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Moonshine nos confirma que el paso de los años le permite a los artistas explorar nuevos horizontes con magníficos resultados

Moonshine

16/11/2018

| Por Matías Depettris

1 comentarios

517yak22jMLCon el correr de los años se transformó en un deseo inconsciente de muchos volver a ver a la pareja creativa que llevó adelante los magníficos 100 números de 100 Bullets, Brian Azzarello y Eduardo Risso, trabajar de nuevo en un proyecto que nos entusiasme y atrape de la misma forma que lo hizo aquella mítica serie. Las aventuras del Agent Graves, inscriptas en la mejor novela negra comiquera, fueron la confirmación definitiva del enorme potencial que tenían estos autores, sobre todo cuando aunaban fuerzas y llevaban adelante relatos similares. Por eso, quizás, proyectos posteriores (como por ejemplo la serie limitada Spaceman, también para Vertigo) no llamaron demasiado la atención, aún cuando la calidad del material estaba por encima del promedio, sobre todo desde el lado del dibujante.

Moonshine es, a mi entender, la serie regular que todos estábamos esperando. La sorpresa de este lanzamiento viene por el lado editorial: esta vez la casa que alberga el ambicioso proyecto que vuelve a reunir en un comic regular a Risso y Azzarello es Image, aunque el editor de la misma sigue siendo Will Dennis. La otra sorpresa viene por el lado del arte: Eduardo no sólo se encarga de los dibujos y el entintado sino que también le suma la labor del color, asistido por otro artista de nuestros pagos, Cristian Rossi.

img_0683Moonshine está situada a principios del siglo pasado, en la romántica época de la Ley Seca, un período histórico norteamericano que ofreció un hermoso contexto para centenares de poderosas historias en absolutamente todos los medios imaginados, y que se me figura idóneo para las historias de corte policial y elementos mafiosos que mejor maneja el guionista. Lou Pirlo es un timador de poca monta que la ha cagada más de una vez e intenta escalar posiciones dentro del organigrama mafioso newyorkino del capo italiano Joe Masseria, para dejar de ser el “chico carismático” que su Jefe utiliza para cerrar acuerdos cuando ya está todo cocinado. Su labor, hasta el momento, se me figura muy parecida a la que tiene Vincent Vega, el personaje de John Travolta, en Pulp Fiction. Es así como el Jefe, Masseria, lo convoca a Lou para entablar negociaciones con Hiram Holt, un sureño que destila un licor exquisito en las inmediaciones de un pueblito ubicado en el estado de Virginia, con el objetivo de convertirse en el único distribuidor ilegal de dicha bebida en New York.

Cuando Lou finalmente logre ponerse en contacto con Holt y su familia, descubrirá que probablemente se encuentre ante las negociaciones más jodidas de toda su vida, ya que se verá envuelto en una serie de asesinatos provocados, presumiblemente, por un clan de hombres-lobos que guardan una fuerte relación no sólo con el viejo Hiram si no también con el “secreto” que se esconde detrás de este elixir imposible de emular.

moonshine-P04Azzarello se toma su tiempo para ir revelando poco a poco a una enorme cantidad de personajes secundarios que elevarán el nivel del conflicto y sumarán cadáveres a medida que avanzan los números, y no son pocas las veces donde los giros de la trama nos sorprenderán y lograrán situar a ciertos personajes en posiciones inesperadas. El pobre Lou se las verá realmente negras no sólo para cumplir la consiga de su Jefe y no defraudarlo si no también para sobrevivir al baño de sangre que terminará afectando a toda la población, y por momentos su carisma y su buena fortuna serán las únicas características que lo salven de un destino nefasto.

Moonshine es una aventura fantástica circunscripta en la novela negra pero con un puñado de elementos sobrenaturales que la separan un montón de 100 Bullets, lo cual le permite a los autores poner a prueba todo el potencial que han desarrollado y perfeccionado en estos años. Y si bien la labor del guionista es destacable, acá la verdadera estrella vuelve a ser Risso, el cual encuentra en este relato una nueva oportunidad para demostrar su maestría en el diseño de personajes, la ambientación y la narrativa. La elección de los planos y encuadres que Eduardo realiza es impecable, y encuentra siempre la forma de narrarte las cosas de maneras creativas. La libertad que tiene para contarte lo que está sucediendo le permite plasmar escenas de una violencia explícita inusual, entregándonos algunos momentos memorables. Pero no conforme con esto, acá encima se hace cargo del color, algo poco común en su trayectoria, y el resultado final es poco menos que sorprendente. Con solo hojear cada número podemos darnos cuenta del lugar exacto donde se está desarrollando cada escena porque el artista encuentra manera de iluminar y construir un clima determinado para cada entorno de acuerdo a la locación, y además, cuando lo necesita, hace un uso sublime de las paletas monocromáticas, todo sostenido con un inteligente manejo de las tintas y el ya clásico soberbio trabajo de sombras que identifica su laburo. Hay momentos donde en medio de una página pasa del relato en el presente a un flashback, y no necesita más que el color para ponernos al tanto del cambio narrativo, y la composición final nunca deja de ser amena y refrescante.

PrintMoonshine es la confirmación fáctica de que, al menos en lo relacionado con este medio, la historieta, el paso de los años permite a los artistas explorar nuevos horizontes con magníficos resultados. En este caso puntual la trama incluye un montón de personajes secundarios llevando adelante una aventura que combina un par de géneros y lo obtenido es magnífico, y se siente muy natural.

Los primeros 6 números (editados en EEUU entre octubre del 2016 y marzo del 2017) ya se consiguen también en una edición local conjunta de Historieteca Editorial y Puro Cómic Ediciones, la cual incluye la traducción de Eduardo Santillan Marcus, el rotulado de Franco Stagni y la maquetación de Javier Hildebrandt. Es un sólido tomo de unas preciosas 144 páginas que invita a la relectura una y otra vez, con una labor más que correcta de todos los involucrados en la traducción y el diseño.Como único detalle, al finalizar la historieta me hubiera gustado que las portadas originales aparecieran replicadas en su tamaño original, a página completa, y no reducidas y ubicadas en un panel de 2 x 2. Pero esto es insignificante al lado de otras cuestiones mucho más importantes como la relación precio/cantidad de páginas, Moonshine es un tomo realmente muy económico cuando uno lo contrasta con otras opciones del mercado local, y eso nos está señalando un esfuerzo extra por parte de los editores que es digno de aplaudir y festejar.

Yo soy el primero en opinar que, por suerte, la oferta del mercado de historieta local hoy por hoy es enorme, y nos cuesta mucho seleccionar aquello en lo que podemos invertir. Al menos en lo que tiene que ver con las novedades editoriales de los últimos dos meses, me cuesta mucho pensar en una mejor opción que esta preciosa edición de Moonshine.

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Un comentario

  • Eduardo Risso es un maestro… esto es un descuento en los haberes del mes segurisimo!! Que lastima que ECC argentina maneje el catalogo de VERTIGO en Argentina, 100 Bullets se merece una edición barata tp en blanco y negro, para ver el arte de este mostro lo más directo posible.

    Comentarios

    spidergato

    20/11/2018 - 22:24