El héroe del que nadie imaginó jamás que pudiera tener una película con un mínimo de solemnidad, no sólo lo ha conseguido a través de James Wan sino que encima se la re-banca.

Crítica de Aquaman

14/12/2018

| Por Hernán Khatchadourian

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Sin duda alguna hay en el director James Wan uno de los realizadores “todo terreno” más versátiles de Hollywood. El australiano de ascendencia china y malasia, y de apenas 41 años, viene sacudiendo la industria desde las lejanas El Juego del Miedo (Saw, 2004) y Sentencia de Muerte (Death Sentence, 2007), hasta las sensacionales El Conjuro (The Conjuring, 2013) y La Noche del Demonio (2013) y sus respectivas secuelas. Y eso sin contar con que fue el que logró terminar Rápidos y Furiosos 7 sin Paul Walker y aún así recaudar más que las anteriores.

Ninguna de las películas de Wan pasan inadvertidas, y Aquaman (2018) mantiene esa característica a pesar de lo exótico de la propuesta. Porque si bien el personaje demostró ser bastante divertido en la piel de Jason Momoa en la Liga de la Justicia (Justice League, 2017) nadie se podría imaginar que llegaría el día en que tendría una película propia.

Pero el tiempo pasó, los rumores de la renuncia de James Wan también, y acá estamos, un año después, con la película de Aquaman hecha realidad. Y la verdad es que, a la luz de los acontecimientos, la cosa pinta bien. No maravilloso sino bien.

Wan toma la historia del personaje, que en 2021 cumple 80 años y cuyo origen fue manipulado hasta el hartazgo, y la convierte en una verdadera epopeya que lo lleva a recorrer medio planeta en una aventura muy a lo James Bond –escenarios exóticos incluidos- que tiene todos los elementos para triunfar; pero también es muy larga y roza en varios momentos el límite de lo ridículo (sí, ese pulpo tocando el tambor, señor director).

La historia, si bien transcurre después de la de la Liga, narra el camino del héroe rumbo a convertirse en el rey de la Atlántida, que por el momento rige su medio hermano Orm (Patrick Wilson, actor fetiche de Wan). En varias secuencias, Aquaman recuerda que fue concebido como la unión de dos mundos por la reina Atlanna (Nicole Kidman) y el guardafaro Tom Curry (Temuera Morrison) y cómo ella debió abandonarlo para volver al fondo del mar a retomar sus compromisos reales.

Ahora, y con el mundo submarino a punto de emprender una cruzada entre ecológica y conquistadora con los países de la superficie, Aquaman deberá viajar a la Atlántida y reclamar el trono para evitar miles de millones de muertes.

Wan toma la historia del personaje, que en 2021 cumple 80 años y cuyo origen fue manipulado hasta el hartazgo, y la convierte en una verdadera epopeya que lo lleva a recorrer medio planeta en una aventura muy a lo James Bond –escenarios exóticos incluidos- que tiene todos los elementos para triunfar; pero también es muy larga y roza en varios momentos el límite de lo ridículo (sí, ese pulpo tocando el tambor, señor director).

La historia, si bien transcurre después de la de la Liga, narra el camino del héroe rumbo a convertirse en el rey de la Atlántida, que por el momento rige su medio hermano Orm (Patrick Wilson, actor fetiche de Wan). En varias secuencias, Aquaman recuerda que fue concebido como la unión de dos mundos por la reina Atlanna (Nicole Kidman) y el guardafaro Tom Curry (Temuera Morrison) y cómo ella debió abandonarlo para volver al fondo del mar a retomar sus compromisos reales.

Ahora, y con el mundo submarino a punto de emprender una cruzada entre ecológica y conquistadora con los países de la superficie, Aquaman deberá viajar a la Atlántida y reclamar el trono para evitar miles de millones de muertes.

Gran aporte hacen a esta película el grandioso Willem Dafoe como el visir Vulko y la bella Amber Heard como la princesa Mera.

Por otra parte, un desdibujado Patrick Wilson luce muy acartonado como Orm, en tanto que reaparece un pelirrojo Dolph Lundgren, que está de parabienes con Warner Bros. que también lo tiene en Creed 2, como el rey Nereus, de otro de los reinos submarinos.

A pesar de que tiene tantos defectos (leyes de la física totalmente ignoradas, un guión básico pero efectivo) como virtudes (escenas realmente épicas, mucho humor a lo Marvel ), Aquaman es una película súper recomendable para el fin de semana, con un protagonista tan carismático como divertido (Momoa se gana al fanático de DC con esta versión del héroe), una historia llevadera y plagada de acción que no da lugar a la somnolencia de, por ejemplo, Linterna Verde (Green Lantern, 2011) o Batman v Superman (2016); pero –eso sí- muy divertida.

Aquaman (Estados Unidos/2018).

Dirección: James Wan.

Elenco: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman, Temuera Morrison y Dolph Lundgren.

Guión: David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall, sobre un boceto de Geoff Johns

Fotografía: Don Burgess. Edición: Kirk Morri. Música: Rupert Gregson-Williams.

Distribuidora: Warner Bros. Duración: 143 minutos. Apta para mayores de 13 años.

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