Maldito Mainstream

Otra vez se relanza la serie de Thor, pero esta vez (después de muchos años) tenemos nuevo guionista a cargo del eterno héroe de Asgard.

Thor

24/04/2020

| Por Matías Depettris

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Thor-cosmic-donny-cates-nic-klein-marvel-comics-1Hace cuatro años y algunos meses, en esta misma sección, elegía para reseñar una serie regular que había comenzado en Octubre del 2014, la cual tenía como protagonista a Jane Foster en su rol como la nueva Thor y contaba con guiones de un Jason Aaron inspiradísimo, que casi podría asegurar se encontraba en uno de sus mejores momentos al frente de esta mitología. Esta aventura duraría solo 8 números y se conectaría con una miniserie de cuatro capítulos para luego dar paso al volumen 2 de The Mighty Thor, en Noviembre del 2015. A esos 30 números le siguió el quinto volumen de Thor, que tras 16 entregas finalizaría en Octubre del año pasado. En el medio de todo esto, hubo algunos eventos “cósmicos” que tocaron en mayor o menor medida a nuestro rubio protagonista, entre ellos la Guerra de los Reinos, una macro-saga insulsa y acartonada que involucró a media editorial en un evento que funcionó como una despedida anticipada de Aaron al frente del personaje. La mayor parte del recorrido que este escritor hizo con el personaje me resultó muy satisfactoria, pero particularmente en el último año se le sintió el desgano y el desgaste de los años.

Ahora tenemos finalmente el sexto volumen de Thor, y esta vez al frente del mismo están Donny Cates y Nic Klein. Del primero tengo leído algo de su material tanto en Marvel como en Image, y podía ponerle un par de fichas por anticipado. Su God Country (con dibujos de Geoff Shaw) fue más que digno y funciona casi como una antesala de sus trabajos posteriores con Thanos, los Guardians, Silver Surfer y los Inhumans. En el caso de Nic Klein, la verdad es que no había tenido el honor de apreciar su dibujo demasiadas veces, y luego de leer estos cuatro números de Thor quedé gratamente sorprendido. De ahora en adelante voy a prestarle mucha más atención a su trayectoria.

depressed-thor-666x1024A pesar de la pesadez de los últimos meses, Aaron es un guionista generoso y -para despedirse del personaje- dejó a Thor en un status quo ideal, entregado casi en bandeja para que el siguiente guionista pudiera explotar al personaje como se le cante. Una nueva configuración de Asgard posiciona a nuestro Héroe como el supremo Dios y Gobernante de todo el Reino, listo para darle uso a la corona y ejercer su rol como Padre de Todos. El comienzo de este primer arco que lleva por nombre “The Devourer King” lo encuentra a Odinson con algunos problemas para soportar el peso del mjolnir y con cierto resquemor ante la responsabilidad de tener que dar un discurso para establecer las nuevas directivas en los reinos que le rinden pleitesía. Por suerte, un evento tan desafortunado como sorprendente lo libera de esta responsabilidad ante su gente: Galactus aterriza en el epicentro de Asgard, cagado a trompadas y con un brazo amputado. Luego de que nuestro héroe convoque a un concilio de heraldos del devorador de mundos para informarse acerca de los motivos de tan inesperada visita, se revela el verdadero motivo de la presencia del Galan de Taa en estas tierras: está huyendo de un evento denominado Black Winter, una plaga espacial muy parecida a la anti-materia de la editorial opositora que destruyó el universo original al cual pertenecía la gigantesca entidad cósmica, y que ahora mismo está en camino para acabar con la existencia de todo lo conocido en este universo. La única oportunidad que tienen para detenerlo es el mismísimo Galactus, dado que es la única entidad que se vio cara a cara con este evento y pudo sobrevivir al mismo, dos veces.

IMG_2723¿La tercera es la vencida? Para contrarrestar el dicho popular, nuestro héroe y los Heraldos llegan a la triste conclusión de que deberán hacer lo impensado, y eso significa ubicar cinco planetas con una energía muy particular que podrán proveer a Galactus del poder necesario para hacerle frente al apocalipsis cósmico. Algunos piensan que darle más poder a un tirano genocida planetario quizás no sea la mejor de las ideas, pero Thor se siente confiado y se postula como un acompañante de lujo en esta cruzada. Así, el devorador de mundos lo dota de poder cósmico y lo transforma en un heraldo. Sí, queridos lectores, es Thor Odinson y además es un heraldo de Galactus, con full-cosmic-power. Silver Surfer le revela a Thor la ubicación del primer planeta y nuestro héroe guía al gigante hacia el mismo. Cuando arriban al planeta comienza la debacle entre el Asgardiano y el voraz genocida para salvaguardar las vidas de las criaturas que habitan el mismo, con el bifröst como artilugio para trasladar la mayor cantidad de sobrevivientes a Asgard hasta que culmine el proceso de “alimentación”. Mientras las fichas se ponen en movimiento un nuevo personaje entra en escena, Beta Ray Bill, quien arriba al planeta con la intención de detener a Galactus y apalear un poco a su hermano de armas porque supone que el mismo está actuando bajo los efectos del poder cósmico. Y un número después se suma a la contienda Sif. Cartón lleno.

7Lo genial de esta nueva etapa de Donny Cates es que, por un lado, el guionista no desconoce para nada la labor de Jason Aaron de los últimos años. Sería un verdadero imbécil si lo hiciera, pero es muy común que esto suceda. Darle un nuevo rumbo a la serie y al personaje no significa cagarte en el laburo previo de editores y guionistas (hola, Bendis, te estoy hablando a vos), y esto Cates lo entiende perfectamente. Sin embargo, no pierde de vista que un comic de Thor no puede ser una sitcom, y la acción ocupa un lugar preferencia en el relato de este arco. La acción y la escalada de poder y emociones, que van creciendo número a número. Otra característica muy interesante para rescatar de estos primeros números es la diferencia entre los desafíos que le plantean Beta Ray Bill y Sif a nuestro protagonista, que marca a fuego las características de los tres involucrados y saca a relucir miserias y debilidades de maneras creativas. Los sub-plots que se desarrollan alrededor de la historia principal avanzan a paso lento pero certero, y van configurando un escenario cada vez más caótico para el futuro próximo de Asgard y sus habitantes.

Una de las gratas sorpresas de esta serie regular es sin duda alguna la labor de Nic Klein. Desde mi lado, es una sorpresa porque no conocía mucho de este dibujante, pero la realidad es que esta “franquicia”, al menos en casi toda la etapa de Aaron, siempre estuvo acompañada de muy buenos dibujantes. Klein me remite todo el tiempo al mejor John Romita Jr., sobre todo en los diseños de personajes, pero también en su puesta en página y la forma en la que decide contar los momentos más críticos. Es muy refrescante leer un comic donde se está decidiendo el destino del universo (el cual por el momento está en manos de ególatras cabrones que no paran de cagarse a trompadas cada cinco minutos) y ver que esas escenas están retratadas con la grandilocuencia y la épica que merecen. Este nuevo volumen de Thor es muy dinámico y no da respiro, y quizás algo que se podría señalar como un punto en contra es que cada número se lee muy rápido. Es algo que suele suceder cuando los diálogos grandilocuentes no abundan y la acción toma protagonismo. Pero por otro lado, los personajes están retratados de forma impecable y la historia, aunque sencilla y bastante lineal, logra generar interés y emoción en el lector. Para adquirir esto en papel quizás lo más recomendable sea esperar el primer tomo recopilatorio que reúna esta saga, pero por el momento yo la estoy pasando genial, y nadie me quita lo bailado.

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