Maldito Mainstream

Primera parte de la visita al maravilloso mundo de esta serie creada en 2016 por Jeff Lemire y Dean Ormston.

Black Hammer (parte 1)

23/10/2020

| Por Matías Depettris

4 comentarios

 26743Es bien sabido que como lectores del género superheroico llega un momento en nuestras vidas, luego de quizás una, dos o tres décadas de lectura ininterrumpida de comics de este tipo, donde todas las historias que encontramos nos parecen muy similares, salvo honrosas excepciones. Poco a poco comenzamos a darnos cuenta de que quizás aquellos clásicos de antaño que marcaron un punto de inflexión en la historieta (y también en nuestras vidas) terminen siendo, al final del camino, las mejores historias con las que cuenta el medio. De repente nos sentimos en la necesidad de volver a cruzarnos con un comic realmente disruptivo para no perder la fe, con una aventura que se anime a más, que no responda a los cánones clásicos y no utilice las mismas herramientas narrativas y discursivas que el resto.

Jeff Lemire se puso la mochila al hombro y se hizo cargo de esta enorme cruzada con su serie Black Hammer, la cual pudo lanzar bajo el sello editorial Dark Horse en Julio de un ya lejano 2016. El universo expandido de este comic regular es enorme, motivo por el cual en esta primer entrega me voy a centrar en contarles la genialidad de este título insignia de la editorial del Caballo Oscuro y lo que ocurre en la primera serie, dejando la segunda serie y los spin-offs y crossovers para una segunda entrega el mes que viene.

nyccblackhammeranthologyComo si volviéramos a revivir el éxodo de autores británicos al mercado yanki en los ’80, tuvo que venir un canadiense a mostrar que con muy poco se puede patear el tablero, barajar y dar de nuevo, y demostrar que el género puede ser reinventado y que aún quedan tópicos y aristas para explorar. Black Hammer es un obra crepuscular, me animaría a decir que casi tanto como el Watchmen de Alan Moore, pero más en la onda de la Vision de Tom King. Es un comic entrañable y nostálgico que rinde homenaje a la edad dorada del género sin que por eso la lectura carezca de frescura e innovación, y la forma que encuentra para lograr este objetivo es ajustando las tuercas en las relaciones interpersonales. Black Hammer podría haber sido una clásica epopeya superheroica repleta de grandes batallas que deciden el destino de nuestro planeta, pero Lemire decide poner el foco en el retrato de una “familia” disfuncional que quedó relegada a convivir en un entorno rural, a colgar sus trajes y pasar los días en el completo anonimato, al menos hasta que puedan descubrir los motivo de la reclusión y la forma en la que pueden huir para recuperar sus vidas. Este simulacro que condiciona la existencia de los protagonistas se nos figura completamente ajeno a los ambientes urbanos sobrecargados de elementos y vida en los que el género suele desarrollarse, y la lejanía de esas ciudades cosmopolitas es una condición que no todos los personajes van a manejar de la misma manera. El peso del pasado común o individual de cada uno logra que esta aventura se transforme en un infierno personal superior a cualquier desafío que se les haya planteado con anterioridad.

unnamed-9Y el metalenguaje que utiliza Lemire para la construcción de estos personajes es otra de las características de Black Hammer que remite al trabajo de Moore en Watchmen, al jugar con la familiaridad que tiene el lector con los héroes clásicos de las editoriales cabeceras de Estados Unidos. Un marciano cambiaformas, una niña a la cual un mago le otorgó los poderes y logra acceder a ellos pronunciando una palabra y permitiendo que un rayo la atraviese, un aventurero embutido en un traje espacial, un supersoldado, una inteligencia artificial que utiliza un constructo robótico, una hechicera antipática y atormentada… el cóctel de diversas personalidades y orígenes solamente podría resultar completamente extraño a alguien que haya vivido los últimos 30 años en un tupperware. Dicho esto, el autor esgrime la magnífica caracterización de estos personajes como principal demostración de fuerza literaria, porque lo cierto es que, a pesar de su brillante puesta en escena -como mencioné hace unas líneas- en Black Hammer no pasan grandes acontecimientos cósmicos, y el pequeño mundo de estos seis supervivientes se basa en lo cotidiano, en su esencia de extraños enmarcada en la más absoluta normalidad.

Black_Hammer_Age_of_Doom_2Y para que esto funcione, el autor construye personajes repletos de contrastes pero con motivaciones, traumas y anhelos muy reconocibles, y sus miserias y alegrías constituyen un reflejo real de la condición humana, lo cual permite al lector sentir empatía por prácticamente todos ellos. Así, la deconstrucción del género parte de las estructuras narrativas que podemos reconocer en comics independientes, alejados de la vorágine clásica del mainstream. Y debo admitir que el 50% de que todo esto se perciba de esta manera por supuesto que está directamente vinculado al excepcional dibujo del británico Dean Ormston, un artista que proviene de la tradición de 2000 AD y de Vertigo y que se me figura absolutamente disruptivo para un comic superheroico.

26736p5La sencillez y expresividad de sus trazos, que evitan esas posturas imposibles tan clásicas del género, lo sitúan en la vereda de enfrente de los dibujantes más populares del medio, lo cual aquí funciona a la perfección. Ormston es el emisario idóneo del mensaje que Lemire quiere transmitir, y genera los ambientes opresivos y claustrofóbicos necesarios para evocar esa melancolía que el relato dicta. El contraste entre la pasividad rural y los enormes bloques de hormigón que constituyen Spyral City demuestra el potencial narrativo que tiene este artista, y otorga a la obra una identidad gráfica enorme.

Sabrán disculpar si en esta primer entrega no ahondé demasiado en detalles de la trama, pero la intención es invitar a aquellos que aún no se han acercado a la obra para que le den una oportunidad. El final del primer volumen abre más incógnitas de las que cierra, y deja la vara muy alta. ¿Podrá Lemire estar a la altura del desafío que él mismo se impuso y cerrar las historias de estos personajes con la dignidad que la obra amerita? La respuesta la tendrán en un mes.

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4 comentarios

  • Ya me terminaste de cebar. Ya me venían dando manija aca, asiq ahora vere q puedo conseguir.

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    chuliverm

    24/10/2020 - 22:01

    • Te recomiendo encarecidamente leer sí o sí el volumen uno del cómic original, el cual además de los 13 números incluye un anual, y luego comenzar a indagar en el resto del universo expandido. Es la manera correcta de introducirse en esta enorme aventura.

      ¡Gracias por comentar!

      Comentarios

      Logan_San

      26/11/2020 - 07:01

  • Que alegria ver esta nota y destacar al grosso de Jeff Lemire,lei Black Hammer y me encanto al menos el primer tpb,me dio la sensacion de leer algo que quiza quede en el recuerdo y eso que ya nada me sorprende en cuanto al comic en general.

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    • Me alegra que la nota te haya alegrado, y sí, por supuesto, Jeff Lemire allá arriba, es uno de mis narradores de historieta favoritos.

      ¡Gracias por pasar y comentar!

      Saludos.

      Comentarios

      Logan_San

      24/10/2020 - 13:03