Maldito Mainstream

Una ucronía violenta, divertida y refrescante, nos invita a pensar en el lamentable show en el que se ha transformado la política.

On the Stump

22/05/2020

| Por Matías Depettris

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 367265_s0Hace ya casi una década y media, en el 2006, se estrenó en el país del norte una película que en su momento pasó por debajo de los radares de todo el mundo. Pero conforme fueron pasando los años, se transformó no solo en un film de culto sino también en una obra que fue objeto de ensayos y notas centrales en revistas como Time y Rolling Stone. La producción en cuestión lleva por nombre Idiocracy (2006), y plantea un futuro distópico en el cual la selección natural dejó de favorecer a las personas más inteligentes y el mundo está completamente superpoblado por ignorantes, analfabetos y personas con muy poco intelecto. Desde ahí, el guión nos presenta un contexto en el cual Joe, caracterizado por Luke Wilson, quien quedó congelado en el tiempo cinco siglos producto de un experimento militar fallido, se transforma en la persona más inteligente del planeta, aún cuando su coeficiente no supera la media de cualquier humano de comienzos del Siglo XXI. Lo que hace de este guión material de estudio es cómo desde el sarcasmo y la sátira podemos encontrar un montón de similitudes entre ese futuro desastroso y el camino que va tomando nuestra propia evolución, sobre todo en Estados Unidos, y particularmente en lo que se refiere a las campañas presidenciales.

 

on-the-stump-1_208af04044On the Stump, el comic de Image que elegí reseñar este mes, trae también a colación una premisa que parecería tomar algunos elementos de aquella película para construir un presente ucrónico en el cual la política y el catch se cruzan para sacar a flote aquello que muchas veces nos identifica como sociedad: la violencia. Basta de debates intrascendentes y aburridos, despídanse de las soporíferas sesiones en el Senado, díganle adiós a las artificiales y acartonadas campañas políticas que te dicen lo que querés escuchar: en la Norteamérica de On the Stump la política se resuelve en el ring. Seas demócrata, republicano, libertario o de otra índole, a nadie le interesa tu ideología si no podes sostener tus ideas con los puños. Nadie te escucha y nadie te vota si no sangrás y estás dispuesto a mantener tu postura rompiendo algunos huesos de tu adversario. Cada ley, cada decreto, cada reforma constitucional de cualquier índole puede ser llevada adelante si aquellos que la presentan están dispuestos a bancar la parada.

El guionista Chuck Brown (Black Panther: Soul of a Machine) y el artista Prenzy presentan una sociedad que creció atravesada transversalmente por la violencia, la cual acaparó incluso los estratos más altos de poder. Y en algún punto, el comic tiene una intención manifiesta de reflejar algunos aspectos llamativos de nuestra cultura. Hoy todo es debate, todo es discusión, no podemos ponernos de acuerdo ni en los aspectos más sencillos relacionados con la salud, y generalmente los intercambios de opiniones terminan en insultos y degradaciones de aquellos que no piensan como nosotros. Lo único que nos detiene de cagarnos a trompadas con el otro es que la mayoría de estas peleas se desarrollan en un entorno virtual en el cual cada persona se envalentona gracias a la seguridad y el anonimato que le da opinar detrás de una pantalla, ¿pero qué sucedería si para que alguien realmente nos preste atención tuviéramos que molernos a trompadas con cada individuo que nos contradice? ¿La carrera política sería una opción viable para cualquier infeliz, como lo es en nuestra época?

aHR0cDovL3d3dy5uZXdzYXJhbWEuY29tL2ltYWdlcy9pLzAwMC8yNjkvOTk4L29yaWdpbmFsL09OVEhFU1RVTVAwMDFfaW50LTcuanBnLa premisa de On the Stump resulta refrescante, y los autores se divierten un montón al llevarla adelante. Si de algo se puede jactar esta serie es de tener toneladas de violencia gratuita y sin sentido en sus páginas, pero debo advertirles un par de cosas antes de que se lancen a la búsqueda de este diamante en bruto de Image. La primera de ellas es que solamente han salido dos números a la venta al día de hoy, razón por lo cual esto es más una apuesta a futuro que una recomendación válida. Ambos números me dan la pauta de que Chuck Brown tiene muchísimo más para decir que lo que nos narró hasta el momento, y tengo la certeza de que Prenzy va a estar a la altura de lo que el escritor le tire. Lo segundo que me veo en la obligación de señalar es que por el momento las repercusiones que uno como lector se imagina sobre el “mundo” que presenta la serie son mucho más impactantes que lo que por ahora leímos. Hay diálogos y situaciones muy puntuales que dan cuenta de una sociedad completamente trastornada, signada por lo que uno fácilmente podría agrupar en dos sectores: aquellos que han naturalizado la violencia y aquellos que son temerosos de la misma. Sin embargo, espero ver y leer un montón de rasgos más de este entorno, y mi curiosidad me anima a querer conocer qué otras cosas han cambiado culturalmente en una sociedad que trivializó la intelectualidad y el saber y lo canjeó por unos tickets para el SmackDown de House of Cards.

aHR0cDovL3d3dy5uZXdzYXJhbWEuY29tL2ltYWdlcy9pLzAwMC8yNzAvMDAyL29yaWdpbmFsL29udGhlc3R1bXAwMWJfc29saWNpdC5qcGc=Dicho esto, la trama principal del comic sigue los pasos de una dura agente del FBI, Anna Bell Lister, que se contacta con el robusto senador Jack Hammer para llevar adelante una investigación que logre frenar una reforma constitucional que permitirá que un puñado de pesos pesados puedan sacarse de encima algunos problemas con homicidios enmascarados bajo los combates políticos en la arena donde deciden el futuro del país. La corrupción y la asociación ilícita entre el sector privado y el Estado sigue siendo un problema, incluso en el mundo que nos presentan los autores. Mientras ellos avanzan con su investigación, algunos periodistas comenzarán a sentir las consecuencias de indagar demasiado en asuntos turbios, y seremos testigos preferenciales de los más sádicos y violentos actos de persuasión para conseguir aliados por parte de las facciones que nuestra pareja protagonista intenta desenmascarar.

El italiano Prenzy realiza una labor magistral en esta serie, con una narrativa muy dinámica, grotesca y estilizada y diseños estilo cartoon con líneas muy limpias que remiten a su origen europeo. Por encima de sus filosos e impactantes trazos tenemos un correcto trabajo del color que también es obra suya, con paletas oscuras para los momentos más tensos y dramáticos y un poco más brillantes y levemente manchadas para las escenas de acción, en un contraste que no por obvio deja de ser agradable. Sus puntos más altos son sin duda alguna la fluidez de la narración y la expresividad en los primeros planos.

On the Stump no es el comic del año y dudo mucho vaya a ser nominado a algún Eisner el año que viene. Pero es una propuesta visceral, que se mete de lleno con un tema que no nos es ajeno ni a nosotros ni a los yankis: el lamentable show en el que se ha transformado la política. Y desde ese lugar, articula para refregarnos por la cara -con enormes dosis de violencia- la hipocresía de la cual formamos parte todos cuando ejercemos nuestro derecho a votar.

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