Los casos del Inspector McCurro

Segunda parte del mítico caso en el que el fisgón felino tuvo como cliente nada menos que a Stan Lee. ´Nuff said!

Plagio Empantando (parte 2)

09/11/2018

| Por Staff de Comiqueando

12 comentarios

40c754f60a3879193faf93062f92d4d2Corría el año 1968, el joven McCurro todavía no ejercía como detective del achaco, pero había logrado colarse en un barco de carga con destino a Nueva York y había logrado- a base de comer ratas y contar chistes de Mafalda para la tripulación- llegar sano y salvo a Manhattan. Lo primero que se le ocurrió fue ir a visitar las oficinas de la Marvel, donde fue recibido por gritos y puteadas del mismísimo Stan “The Man” Lee.

-¡Hijos de puta! ¡Chorros! ¡Delincuentes! ¡Traficantes de porno! ¡Mafiosos de mierda!- rebotaba el creador de Spider-Man por los pasillos mientras arrancaba páginas de un comic-book de DC. -¡Apenas le cambiaron los colores, pero se nos adelantaron dos meses y ahora nosotros quedamos como los ladrones otra vez! ¡Usted, gato maloliente!- le gritó Stan señalando al felino justo cuando estaba ensayando una discreta retirada hacia el ascensor- ¿Qué opina de esto?- y le estampó a centímetros de la cara dos revistas: la Green Lantern número 21 y la Avengers 57.

Eh, bueno- trató de buscar palabras que no enojaran al creador de Hulk, a quien ya se le estaba moviendo de lugar el peluquín de la bronca,- a simple vista parecen dos personajes similares… -¿Similares? ¿Similares? ¡La puta que los parió a todos los cornudos directivos de la DC! Pensé que con el tano las cosas iban a cambiar, pero de nuevo me cagaron. Es la tercera vez que me lo hacen. Hace meses que tenemos en carpeta a Vision para meterlo en los Avengers y estos turros agarran el nombre de un personaje de mierda de los ‘40 y dicen que lo crearon antes. Vamos a sacar un cómic de un grupo de súper seres extraños con un erudito jefe en silla de ruedas y los mal paridos de DC me sacan la Doom Patrol dos meses antes, incluso los enfrentan contra la Brotherhood of Evil, como si hubieran leído mi guión del número 4 contra la Brotherhood of Evil Mutants. Creo un villano con un gran potencial, el amo del magnetismo, Magneto- dice Stan Lee y gesticula como si el personaje estuviese en una marquesina de Broadway,- y los muy turros sacan dos meses antes un villano pedorro, amo del magnetismo que se llama Dr. Polaris. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo se enteran de nuestros personajes y nos ganan de mano?

–Si me permite, mister Lee- arranca el felino mintiéndole descaradamente,- yo soy un famoso detective en mi tierra, y estaría más que interesado en resolver este caso- el Guionista Supremo miraba a McCurro entre la incredulidad y una alucinación producto del consumo de drogas en mal estado. –Por ser usted, por mi admiración hacia su persona y sus personajes, no le cobraré efectivo. Me limitaré a una módica tarifa diaria para gastos y una suscripción de por vida a todos los títulos de su editorial. –Hecho, gritó Stan mientras se alejaba por los pasillos poblados de hojas rotas y secretarias asustadas. Esto se tiene que terminar, manga de hijos de puta. ¿Qué más quieren? ¿Llevarse a Kirby?- y sin más, se perdió por entre las lujosas oficinas.

Dos secretarias se acercaron al felino, le tomaron los datos y le dieron un fajo de dólares y una pila de cómics más alta que él. Con la sonrisa de una víctima del Joker, McCurro se dedicó a pasear por Manhattan y leer cómics en las plazas. Para cuando había terminado, su agenda tenía muy pocas anotaciones: Bruno Premiani- Bob-Haney- Arnold Drake- My Greatest Adventure nº 80 – G.L. nº21 x Broome & Kane- JACK KIRBY.

ficha McCurro Swamp3

Llamó a la casa del famoso dibujante y una mujer muy amable le dijo que podía ir a ver al Rey a la mañana siguiente. Sin nada que hacer, se fue a las oficinas de DC –que en esa época estaban en Lexington 575- y preguntó por Bruno. Al rato estaba tomando vino y cantando tangos y tarantelas con el dibujante de Doom Patrol, Tomahawk y los primeros Teen Titans. Charlaron de su Trieste natal, de la revista Patoruzito, de Mussolini y Perón. Cerca del amanecer, cuando ya estaban como chanchos- como chanchos ebrios,- el gato aprovechó y se jugó una carta: Vos dibujaste a los personajes, pero alguien te vino con la idea. –Haney y Drake. O el editor, Murray Boltinoff, no sé… – respondió Premiani sacándole la mirada al felino. –Vamos, Bruno, ¿y a ellos quién se las cantó?- era un disparo en la oscuridad, pero dio en el blanco. –No sé quién, pero alguien que quiso cagar a Stan Lee… Los escuché hablando, creo que era una mujer. Una secretaria de Lee debe ser, juro por la vieja que no sé nada más. Y se despatarró por el asiento hasta dormirse en el piso del bar. “The World’s Strangest Heroes!” y “The Strangest Teens of All!” no era coincidencia. La Doom Patrol era choreada de los X-Men. Y él en vez de seguir investigando por ahí, se fue directamente a charlar con Kirby.

4d4265b1c657a7894939ef76685a9ae1Como llegó temprano, Rosalind Goldstein – más conocida como Roz Kirby- le sirvió una leche y lo entretuvo con su charla amena sobre la Edad de Oro. En cierto momento, la dueña de casa le preguntó qué necesitaba de su marido y el inspector dijo: “La verdad sobre la Doom Patrol”. La reacción en esa mujer de cuarenta y pico no era la que él esperaba. Roz se asustó, se ruborizó, se paró y salió corriendo. McCurro ató cabos y la siguió despacito.

–Roz, ¿Jack lo sabe?- le dijo por la bajo, desde la puerta de la cocina. Cabizbaja, conteniendo el llanto, la mujer apenas sacudió la cabeza. -¿Magneto y Visión también?- agregó al gato y ella asintió sin mirarlo a los ojos. –Tengo que contárselo al señor Lee- dijo al rato el detective. Ella se dio vuelta con furia y se le fue al humo a McCurro-¿Al señor Lee?- su enojo era evidente.- Mire, amigo, si hice todo esto es por culpa del señor Lee, como usted le dice. Sí, yo espié los apuntes de mi marido y le conté a Arnold Drake cuál iba a ser el nuevo éxito de la Marvel, yo le avisé a Broome que se venía un nuevo gran villano con poderes magnéticos de Kirby y Lee, yo escuché en las oficinas de Stanley la charla sobre el androide para los Avengers y le avisé a Fox, el guionista de la Justice League para que les ganara de mano, ¿y sabe por qué? –No -respondió, el felino,- pero imagino que no es porque quiere ayudar al señor Lee.

Roz soltó una especie de sonrisa, mezclada con bufido. El combo de inocencia e insolencia de McCurro la hizo frenar en su avanzada. Hizo un gesto –tal vez puteó en idish, y se sentó. Empezó a largar todo lo que tenía adentro escondido por años, sin importar si el inspector estaba ahí o no. –Stanley no está siendo justo con Jack, yo se lo digo y él no me hace caso. Es inconcebible que la cara de Marvel sea Stanley pero uno abre cualquier cómic y el trabajo es de Jack. Mi marido deja los ojos y la espalda esclavizado en ese tablero para convertir los párrafos de Stanley en una aventura de veintidós páginas mientras él corretea secretarias, juega al ejecutivo y contesta reportajes como si él sólo hubiese inventado todo. “El genio detrás del Universo Marvel” dicen, pero Stanley es incapaz de dibujar más que números y su firma. El Universo Marvel no existiría sin el sudor y el talento de Jack, Steve, John y tantos otros artistas barridos bajo la alfombra del ego de tu señor Lee. Para cuando le encargó la creación de los X-Men yo ya estaba tan enojada con él que intenté boicotearle la serie y se me ocurrió hablar con Arnold, que había sido como un alumno de Jack. Mi marido nunca supo lo que hice; cómo traté de que las ideas de Magneto y los mutantes fracasaran por ser un plagio de personajes de la DC, pero ni así pude parar los triunfos de Stanley. Ojalá lo hubiese hecho antes con Fantastic Four, o Spider-Man, algo que le hubiese dolido más, que le hubiese costado más reponerse, que le hubiese cortado las alas desde temprano, pero ya fue tarde. Y lo de Vision… pero ahora no hay caso. Al público de Avengers ni le importa lo que pasa en DC, no saben qué es la Justice League y si la historia está en manos de Thomas y Buscema, editada por Marvel, la van a comprar aunque todos los personajes sean robados a otras editoriales.

stan_kirby1Stanley no puede saberlo, señor McCurro- le dijo Roz acercándose a él suavemente,- la carrera de Jack podría desmoronarse y no quiero que él pague por mis errores. Prometo que no lo haré más. De ahora en adelante centraré mis esfuerzos en lograr que mi marido abandone esta compañía y salga de abajo del pie de Stanley por las buenas. ¿Puedo confiar en que no va a delatarme, detective? – los ojazos de la mujer se clavaron en los del felino buchón pero su respuesta nunca llegó.

-¿Roz? ¿Tenemos visitas?- era el Rey que se había despertado y bajaba la escalera. –Sí, en la cocina, amor- dijo ella con la mirada fija en las pupilas del gato.

Y así, McCurro se ganó la amistad del matrimonio Kurtzberg, una perorata de insultos de Stan the Man y una sospechosa para el caso de los monstruos del pantano.

Continuará

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12 comentarios

  • ya lo estoy viendo en las noticias de internet. no me lo esperaba. en los ultimos tiempos tenia problemas con la hija.

    no se que decir. ahora se reunira con su amigo y camarada Jack Kirby en el cielo.
    que en paz descanse.

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  • leí ayer esta columna y un hoy a la mañana me enteré de la muerte de Stan Lee. Qué miedo, no sé si seguir leyendo otras cosas ahora… bah, mi lectura de la segunda parte de esta nota no va a a acarrear ningún riesgo

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    bazillusgg

    13/11/2018 - 09:06

  • acabo de leer que falleció Stan lee 🙁

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    Knightwing

    12/11/2018 - 16:24

    • Estuve alejado de internet en todo el día, y me acabo de enterar porque mi vieja me mandó un mensaje con la noticia. De no ser así, me hubiera enterado por tu mensaje al entrar a Comiqueando. La verdad que es una pena, todavía era muy joven.

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      Toribio

      12/11/2018 - 18:08

    • Lo digo en el sentido del entusiasmo y ganas de vivir que tenía. Además, creo que a el hubiera causado gracia. Es lo que hay.

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      Toribio

      12/11/2018 - 18:15

    • Decí lo que quieras, Toribio, pero sos un irrespetuoso con el más grande. Y eso es porque sabés que nunca podrás ser como el en cincuenta vidas.
      Ya vas a ver vos y los tuyos cuando vuelva el Dr. Menem y ponga orden.

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      leonidas

      12/11/2018 - 23:30

  • El hecho que escabiaran todos en los mismos lados no tendrá algo que ver?
    En esa época el medio era mas endogamico que una familia de montañeses yanqui

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    Sucubo

    12/11/2018 - 09:46

    • No sé nada acerca de eso que estás diciendo, nunca investigué ni le presté mucha atención a ese tipo de entretelones en el mundo del comic.
      Si deseas explayarte más al respecto un día que tengas tiempo, Toribio te lo agradece de antemano.

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      Toribio

      12/11/2018 - 18:27

    • En esa epoca todos trabajaban en Nueva York a unas cuadras de distancia y se conocían.
      Incluso creo que los creadores de Man Thing y Swamp Thing en algún momento compartieron el departamento para abaratar el alquiler

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      Sucubo

      13/11/2018 - 10:11

    • Ah, no, no tenía ni idea. Ahora no recuerdo el nombre, pero existe un libro acerca de Marvel comics que hablaba de estas cosas, la historia de la editorial con un foco en estos detalles, creo que hasta está traducido por Dolmen o Panini.
      Yo lo tuve en mis manos en mi comiquería amiga, pero lo terminé dejando pasar porque fue justo cuando se me estaba terminando el auge furioso del interés en el tipo de comics que edita la casa de las ideas.
      Auge, que una vez pareció ser casi eterno, y del que hoy solo quedan ruinas de pie. Son el estoico testigo de una era que no será olvidada, pero difícilmente vuelva jamás.

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      Toribio

      13/11/2018 - 10:58

  • ¡Stan Lee era igual a Gene Hackman!

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    Toribio

    09/11/2018 - 16:04

  • ¡Así que la buchona fue Roz!

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    Dario Zeta

    09/11/2018 - 14:47