Cuidarse la piel a partir de los 45 años puede ser desafiante si no tenés conocimientos sobre productos de skincare. No hace falta que gastes de más en productos caros que prometen eliminar las arrugas. Con una rutina simple pero buena, recomendada por dermatólogos, es más que suficiente.
Según la Dra. Leire Barrutia, especialista en dermatología, “existen 3 pilares fundamentales para crear una rutina facial efectiva: incorporar retinoides por la noche, vitamina C por la mañana y péptidos para reforzar la barrera cutánea y mejorar la elasticidad”, explicó en diálogo con La 100.
Los activos presentes en los retinoides favorecen la renovación celular, mejoran la textura de la piel y ayudan a suavizar líneas de expresión. Si nunca los usaste, lo ideal es empezar de a poco (una o dos veces por semana) e ir aumentando la frecuencia según la tolerancia de tu piel, para evitar irritaciones. No se aconseja usarlos de día, ya que el sol puede generar manchas si tenés este producto aplicado.
A la mañana, en cambio, la vitamina C es la mejor aliada. Su poder antioxidante no solo aporta luminosidad, sino que también protege la piel de los daños provocados por factores externos como la contaminación o la exposición solar. Es un paso muy simple que puede hacer una gran diferencia en el aspecto general del rostro.
Los péptidos, por su parte, son un complemento ideal para reforzar la barrera cutánea, mejorar la elasticidad y mantener la hidratación. Incorporarlos en cremas o sérums ayuda a que la piel se vea más firme y uniforme con el tiempo. Se pueden usar tanto de día como de noche. Si es un sérum, se usa antes de la crema hidratante, y si es una crema, se usa al final luego del sérum de retinol o de vitamina c.
Otros hábitos que te ayudan a cuidar la piel
A esta base se suman hábitos fundamentales que muchas veces se subestiman: una limpieza suave pero constante, una buena hidratación diaria y, sobre todo, el uso de protector solar todos los días. Este último es clave para prevenir el envejecimiento prematuro y cuidar la salud de la piel a largo plazo.
Además, si querés potenciar la rutina, podés sumar tratamientos específicos como mascarillas antioxidantes o contornos de ojos que ayuden a mejorar la apariencia de ojeras y signos de cansancio.
La clave está en la constancia y en no sobrecargar la piel con demasiados productos de golpe. Incorporar los activos de manera gradual y prestar atención a cómo responde tu piel es fundamental para lograr buenos resultados. Poco a poco, vas a notar grandes cambios.
