Ultima parte del recorrido por la obra del máximo maestro del ero-guro-nansensu, con sus trabajos más recientes y más impactantes.

Suehiro Maruo (parte 4)

10/06/2020

| Por Gonzalo Ruiz

1 comentarios

Extraña_historia_isla_panoramaLlegamos a la última parte del recorrido por la obra del maestro del ero-guro-nansensu. Ya con la consagración absoluta con la saga de dos partes de La Sonrisa del Vampiro, Suehiro Maruo da un giro de 180 grados más que interesante. Abandona por instantes este aura de desolación absoluta y baja unos cuantos cambios.

Para el año 2008, en una nueva casa (Monthly Comic Beam, publicación mensual en la que sigue trabajando actualmente), aparece Panorama Tou Kitan (La extraña historia de la Isla Panorama), una adaptación al manga de una novela de Edogawa Rampo. ¿Quién? Básicamente el rey absoluto del ero-guro, al menos en su formato de literatura. De nombre real Taro Hirai, esta persona que adoptó su pseudónimo en base a un anglicismo sacado de Edgar Allan Poe, fue un prolífico escritor de novelas policiales. Amante absoluto del género, fundó una Asociación de Amantes de los Detectives en el año 1925, en los albores de la Era Showa. Fue el creador de Kogoro Akechi, el Sherlock Holmes nipón por excelencia. ¿Y que tiene que ver todo esto con nuestro Eroguro No Kamisama?

Isla Panorama es, en comparación con lo hablado en las entregas pasadas, una rara avis. No hay desmembramientos, no hay carnaval carioca de caca, guasca o sangre. Lo más truculento ocurre en una breve escena y los pocos garches que vemos son bastante convencionales. Es un relato de puro misterio. Un frustradísimo escritor de ciencia-ficción se entera que un acaudalado compañero de facultad de notable parecido físico con él, fue hallado muerto. Preso de la locura y cansado del fracaso editorial, Hirosuke Hitomi (el escritor), decide desenterrar el cadáver del millonario y hacerse pasar por este mismo, aduciendo que había resucitado.

1517024_201902105665Las intenciones de Hitomi no eran ni oscuras ni de venganza: solo quería utilizar la fortuna del finado para cumplir su sueño de crear un panorama gigante en una isla. El panorama es un artefacto de tamaño considerable, utilizado como una atracción de fantasía: uno pasa por un pasillo largo y decanta en una habitación cerrada, con paisajes pintados que van rotando. Nuestro desquiciado escritor (ahora funcionario) mandó a construir uno en una isla.

Esta novela de 270 páginas (la más extensa creada por el mangaka hasta ahora) no sólo entrega una historia maravillosa, sino que es una grata manera de observar al Maruo artista modelo 2008 en su máximo esplendor. El nivel de detalle en cada aspecto de la isla es bestial, los últimos cuatro capítulos, dedicados a explorar el contenido de este Panorama, son obra de un artista barroco. Por el lado de la historia, vemos como el guión nos lleva para un lado más cargado de tensión, lejos de la violencia o el shock value que tanto apreciamos en los relatos cortos del maestro en los ´80 y ´90. Gracias a la Isla Panorama, Suehiro finalmente logra la consagración, y al año siguiente es galardonado con el Premio Cultural Osamu Tezuka, otorgado a los artistas del manga.

unnamedYa en pleno 2009, Maruo comienza la serialización de otra adaptación de Edogawa, esta vez Imomushi (La oruga) y acá si que la cosa se pudre. Si Isla Panorama entregaba una historia de misterio con imágenes soft, acá no hay página que carezca de sordidez, fluidos corporales y las peores pesadillas que uno se puede imaginar. Es gracias a este tipo de relatos que Rampo es considerado el rey absoluto del ero-guro. El Teniente Sunaga regresa a su casa sin sus extremidades, y sin poder oír y hablar, quedando al cuidado de Tokiko, su abnegada esposa, que no sabe cómo reaccionar ante semejante eventualidad. Lo único que pueden hacer es coger como si no hubiera mañana, y a eso se entregan, a un juego de perversión enloquecedor.

El nivel de sobrecarga del relato le permite a Maruo brillar como vimos dos décadas atrás. Página tras página llenas de decadencia y pesadillas que involucran monstruos con forma de genitales. El súmmum de la desesperanza, reflejada en la pobre Tokiko, que siente sobre sus hombros el peso de un hombre completamente inútil, que solo sirve para garchar. El nivel artístico está completamente pulido para esta altura, con un trazo limpio y con un detalle destacable sobre las pijas y conchas que abundan en este libro (y este no es un detalle menor, ya que la obra carece de censura absoluta, por momentos parece más un libro teórico de ginecología que un manga seinen).

l400Entre el año 2010 y 2012, el mangaka acumula una cierta cantidad de relatos cortos como para armar un nuevo libro recopilatorio: Binzume no jigoku (Infierno embotellado), editado hace no mucho por ECC. Acá vemos la alquimia perfecta de todos los Maruos nombrados: historias angustiantes, protagonizadas por personas perdidas en el mundo, algún que otro deforme y nenas que pierden totalmente la esperanza por la Humanidad al tener que entregarse a lo más bajo para sobrevivir. Todo esto a trravés de un dibujo cada vez más suti y refinado.

La primera de estas historias es la que le da título al libro, y también es una adaptación literaria, esta vez de Kyusaku Yumeno, alguien más emparentado con la ciencia-ficción y el terror gótico. Dos hermanos quedan náufragos en una isla desierta, y se las apañan por sobrevivir mientras buscan infructuosamente ayuda. A medida que pasa el tiempo, el mundo aparentemente paradisiaco de la isla se les derrumba por completo. Probablemente la historia más poética de este compilado. Sigue una adaptación bizarra de la fábula cristiana La tentación de San Antonio, tantas veces representada en cuadros de Salvador Dalí, Hieronymus Bosch y Matthias Grünewald, por nombrar los favoritos personales de Maruo, acá parodiados majestuosamente.

38917232311_10faf5698f_bEl otro relato es un clásico rakugo (el tatarabuelo japonés del stand-up) basado en traiciones constantes entre un poblado bastante humilde. Todo gira en torno a un masajista ciego bastante amarrete a quien una pareja trata de cagar. Cierra el libro Pobre hermanita, una de las historias más desoladores, casi al nivel de Midori. De hecho es bastante similar el inicio de la historia, con una adolescente a la que no le queda otra que prostituirse para subsistir con su hermano menor, que padece un severo retraso.

Hasta acá llegamos con el repaso y enumeración de las obras narrativas del maestro, el ídolo absoluto de todo lo asqueroso. Quedaron afuera algunas recopilaciones que nunca fueron traducidas, pero esperamos que el cebamiento con el maestro (que es bastante grande) obligue a las editoriales a seguir rescatando material de Suehiro Maruo. ¡Sayonara!

 

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Un comentario

  • Muy buena la nota.
    Todavía no leí nada de Maruo, pero tengo encargado La Sonrisa del Vampiro, así que, si no morimos todos de covid y me llega el tomo en algún momento del año, arrancaré por ahí.

    Comentarios

    Neywoll

    02/07/2020 - 04:06