Los casos del Inspector McCurro

Un apasionante triángulo de pasiones y delitos con Neil Gaiman, Roger Zelazny y J.K. Rowling como protagonistas.

Roger, Neil y J.K.

09/02/2018

| Por Staff de Comiqueando

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ambar-4-“Hola, mi nombre es Roger Zelazny y quiero contarle una historia”- así empezó mi día… como para no terminar fumando Doom Patrols de Zinco en el callejón. –Qué se le viene a la cabeza, inspector, si yo le digo que el protagonista de mi historia despierta confundido en la Tierra, debilitado, y descubre que es parte de una familia de seres que van mucho más allá de la Humanidad, que viven en otra realidad, son seres tomados como dioses, pero que no se llevan bien entre ellos. Esta familia en la que hermanos y hermanas con vidas extremadamente largas tienen habilidades de viajar entre dimensiones, entre versiones de mundos, se pueden convocar entre ellos llamándose a través de sus sigils…– y el anciano escritor se frenó al notar que perdía el hilo del relato, o quizá, me estaba develando demasiado y quería ser más oscuro.- Uno de ellos, el más poderoso guerrero, está desaparecido, hace mucho que no saben de él. Incluso nuestro mundo no es más que una proyección sombría del reino de estos seres poderosos… Y hay una joya, claro, una piedra roja con poderes del que se la cuelga del cuello…

-Bueno, Roger, creo que claramente me está describiendo elementos de Sandman, el comic bandera de Neil Gaiman desde 1989.

-Pues fíjese que no, mi felino inspector- retrucó el jovato.- ¿Le suena “Nueve Príncipes en Ámbar”?

amber-3-Si estuviésemos en un restó de Palermo Hollywood, apostaría que es un postre con jengibre.

-Pero no. Nine Princes in Amber es una novela de ciencia-ficción que escribí en 1970. Todo lo que le conté pasa en este libro, o serie de libros. Escribí diez historias de este mundo y sus personajes.

-Bueno, esté seguro de que Neil leyó al menos el primero.

-Y más también –dijo cabizbajo el escritor a quien todos creen muerto.- Inspector, los agradecimientos de Neil en sus libros no me alcanzan. Quiero que investigue a fondo, que sacuda todo hasta que podamos probar fehacientemente que Neil Gaiman me choreó ideas de Nueve Príncipes… para su Sandman.

Miré al gran escritor castigado por el tiempo, calculé el proceso y costos de la investigación, sopesé los pros y los contras y mirándolo a los ojos le dije: -Estimado, permítame que yo le cuente una historia.

“-Un chico normal de Londres es en realidad el futuro hechicero supremo, el más grande mago que jamás haya existido en la Tierra. Sus familiares normales desconocen esto y lo mantienen con lo mínimo –de guita, de cariño- al margen de todo. Pero esto va a cambiar cuando al pibe se le aparece una lechuza mágica, y se le revela su destino, si primero aprende las bases de la magia y se mantiene en el camino del Bien… Este personaje protagónico es un nene flaquito, pálido, con anteojitos, morocho, despeinado, cuyos padres verdaderos -no quien lo cría- fueron poderosos magos…

amber-2-Bueno, Neil- le dije con un cigarrillo de pasto en la comisura de la boca,- creo que claramente me está describiendo elementos de su Books of Magic, la miniserie de cuatro números que le editó Vertigo en 1990.

– Pero no. ¿Ha escuchado hablar de Harry Potter?

-¿Juega en el Manchester City?

-No, fraggin’ asshole. Harry Potter es el éxito editorial del año- me dijo Gaiman sacado.

-¿Es una película?

-Pero ¿usted vive en un raviol? Harry Potter y la Piedra Filosofal está arrasando en las librerías de todo el mundo. Su autora se está haciendo millonaria, ganó todos los premios y ya está preparando secuelas. ¡La guita que está levantando con contratos de merchandising y derechos para Hollywood! ¡Con mis ideas!

-No diga más, Neil. Quiere que junte el material y prepare el caso para llevarlo a la Justicia, reventarlo en los medios, resarcimiento económico, daños y perjuicios, todo el combo. Quédese tranquilo. Vino con la persona indicada.”

-Eso fue hace mucho tiempo, Roger- el escritor seguía mi relato con interés o sabía dormir con los ojos abiertos.- 1997 no había sido un buen año para mí, había vendido todas mis acciones de Marvel por dos números de Cazador que me faltaban y un choripán… Pero bueno, con un adelanto del inglés, comencé las investigaciones. Llegué hasta los tachos de basura de Rowling y entrevisté a gente cercana a ella. Baste decir que en poco tiempo tenía pruebas como para demostrar que Harry Potter era un afano de Tim Hunter; Neil Gaiman tenía todo para definir ante la Justicia que él era el verdadero autor detrás del hit.

-Listo, Neil. Ni un jurado de Latveria podrá negar tus derechos sobre la obra. Tengo pruebas como para que Harry Potter pase a ser tuyo. Venite- ni bien corté el teléfono, una patada voló la puerta de mi oficina. Entraron dos grandotes con cara de pocos amigos y me mantuvieron sentadito en la silla, a oscuras, sin decir una palabra. En eso, una silueta de mujer se recortó contra la puerta abierta de mi oficina. No era la típica damisela sexy de las novelas de detectives, pero se sentó frente a mí, sacó un cigarrillo, lo prendió y me tiró el humo en la cara.

Harry-Potter-e-os-Livros-da-Magia-Buenas noches, inspector McCurro. Sabe quién soy- y no fue una pregunta, pero de todas formas asentí con la cabeza.- Bien, voy a ser breve porque mi tiempo es oro y no puedo perder más con muggles como usted. Su investigación es ridícula y sin sentido. Se acabó acá- y acompañó la frase con la clavada del dedo índice en mi escritorio. –Vamos a ser francos. ¿Cuánto le paga su cliente?

-Eh, ¿Neil? No, bueno, me dio para viáticos y como para ir tirando, cuando gane el juicio y se haga millonario…

-Ja. Eso no va a pasar, gato deforme. Antes de que ese juicio empiece, Neil y usted le harán compañía a Atlantis en el fondo del océano. O –mire qué bondadosa soy,- o, acepta este generoso cheque por entregarme todas las paparruchadas que juntó y se limita a entregarle este otro sobre a su cliente con instrucciones precisas de cómo comportarse frente a este… suceso, y cómo nos vamos a beneficiar mutuamente por mucho tiempo, ¿entendió? Elija, McCurro. Salir a ventilar una verdad difícil de probar, aguantar años de juicios a ver si ve un peso o agarrar esta pequeña fortuna ahora y pasar al equipo ganador”.

-¿Y usted qué hizo, inspector?- preguntó interesado el escritor nacido en Ohio.

-¿Escuchó de algún juicio contra J.K. Rowling?

-No…

CurFranjas-¿Escuchó cómo desestimó Neil las coincidencias entre Harry Potter y su Tim Hunter?

-“Abrevamos en las mismas fuentes, blah”.

-Exacto. Jugué para el Manchester.

-Inspector, ¿usted me está queriendo decir que yo…?

-Tengo a mano el celular de Neil. Es un llamado y damos todo por terminado. Se mete todo bajo la alfombra y nos ponemos a contar billetes, o empezamos la quijotesca campaña contra la Time-Warner-DC para ver si –de acá a diez años, mínimo- podemos mordisquear algo de la obra de Gaiman. Usted elige.

 

Gracias a Roger Zelazny y su gato parlanchín” – dedicatoria de Neil Gaiman en el Absolute Sandman 1 Extended Edition.

Fin.

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2 comentarios

  • Independientemente de que suponemos que a Gaiman lo adornaron para no iniciar un juicio engorroso desde el vamos, ¿hay alguna declaración de algún protagonista que avale que el emporio HR adornó a Gaiman? Excelente sección, esa pluma tiene olor a Diego Accorsi.

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  • Vamos carajo ! Adoro esta sección .

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    Nahuel2017

    10/02/2018 - 17:54