Los casos del Inspector McCurro

La esperada resolución a uno de los casos más resonantes del Inspector McCurro.

Bati-mentiras (parte 3)

15/03/2019

| Por Staff de Comiqueando

3 comentarios

BILL_FINGER_COMP“Todavía no puedo creer que tuve delante de mí al creador del mito más importante del Siglo XX y le dije eso. No quiero culpar al alcohol- esta vez,- si bien ya habíamos tomado bastante; no sé si fue por una deformación profesional, esa búsqueda del impacto del caso resuelto, porque acá no había caso, no había cliente, no había guita. Quizás fue una especie de castigo, de forma de refregarle por la cara su mentira. Bill Finger, el looser devenido en mártir del comic, era un ladri.

-¿Y? Vamos, cuente- no pudo contenerse el barman que desde el otro lado de la barra seguía el duelo de miradas entre Finger y un servidor.- ¿Qué sabe? ¿Por qué el amigo acá presente, nunca salió con los tapones de punta a buchonear que Bob Kane se afanaba todo? ¿Por qué agachó la cabeza y laburó para esa rata décadas dejando que el otro se llevara el crédito? Sepa disculpar, Bill- ahora le hablaba a su cliente habitual mientras destapaba otra botella de whisky,- pero lo veo venir a sentarse y ahogar sus penas en alcohol desde hace años, y ahora aparece este gato borrachín y dice saber la verdad, me parece que usted –y yo también, qué tanto- nos merecemos respuestas, ¿no le parece?

-Quizás yo sé las respuestas- masculló Finger por lo bajo, mirando fijamente su vasito medio vacío (nunca lo vio medio lleno).- Quizás nunca tuve el coraje de enfrentarlo y eso era lo que buscaba en este vaso de mierda. Quizás necesito que un gato borrachín venga y me tire un par de verdades en la cara- y ahora sí, me miró con una cara que pedía clemencia, pero al mismo tiempo imploraba justicia (o eso creí ver yo en esa cara castigada por el alcohol y la iniquidad del mundo de los negocios editoriales).

-Está bien- arranqué.- Usted me pidió que investigara sobre los orígenes oscuros de Batman y yo le conté lo que descubrí de Kane, pero como sabemos nosotros y niega DC, ese personaje tiene más de un creador, y más de un artista que esconde secretos- Bill se mandó el contenido del vasito de un fondo blanco y lo apoyó con furia en la barra. Apretó los ojos llorosos mientras tragaba ese brebaje de dudosa calidad y con una mano me hizo señas de que siguiera, que le tirara más data.- La primera pista me la dio usted mismo, Bill, ¿leyó el libro que acaba de sacar Jim Steranko?- negó con la cabeza.- En The Steranko History of Comics dice hablando de la creación de Batman: “Mi primer guión fue un choreo de una historia de The Shadow”. Es una declaración suya que…

-¿Qué?- me interrumpió sobresaltado Finger.- ¿Está loco? Yo nunca dije eso. Nunca hablé con Jim de Batman, ni…

-Bueno, Bill- intercedió el barman avergonzado-. Sí, lo hiciste, amigo. El año pasado un tipo bastante raro se te acercó una noche y te invitó varios tragos. Estuvieron charlando hasta el amanecer. Yo me acerqué porque pensé que estaba tratando de llevarte a su cama, pero estaban hablando de Batman, puteando a Kane y él tenía un grabadorcito prendido. Me lo presentaste como “mi amigo Jim, el mejor dibujante de comics del mundo”.

-Fuck!- y Finger se mandó otro fondo blanco. –No tengo recuerdos de esa noche. No tengo recuerdos de la mayoría de las noches desde 1939 hasta ahora…

-Bob no va a estar contento cuando lea eso, Bill- metí por lo bajo.

Untitled1-¡Que se joda Bob!- y ahora estrelló su puño en la barra haciendo saltar unos milímetros los vasos. –Es la verdad. Ya está. Venga, McCurro. Sí, robé de un comic de The Shadow. Ya lo nombraste cuando repasaste los afanos de Bob. ‘Socios del Peligro’, un pulp mugriento de donde mi amigo calcó dibujos después de que yo me chorié el guión. Sí. Esa historia me encantaba…

-No es para menos- acoté,- nombran murciélagos como siete veces… Es claramente la mayor influencia para El Caso del Sindicato Químico- ante el silencio total de mis espectadores (uno servía whiskies, el otro contemplaba el proceso con la cabeza a la altura de la barra) continué con los datos que tenía en mi agendita.- “Partners Of Peril” apareció en la revista The Shadow de noviembre de 1936, tras una impactante portada de George Rozen y lo más interesante es que no la hizo el escritor oficial del pulp, Walter Gibson, sino un suplente que hacía números de relleno, el ignoto Theodore Tinsley.

-Sí, pobre tipo- dejó escapar Finger.- Hizo como 27 números de The Shadow pero su contribución más importante fue que cebó a un pendejo con los murciélagos al punto de chorearle la aventura y darle vuelo a Batman…

-Acá van unas pruebas de cómo el joven Bill Finger se inspiró en la novela del justiciero de las sombras para la primera aventura del Hombre Murciélago. Vean- y les pasé estos recortes:

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Untitled11-Pero el adolescente Bill no se quedó con chorearle la idea a Tinsley para su primer guión- retomé. Así como Bob Kane escamoteó de varias fuentes, el Comisionado James Gordon fue hurtado por Bill de The Whisperer, un pulp editado por Street and Smith de 1936.

-Culpable- salió la voz de Finger de entre su codo y su cara que languidecía sobre la barra. – El nombre, el traje, todo… después Bob le puso la cara del tipo del aviso de laxantes…- y dejó escapar una risotada con dejo de tristeza.

-Y ya que estamos en plan de blanquear verdades- arranqué envalentonado por la reacción de Finger,- el juramento del pequeño Bruce contra los criminales tras la muerte de los padres es muy similar al del Fantasma de Lee Falk de unos años antes.

-¡Culpable!- otra vez la voz del primer guionista de Batman salía de entre sus restos, mientras levantaba una mano.

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-Cuando en 1951 escribiste la historia del origen definitivo del Joker, El Hombre Bajo la Capucha Roja, también choreaste al pobre Theodore Tinsley, esta vez su historia Grimm Joker, de otra Shadow de 1936, donde casi pasa lo mismo…

-¡Culpable!- grita esta vez irguiéndose, llamando la atención de los pocos clientes que pululaban por las mesas del tugurio. –Sí, y te digo más. La cara del Joker no es la de Conrad Viedt en la película El Hombre Que Ríe, como muchos creen. Es una mezcla entre el comodín de la carta que trajo Jerry Robinson y nuestro amigo Bob Kane. Y el muy imbécil nunca se dio cuenta. “Yo creé al Joker” decía y nosotros sabíamos que ese personaje era una burla a su ego y su ridiculez.

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-Pero a ese ridículo payaso DC le renovó el contrato en 1968, donde se estipulaba que si bien él ya no dibujaba al personaje, en todas las futuras apariciones de Batman debía constar que Bob Kane era el único creador.

-Sah… y a mí me echaron por preguntar insistentemente por la creación de un programa de salud para los trabajadores de la empresa, ¡ja, ja! –y se clavó otro fondo blanco del whisky que el barman seguía sirviendo.

-Esa es la verdad, Bill. Nunca enfrentaste a Bob porque tenías miedo de que él te mandara al frente a vos, que DC nunca te volviera a contratar, porque pensaste que no tenías derechos verdaderos sobre un personaje porque te choreaste la idea del primer guión de un pulp perdido. O quizás te choreaste varias ideas, no importa. Kane calcó a mansalva y nadie lo desprestigió por eso.

-Cuando vino el furor de Batman por esa serie de mierda con Adam West, el muy boludo de Bob se calló la boca y dejó que ridiculizaran al personaje con tal de llenarse plata… y de que le dejaran una vez más marcar su terreno: “Yo solito creé todo Batman”…- y Bill se clavó otro fondo blanco.

-La vida es injusta, Bill. Uno roba y vive del trabajo de otros. Algunos prefieren agachar la cabeza y esconder su vergüenza. Bob es famoso, millonario y su único talento es para mentir- dije mientras levantaba mi última copa.- Brindo por la justicia y porque nunca más vengas a ahogar tus penas en alcohol- el barman me miró fiero, pero Finger sonrió y chocó suavemente su vasito con el mío.

Untitled3Me fui del bar, de la ciudad, del país, pero seguía sintiendo algo feo dentro de mí- y no era el alcohol berreta. El 18 de enero de 1974 un vecino de Bill Finger entró al pequeño y paupérrimo departamento de Manhattan donde vivía el dibujante solo. Lo encontraron sentado frente a la tele prendida con una botella vacía a los pies. Los médicos decretaron muerte por causa natural, días antes de cumplir 60 años. Como aparentemente no tenía familia nadie sabe qué pasó con su cuerpo. DC conmemoró su muerte con una ilustración a página completa que mostraba a Batman muy solemne y compungido ante una tumba (era un Superman dibujado por Neal Adams, retocado por Carl Gafford), con un texto muy elocuente sobre el guionista. Al año siguiente se reimprimió la Batman 1 en formato tabloide y el editor de DC, Carmine Infantino escribió lo que nadie en la editorial se animaba: ‘Batman perdió a un padre, uno de sus DOS padres verdaderos, sin dudas’. Batman es ‘el resultado más grande del equipo Bill Finger/ Bob Kane’. El angurriento de Kahn saltó a decir que los reclamos de Finger por su participación en la creación de Batman eran ‘alucinaciones de grandeza’. Hijo de puta. Bill nunca vio su nombre impreso en una aventura original de Batman, quizá en algún reprint, pero hay un mandato legal para omitir a Finger como co-creador de Batman- una condición en la cual insistió Bob Kane,- que continuó casi hasta nuestros días. ¿Entendés, Marc? Por eso es importante encontrar si Finger tiene descendencia… no puedo dejar de pensar que el tipo creó lo mejor de Batman y murió pobre e ignorado. Escribite un libro, investigá, yo te doy la data, vos hacé un documental, lo que quieras, pero saquemos algo de esto a la luz, presionemos a DC para que reconozca a este tipo que dio todo por este arte.”

Y McCurro y Marc Nobleman brindaron con whisky de dudosa calidad en la barra de un bar de mala muerte a la salud de Bill Finger, el padre de Batman.

(Esta charla tuvo lugar en 2010 y si bien no se ve reflejada directamente en el libro de Nobleman de 2012 “Bill The Boy Wonder: The Secret Co-creator of Batman”, ni en el documental-secuela “Batman & Bill” por Hulu en 2017, es la verdadera fuente que impulsó al autor en sus investigaciones, descubrimientos y publicaciones).

¿Fin?

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3 comentarios

  • Que copado llamarte Nobleman de apellido… es claro que el ancestro que originó el apellido era un auténtico pan de Dios que nunca podría ser vendedor de autos usados.
    Eso, o era un auténtico desgraciado, y la creación del apellido vino en plan irónico. Hace un tiempo leí que algunos apellidos nacieron así, siendo lo opuesto del pater familias que los portó por primera vez. Puede ser esa idea de la redención por la carga numérica de las palabras ¿no?
    Se sabe que todo tiene una vibración, y que tanto el nombre como el signo zodiacal si que influyen de alguna manera al portador.
    De esa manera, ponerle “Nobleman” a alguien que carecía de nobleza alguna, puede haber sido una manera de “curar” al individuo y hacer crecer un brote sano en la antigua sociedad sajona. No hay muchos apellidos que indiquen que la violación, el saqueo, el asesinato o el sexo con cabras fuera propio del portador, pero son cosas que sucedían tanto como ahora.
    Robin Hood es por la capucha, pero Juan el pequeño, era justamente enorme, ¿no ven? Ahí está, ahí está, esa es la ironía de los tipos. Es así, si yo lo sé, ¿a mi me la van a contar?

    Comentarios

    AqualungTex

    16/03/2019 - 16:12

  • Esto es muy bueno, se aprecia que hay mucho trabajo. Gracias por tanto…

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    Scott Free

    15/03/2019 - 22:13

  • Wow… Al final todos están sucios.

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    Dario Zeta

    15/03/2019 - 15:31