Maldito Mainstream

La invitación de este mes es casi un Ancho de Espadas, una carta ganadora si no por su temática, al menos por la dupla que la lleva adelante.

Kill or be Killed

04/05/2018

| Por Matías Depettris

2 comentarios

20171215-kill-or-be-killedLa invitación de este mes es casi un Ancho de Espadas, una carta ganadora si no por su temática al menos por la dupla que la lleva adelante. Kill or be Killed comenzó su andadura en agosto del 2016 bajo el sello Image, y está escrito por uno de esos guionistas que hace ya al menos una década y media peló chapa de grosso. En este caso, para colmo, lo acompaña en el dibujo su artista favorito, el británico Sean Phillips. Juntos llevaron adelante series y miniseries como Sleeper, Criminal, Incognito, Fatale y The Fade Out, esta última ya dentro de un contrato de exclusividad de ambos que cerraron en el 2013 con Image por una duración de 5 años, así que quienes leyeron algunas de estas obras mencionadas tienen una idea de lo que les espera en cada nuevo proyecto que abordan juntos.

Es así como llegamos a Dylan, el protagonista de Kill or be Killed, quien nos va relatando acontecimientos recientes de su vida salpicados por situaciones que vivió en el pasado que podrían darle contexto a los eventos actuales… la gran mayoría de las veces.

Dylan es un casi treintañero depresivo crónico al que las cosas no le han salido del todo bien. Tuvo un intento de suicidio que le costó una expulsión de la universidad pero pudo medianamente reencaminar sus estudios, viviendo de arriba gracias a un fondo fiduciario armado por su fallecido padre, y desde hace unos años vive en un pequeño departamento en New York con su amigo Mason, el cual comenzó a salir con Kira, el secreto amor platónico de nuestro protagonista, por supuesto. Así que, una vez más (y van), una mujer se interpone entre la tibia amistad de dos machos alphas, y ninguno de los implicados lo asume.

KOBK_1_p2No conforme con eso, una noche en la cual Kira se pasa un poco con el alcohol, algo que de todos modos es muy común en ella, en ausencia de su actual novio le sugiere a Dylan que quizás podrían besarse, y de hecho lo hacen, se besan, más de una vez. Esto sería algo casi para festejar si no fuera porque Dylan escucha a la pareja conversar a través de la pared de su pieza, y entiende que Kira se tiró encima de él por lástima, porque siente pena por él. Esta información fue imposible de manejar de forma racional, y Dylan se sube al techo del edificio para intentar un segundo suicidio, con tan mala suerte que no termina cayendo de pera al pavimento gracias a que en la caída se engancha con un tender y una alfombra que logran amortiguar el golpe.

Mientras se recupera del shock, en la soledad de su pieza, algo “sobrenatural” sucede: un demonio oscuro que nace de las sombras de la habitación aparece y amenaza a Dylan, explicándole que lo que había sucedido minutos antes no fue cuestión del azar, y ahora la vida de nuestro protagonista estaba en sus manos. La forma en la que Dylan deberá corresponder a este gesto es entregando una vida por mes, lo cual traducido al castellano regional significa que Dylan tendrá que matar una persona, mínimo cada 30 días, hasta el infinito y más allá, como si se tratara de un alquiler eterno. El contrato verbal especifica, además, que no puede ser cualquier persona sino específicamente una que bajo los estándares éticos y morales propios de nuestra sociedad merezca morir: violadores, pederastas, mafiosos, drogadictos, narcos, políticos corruptos, lo que venga. Lo que importa es que medianamente cierren un poco dentro de ese perfil, y que mueran a manos de Dylan, por supuesto.

KillOrBeKilled_vol02-1Brubaker crea, con estos pocos elementos, un escenario ideal para poder desarrollar el tipo de historias en las que más se destaca. Personas mediocres en muchos aspectos y que suelen pasar desapercibidas, puestas en situaciones extremas que los llevan a encontrar el fuego interior que termina encendiendo sus tristes, patéticas y grises vidas de mierda. La mirada pesimista que tiene Dylan del mundo puede que coincida con la del autor y con la de muchos de los lectores, pero en donde logra diferenciarse el protagonista del resto es en que aunque más no sea por coacción, va a intentar hacer algo para cambiar las cosas. Si los grandes problemas de nuestra sociedad tienen su origen en la parsimonia con la cual nos tomamos las acciones de personas desdeñables, y sobre todo el permitir que muchas de esas alimañas caminen entre nosotros y vivan su día a día como si nada gracias a un sistema penal y jurídico demasiado condescendiente con los criminales que es acompañado por la inutilidad de las fuerzas de seguridad, entonces un “vigilante” anónimo que acabe con la vida de pedófilos, mafiosos y narcotraficantes es la vacuna que New York necesita.

Sin embargo, lo realmente genial de Kill or be Killed es que a pesar de contar con un planteo cuasi-Punisher sazonado levemente con un único elemento sobrenatural (el puto demonio que cada tanto le recuerda a Dylan que su vida le pertenece), la historia nunca deja de evolucionar y crecer, muchas veces por eventos del presente y otras por revelaciones del pasado, pero sobre todo por la conjunción de ambos tiempos. Cuando estemos promediando el primer año de la serie, Dylan comenzará a indagar en el pasado de su padre (el cual, a diferencia de él, tuvo un suicidio exitoso), quién pasó gran parte de su vida ilustrando comics porno de ciencia ficción. Sí, leyeron bien, historias eróticas en el espacio con bellas mujeres semidesnudas, un tópico muy clásico de los ’70 y ’80, donde la Barbarella de Jane Fonda era ley, muchas de las cuales contienen tremendas revelaciones sobre el malestar que aqueja a Dylan.

kill-or-be-killed-p2-e1505088911675Pero no solo el pasado estira sus brazos para alcanzar el alma torturada de nuestro protagonista. En el presente, Dylan consume una serie de medicamentos que consigue de forma ilegal para tratarse ciertos desórdenes psicológicos que claramente pueden ser tratados con psicofármacos. Claramente. ¿Y si no es así? ¿Y si en realidad esos medicamentos vencidos que le ofrece el dealer al que contacta están directamente relacionados con ciertas alucinaciones en forma de demonios?

El desarrollo de los personajes secundarios que rodean a Dylan no es una maravilla a excepción de Kira, el interés romántico del protagonista, la cual incluso tiene un número que está completamente dedicado a ella. Pero lo cierto es que la historia no necesita ese embellecimiento que le podrían aportar personajes mucho más complejos porque hay tensión de sobra con el camino que recorre el vigilante y las consecuencias del mismo.

Kill-Or-Be-Killed-vol3-8En el apartado del arte, la narración de cada número está absolutamente cubierta por un experimentado Sean Phillips que encuentra nuevamente de la mano de Brubaker un tipo de historia que le permite exponer sus mejores dotes como ilustrador, plasmando de forma muy realista cada uno de los escenarios de los bajos fondos de New York como si fuera un paisajista matriculado, que además maneja los claroscuros como pez en el agua. El diseño de personajes de Phillips es precioso porque cada uno se siente tan real que asusta. Los gestos, las expresiones en los rostros, los movimientos, no encontrás una sola puta viñeta donde puedas decir “che, acá me parece que la pifió con el largo de las piernas o la altura de uno”, es tremendo. Y sin embargo el trabajo de Sean lejos está de ser una fotonovela dibujada ya que el planteo narrativo que sugiere sumado a la puesta en página siempre tienen reminiscencias del enorme artista plástico que hay detrás. Pasaron casi 30 años de aquellas primeras incursiones de Phillips en Hellblazer que tanto me hicieron sufrir en su momento (si me habré cansado de putearlo por esos laburos), y el camino recorrido, principalmente de la mano de Brubaker, lo ha transformado en uno de los narradores más grossos del mainstream actual, cuya participación en cualquier proyecto es una garantía de calidad.

tumblr_inline_ohebwoodN01qb23oc_500El color de Elizabeth Breitweiser, en cambio, es otro tema. No digo que tire abajo la labor de Phillips pero casi… yo particularmente he visto mejores trabajos de ella en series como la Outcast de Kirkman y Azaceta, sobre todo a la hora de elegir las paletas de colores a utilizar. De todos modos su laburo acá es digno, y transmite de forma correcta los climas que requieren momentos de mayor tensión, como por ejemplo las apariciones más importantes del demonio. Hay algunas luces y sombras que las resuelve de forma poco armónica, al punto tal que se notan las “pinceladas” utilizadas, y eso es algo que no me termina de convencer. Entiendo que no es un error si no una decisión estética de la artista que utiliza puntualmente en esta serie, pero no comparto su entusiasmo e insistencia por este estilo.

De todos modos, este pequeño percance no impide disfrutar en lo más mínimo de una historia atrapante, intensa, en constante movimiento y que funciona como una crítica muy puntual hacia la sociedad en su conjunto y su apatía por resolver problemas relacionados con el comportamiento éticamente cuestionable de ciertos individuos sin ensuciarse las manos.

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2 comentarios

  • Como a esta altura nadie comentó nada, voy a decir algo consabido: Brubaker es un fucking genius. ¡MMLPQTP!…

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    • Gracias por el aguante, SIEMPRE, Rocambole. La serie concluyó hace muy poco… ¿ya pudiste leer el final? ¿Que te pareció?

      Comentarios

      Logan_San

      06/08/2018 - 00:31