Los casos del Inspector McCurro

La intrincada investigación acerca de Marvelman y sus conflictos legales se enrarece con la batalla entre Neil Gaiman y Todd McFarlane.

Los milagrosos cambios de Miracleman (parte 4)

18/10/2019

| Por Andrés Accorsi

0 comentarios

Totaleclipse4-Cuando Moore dejó a Miracleman tras el nº 16- retomó el felino fisgón,- le pasó el cargo y los derechos correspondientes del personaje a Gaiman. Alan le dijo una frase que pasaría a la historia: “Esto podría ser un cáliz envenenado. No tengo idea quién tiene los derechos de Marvelman. Hasta donde yo sé, podría tenerlos Mick Anglo”. Pero Gaiman se entusiasmó y agarró viaje sin saber lo que se le venía.

-Aaahh, Moore y Gaiman, uno atrás del otro en la misma oración, es mucho. Con razón…- el gato ignoró la interrupción del joven guionista y siguió con su relato.

-Neil recluta al dibujante Mark Buckingham y arrancan en el nº17, que se publicó en junio de 1990, a la par de The Doll’s House, la primer gran saga de Sandman en DC. La chapa que estaba cosechando el guionista le permite planear tres grandes arcos de seis números cada uno para Miracleman: «The Golden Age”, «The Silver Age» y «The Dark Age”.

-Claro, Moore le dejó la serie a quien sería su sucesor, pero ya tenía cosas publicadas, no era Nadie- racionalizaba en voz alta Adán Babylon.

-De hecho- intervino McCurro,- Gaiman ya había escrito una historia corta de Miracleman, “Screaming” para la revista Total Eclipse nº4 de Enero del ‘89, que luego se republicó en la Miracleman 21, también con Buckingham.

-Sí, La Edad Dorada de Miracleman es fantástica…- babeaba el proto-guionista

-Para el nº 22 arranca ‘La Edad de Plata’, el segundo arco, más de un año después del anterior. Entre estos, Eclipse lanzó la miniserie Miracleman: Apocrypha, tres números escritos y dibujados por un montón de grande artistas como Kelley Jones, Kurt Busiek, Matt Wagner, Norm Breyfogle, James Robinson, Alex Ross, Steve Moore, Steven Grant, Darick Robertson, Melinda Gebbie y otros, encastradas con secuencias de Gaiman y Buckingham. Pero no alcanzó. Salen apenas dos números de The Silver Age y la editorial presenta la quiebra. Son los despiadados ’90, y una editorial chica como Eclipse no puede aguantar. Agosto del ’93 es la fecha de tapa del nº 24, el último que sale a la venta. Con Eclipse fundida, el 25- que estaba terminado, y Miracleman: Triumphant (una miniserie aprobado por Gaiman de Fred Burke con dibujos del brazuca Mike Deodato Jr.), también con el primer número listo para la imprenta,- entran a un limbo. Pfffff… Se esfumó todo. El éxito de la crítica, las nominaciones al Eisner, todo a la mierda. Se acabó.

K-7200

-No, no me deje así, ¿dónde entran en juego las grandes habilidades del detective felino? ¿Qué pasó después? ¿Gaiman se quedó con los derechos, verdad?

-Bueno, la verdad que no. Prestá atención porque esto es más enrevesado que macrosaga de Hickman- el felino se sirvió otro vasito de vodka y sin mediar palabra, se lo mandó para el buche. –Dejemos de lado el hecho de que la justicia haya fallado contra el Captain Marvel de Fawcett como curro a Superman, hagamos de cuenta que Marvelman es una creación propia, sin considerar su historia de achacos a la creación de C.C.Beck y compañía. Entonces, Mick Anglo debería ser el dueño del personaje.

Mick-Anglo-Bueno, sí, si es así, entonces, sí…

-Pero no, mi barbado esbirro sudado- lo cortó al vuelo el gato detective.- En esa época, el dueño de lo publicado era el editor, es decir, la L. Miller and Sons, no el pobre Mick. Pero recordemos que esta empresa fue comprada por la Alan Class Limited, que fueron los que rosquearon con Dez Skinn y su Quality Communications y fue el mismo Skinn quien repartió los derechos del personaje en tres partes, una para él, una para Moore y una para Alan Davis. Ambos se la terminaron regalando a su respectivo sucesor, Gaiman y Leach, pero Dez Skinn mantuvo dos posturas: que él seguía siendo dueño de un tercio y a veces, que los derechos del personaje eran de su creador original, como especifica un documento supuestamente firmado con los representantes de Pacific Comics en la venta de los derechos de publicación en Estados Unidos.

-Perdón, inspector- levantó la mano para interrumpir el fanzinero,- pero ¿a quién se refiere con el creador original? ¿A Moore y Davis? ¿A Mick Anglo? ¿A C.C. Beck? ¿O a Siegel y Shuster?

-Bueno, hete ahí el quid de la cuestión, estimado. Nunca te olvides que Mick Anglo murió recién en octubre de 2011 a los 95 años y mientras pudo siguió reclamando que él era el creador y dueño de Marvelman/ Miracleman. El no cedió nada ni firmó nada…

-Bueno, tampoco es que creó gran cosa, él se limitó a modificar un toque a la Marvel Familiy de Fawcett…- arriesgó Babylon.

-Anglo mantuvo vivo al personaje y lo diferenció de su antecesor. Algo se le tiene que reconocer.

-¿Y ahí entra McCurro, el investigador de los choreos comiqueros al rescate?

-Por favor, Adán, prestá atención. Mi rol será mucho más importante para este personaje y su “creador”.

MV5BMTg1N2Q5NmMtNGY4Ny00YmEyLWEwOTMtOWZjYTU4ZjU4MDA2XkEyXkFqcGdeQXVyNzI1MjUzODc@._V1_-Cerró Eclipse, ¿entonces qué pasó?

-Calma. Ahí vamos. Entra en escena un personaje tremendo, alguien que se había convertido en pocos años en el emperador del cómic, el Señor Éxito, el mismísimo Toddy McFarlane.

-¡Spider-Man! ¡Spawn! ¡Action Figures!

-Calma, proto-guionista, no te excites. Sí, ese McFarlane. El mismo que años atrás se había ido de Marvel buscando la libertad y los beneficios económicos de todo cuanto creara y terminó fundando Image. Ese McFarlane que buscaba expandir su imperio, más preocupado por hacer plata que buenas historias. Tan es así, que ya en 1993 el canadiense se había dado cuenta que con sus guiones Spawn no iba a ningún lado y contrató afamados guionistas para levantar la puntería: Frank Miller, Alan Moore, Dave Sim y el propio Gaiman. Cada uno escribió un número del personajito top de Image, que con dibujos de Toddy se convirtieron en golazos. En el nº9, de marzo del ’93, Neil –a pedido de Mikey, su hijo de 10 años- introduce al Medieval Spawn en batalla contra Angela y mete a otro personaje que será recurrente en la “mitología” del cara de Paty imagesco: Cogliostro.

Angela toyEste y Angela van a volver a aparecer con el Spawn del presente, e incluso en el dibujo animado de HBO. Cogliostro también aparece en la abominable película de New Line Cinema del ’97, donde se nota que hay más plata para el efecto de la capa que en guionistas. Las tres creaciones de Gaiman tuvieron varias versiones de action-figures, pero Neil no veía un sope. Ni siquiera por las reimpresiones del comic, como estaba pautado. El problema principal fue que todo lo establecido fue un pacto oral entre caballeros, y de caballero, el talentoso dibujante canadiense tiene poco. Ahí Gaiman se calentó y decidió ir a la Justicia en busca de las royalties por sus creaciones en manos de una editorial garca…

-¡Pero eso es peor que lo que Marvel le hacía a Toddy cuando se fue enojado de los pagos de Bob Harras!- se exasperó Babylon.

-Exacto. Y encima Todd tenía tanta plata que buscó joder a Gaiman por otro lado. En 1996 los activos intelectuales de la difunta Eclipse salen a remate y McFarlane por apenas 25.000 dólares se hace con todo el paquete, incluyendo Miracleman. Y como si esto fuera poco, cuando Neil le exigió un contrato escrito para resolver el tema, Toddy registra a Medieval Spawn, Angela y Cogliostro como creaciones suyas sin consentimiento de Neil.

pactoAhí es cuando el creador de Sandman amenaza con ir a la justicia, entonces Mc le propone un intercambio, peor que el de Darkseid y Highfather: él le devolvía a Gaiman los derechos de Miracleman y Gaiman a cambio le entregaba los derechos de los tres personajes de la familia Spawn que estaban en danza. Todo parecía ir encaminado, pero el muy sorete va y registra Miracleman a su nombre. Como si fuera poco, anuncia que va a incorporar al hombre milagro al universo Spawn. Y ahí sí, Neil explota y va la Justicia a frenar este nuevo atropello del canadiense millonario.

-Argh. Hijo de puta. Te proclamaste el defensor de la independencia contra las grandes editoriales del comic y te terminaste convirtiendo en un sorete peor que esas mismas editoriales a las que puteabas.

-Calma, Adán, calma, tu transpiración está manchando la alfombrita- el gato se sirvió otro vasito de vodka.- Y como decía un mutante con el poder de resucitar, “Esto recién empieza”.

Continuará.

Compartir:

Etiquetas: , ,

Dejanos tus comentarios: