Maldito Mainstream

Jonathan Hickman nos presenta un futuro distópico en el que nos narra los albores del fin del mundo, ni más ni menos.

East of West

16/09/2017

| Por Matías Depettris

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east-of-west-hickmanPara sorpresa de muchos y alegría de unos cuantos, la ciencia ficción parece estar gozando de muy buena salud en la historieta del norte, y en menor escala en la caja boba. Si nos corremos unos grados de las propuestas de las dos editoriales más importantes –las cuales, de todos modos, no huyen de este género y logran incorporarlo y amalgamarlo en muchos de sus títulos superheroicos más destacados-, hay sobrados ejemplos de muy buenas series regulares sci-fi provenientes de Vertigo, Dark Horse, Dynamite, IDW, Aftershock y por supuesto nuestra vieja y querida Image, con su máximo exponente en la “Saga” de Vaughan y Fiona Staples, pero también con propuestas como la que nos toca hoy en esta sección: East of West, la epopeya escrita por Jonathan Hickman que cuenta con dibujos de Nick Dragotta y color de Frank Martin.

Hickman, haciendo gala de su particular y muy personal estilo, nos narra los albores del fin del mundo, ni más ni menos, presentados en un futuro distópico disparado por ciertos eventos que sucedieron de manera radicalmente distinta a la que conocemos y recordamos de nuestros libros de historia. Con el país del norte como protagonista de esta aventura, tenemos que remontarnos a la guerra de secesión de fines del siglo XIX para poder detectar los cambios que traccionaron a favor del desenlace que determinó una sub-división de Estados Unidos, ya que en esta nueva línea del tiempo la guerra civil propiamente dicha nunca tuvo una resolución de un lado o del otro.

from-east-of-west-2-3Así, el territorio quedó dividido en enormes áreas pertenecientes a los miembros de la Unión, por un lado, a los Confederados, por el otro, y luego una enorme región dominada por los afroamericanos, otra manejada por los americanos nativos (indios, comanches, o como carajo se quieran denominar), otra manejada por los chinos exiliados de su país y una última a los órdenes de los separatistas tejanos. En medio de esta guerra cayó un cometa e hizo mierda toda una región que años después pasaron a llamar “Armistice”, y ahí confluyen cientos de miles de peregrinos que no necesariamente se alinean con algunas de las otras naciones. El mismo día que cayó ese bendito meteorito, dos profetas comenzaron a escribir, cada uno por su lado, unos textos bastantes crípticos y difíciles de entender e interpretar, los cuales sólo tuvieron sentido 50 años después cuando un tercer profeta, Mao Zedong, proveniente de los exiliados chinos, agregó su parte restante. Con estos tres textos se pudo armar lo que se terminó llamando “el mensaje”, un texto super sagrado y jodido que arma un mapa de ruta místico sobre el fin del mundo, y que es la punta de lanza del credo más importante que maneja esta línea temporal.

“Armistice” se transformó en un centro neurálgico de reclusión pero también en una zona franca en la cual los líderes de las siete naciones pueden reunirse para determinar los pasos a seguir y ponerse de acuerdo en ciertas políticas a aplicar para estar en sintonía con “el mensaje”. Esta zona también es un sector sagrado que guarda más secretos que nos serán revelados antes de alcanzar el primer año de publicación.

East-of-West-Vol.-1-01Todo este complejo entramado político se nos presenta poco a poco, porque el disparador de esta historia es en realidad uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, Muerte, quien se ha desentendido completamente del “mensaje”, se cortó solo y dejó a sus tres camaradas en pelotas. Muerte sale en busca de una lista de hijos de puta que conspiraron contra él para hacerlos mierda y así tomar venganza de acciones pasadas. Sus ex-colegas, por otro lado, cuando se enteraron de la deserción de Muerte, no se lo tomaron de la mejor manera, y utilizando sus poderes, capacidades y recursos, van tras sus pasos para hacerlo morder el polvo por forro y traidor, y además porque están medio aburridos, más vale.

East of West es un comic gigantesco, tremendamente pretencioso y repleto de detalles históricos, estilísticos, literarios, místicos, astrológicos e incluso con referencias a la numerología. Acá Hickman no se anda con vueltas, pone toda la carne al asador para sacar bien cocinado un producto muy a su medida, sin importarle demasiado si el lector puede o no seguirle el paso. La trama en términos generales no es demasiado compleja, y las ideas que explota tampoco son muy novedosas, pero la forma sí, y es eso lo que le da un valor agregado muy alto. No son muchos los guionistas que se animan a narrar una aventura de estas características, con una enorme cantidad de personajes conspirando, tramando, planificando, cazando, estudiando y negociando unos con otros, con una historia macro pasada que es contada con cuentagotas, y con infinidad de pequeñas rencillas entre muchos de los protagonistas que vamos conociendo también en pequeñas dosis.

EastofWestVol3_Review-12Hay una fijación con el número 3 que evidentemente tiene que ver con el “mensaje” (Muerte está acompañado de dos poderosos guardaespaldas, presumiblemente provenientes de la Nación India; los jinetes del Apocalipsis ahora son sólo 3; las naciones propiamente “norteamericanas” dentro del territorio que nosotros conocemos como EEUU también son sólo 3, los de la Unión, los Confederados y los Separatistas Tejanos) y que Hickman incluso nos la recalca ya desde el iso-logo del comic. Pero además hay extractos del “mensaje” esparcidos de distintas maneras a lo largo y ancho de la historia, a veces en forma de premoniciones, otras mostrando contradicciones y muchas veces de manera críptica, a propósito, para generar discordia o sorpresa en el lector.

Y a medida que avanzamos las sorpresas se acumulan una detrás de otra. Por ejemplo, cuando creemos conocer a Muerte, nos damos cuenta de que no, de que el tipo es realmente un jodido pero una vez se enamoró, y creyó que tanto su hijo como su esposa estaban muertos. Y cuando finalmente se entera que no es así, está dispuesto a arriesgar todo para recuperarlos. Entonces, de repente, el plot que llevaba por título “la búsqueda de venganza por parte de Muerte” se transforma en otra cosa, en otro tipo de historia, una donde hay honor y lealtades pero también traiciones y heridas abiertas que tardarán años en cerrar. Supuestamente los siete reinos están supeditados a los designios del “mensaje”, pero a medida que avanza la saga caemos en la cuenta de que no, de que al menos uno de ellos viene conspirando hace rato para torcer este nefasto destino porque… bueno, porque no quieren morir, les recontra-chupa un huevo las profecías y los escritos sagrados, no tienen ganas de sumar votos y fuerza al fin del mundo, por supuesto.

East-of-West-11-The-Endless-NationSemejante travesía épica fantástica no puede ser llevada adelante sin tener un centurión del lápiz a cargo de la misma, alguien con la capacidad de dibujar absolutamente cualquier cosa, desde un monstruo interplanetario salido de la imaginación de Lovecraft hasta un ritual vudú en el medio de un desierto desolado protagonizado por indios. Y en el medio, ciudades futuristas, monolitos cybertecnológicos más altos que cualquier rascacielos, naves y vehículos a la medida de estos tiempos y diseños de personajes radicalmente distintos para al menos siete regiones diferentes. Nick Dragotta es quien lleva delante de forma más que decente esta labor, magistralmente acompañado por la paleta de colores de Frank Martin. Ambos nos entregan un trabajo muy prolijo, muy refinado, con diseños de personajes muy frescos y actuales, aún cuando el clima y el entorno de muchos sectores emulen al western. Todo esto empaquetado con una narrativa ortodoxa pero clara, una puesta en página poco jugada y conservadora, pero muy atractiva y funcional a la trama. No faltan las páginas completas con enormes vistas panorámicas de las regiones que gobiernan esta aventura, y desde ahí Dragotta nos facilita mucho hacernos una idea de la majestad de las vistas que tiene esta oligarquía que maneja los hilos de la humanidad.

Screen-Shot-2017-03-15-at-5.53.26-PMLo que me resulta más atractivo de esta serie es que Hickman se las ingenia para contarnos la historia de nuestro mundo, de nuestra realidad, pero desde otra perspectiva. Y sin echar mano a bajadas de línea muy obvias o a discursos ridículamente solemnes, nos va armando un enorme tapiz donde confluyen absolutamente todas las miserias del sistema en el que vivimos, expuestas con mucha muñeca y adornadas con elementos fantásticos, por supuesto. Imposible no encontrar un paralelo en la forma en la que se hace política en esta línea temporal, en la manera en la que grandes líderes, muchos de ellos incluso elegidos democráticamente, toman decisiones terribles que van a afectar la vida de millones de personas sin que les tiemble el pulso, y en muchos casos por caprichos personales.

Saga quizás sea mi comic de ciencia ficción favorito del momento, pero apenas un escalón debajo de la obra de Vaughan tengo que ubicar a East of West, una serie regular que exige mucha paciencia por parte del lector pero que termina por recompensarte sobradamente. Y si me preguntan a mí, la obra cumbre de Jonathan Hickman, un autor al que siempre hay que prestarle atención.

 

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