido una vida dedicada a Dios. Cerebus descubre tarde que si no está Rick, eso no es el Cielo y trata de huir, pero la Luz lo atrapa y se lo lleva. “Heeeelp!” y una cita bíblica. Fin. Se acabó. Trescientos números. Toda una odisea. ¿Y eso es todo? Bueno…

(el lunes que viene, la duodécima entrega)

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Un comentario

  • Puedo estar o no de acuerdo con el credo que despliega Dave Sim en su atrevida epopeya, pero qué duda cabe de que es un genio. Si se le piró la mollera en el trayecto, puede o no ser un detalle menor (¿quién soy yo para erigirme en juez?). El tema es que por más que uno como lector admire ciertas destrezas de un artista, no por ello debe plegarse a lo que sea que éste termine predicando. Acaso sea todo un gran chiste, quién sabe. Por lo pronto, estas reseñas generan en mí un gran cebamiento (terminé utilizando propiamente un neologismo del sitio) a la vez que una gran resistencia. Resistencia no por el carácter de las polémicas ideas vertidas por el autor, sino por la flojera que me da leer tantos choclos de texto. La faz gráfica me parece espectacular. Y vuelvo a reivindicar el laburo del letreado. Quizá por leer muchas cosas con frígidas tipografías en scanlations o vaya uno a saber por qué, pero aquí me gusta mucho el aspecto del texto en los globos de diálogo.

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