La Mansión Wayne

La serie animada de Batman del ´92 fue un milagro de la animación. ¿Cómo se dio todo tan bien para llegar a semejante obra maestra?

Batman: TAS

07/08/2018

| Por Bruno Magistris

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imagen ilustrativa 1Situémonos en tiempo y época. Corre el año 1989 y el boom de Batman azota hasta los rincones menos imaginados posibles. La película de Tim Burton es un éxito brutal y absoluto, y no hay nadie sobre la faz de la Tierra que no sepa quién es Bruce Wayne y a qué se dedica por las noches. El cebamiento es tal que el mundo entero empieza a vivir una especie de “batmanía” que se traduce en remeras, cartucheras, gaseosas, fideos instantáneos… todo lo que se te ocurra con la imagen del enmascarado vengador. La película recauda la friolera de 400 millones de dólares (que para la época era un monto descomunal) y obviamente, ante la sed de más y más y más del universo todo, la gente de Warner (propietaria de DC) no duda en expandir la franquicia hacia otros medios audiovisuales.

¿Y cómo no volver a los viejos y queridos cartoons que tanta alegría (y guita) les supo dar en su momento? Así que dan luz verde a un proyecto de televisión que intentaría reflejar fielmente la visión del amigo Tim, con la intención de seguir robando por ese lado. Y casualmente sería otro Tim(m) quien se encargaría del tema, pergeñando junto a Eric Radomski y Alan Burnett una serie de animación que estaba destinada, obviamente, a recaudar mucha guita con muñequitos y demás.

imagen ilustrativa 2Pero esta vez los hados celestiales alinean los planetas como se debe, y lo que podría haber sido otra serie onda “Superamigos” y “recórcholis, Batman”, empieza a perfilarse como algo serio de verdad. ¿Cómo pudo pasar eso? Es decir, ¿cómo se dio todo tan bien para que lo que podría haber sido un desastre haya terminado siendo una obra maestra?

Qué sé yo… intuyo que se dio así porque los responsables de llevarlo a cargo eran (y son) verdaderos amantes de los personajes, de los comics, de los artistas que les hicieron sentir esa magia inconfundible en sus corazones y que de alguna forma se sintieron responsables de honrar, y hasta de realzar, esa magia con historias tal vez mejores.

Y empezaron a imaginar, a laburar, a meterse de verdad en este tema. Y si bien la serie tiene capítulos pedorros (los riesgos de aquella exigencia de veintipico de episodios por temporada), la mayoría son maravillas casi fuera de su propio tiempo. Son productos audiovisuales de vanguardia, que llevaron el género a lugares donde NUNCA se lo había visto.

imagen ilustrativa 3Desde lo visual, pintando fondos sobre papel negro. El uso del aerógrafo, de las texturas, del “dark deco”, del expresionismo alemán.

En la música, con orquestaciones realmente notorias, con climas y cadencias increíbles, todas pensadas capítulo a capítulo maravillosamente ejecutadas.

En los guiones, abrevando en la rica historia del personaje, en 70 años de historieta, en autores que dejaron la vida y que hasta fueron convocados para participar en las adaptaciones de sus mismas obras. Y no sólo eso, si no que además se abrió el juego a guionistas nuevos (Paul Dini a la cabeza) para romperla y expandir las bases de un universo en el cual se movían como pez en el agua.

Y las voces… aspecto fundamental de cualquier serie animada. Quizás muchos de los que leen esto no lo recuerden, pero series como Thundercats (por ejemplo) son horribles de escuchar en inglés, con interpretaciones infladas, estridentes, bien de cartoon de sábado a la mañana. Y acá no… acá (y gracias a la gran Andrea Romano, directora de actores de una trayectoria increíble) los actores hablan como lo harían en una obra de teatro, con matices, emoción, susurrando a veces. Todo se dice como debe ser dicho por actores que se toman, de nuevo, en serio la cosa.

OnleatherwingsY todo este combo no puede dar más que un resultado espectacular, y así fue.

El primer capítulo a estrenarse fue “On Leather Wings”… Maravillosa historia, que la ves hoy y sentís que ahí en la pantalla hay algo trascendente, fuerte. Y pensás: Pará… ¿esto le daban a los pibes en aquellas “saturday mornings”? ¿cómo se jugaron a esto? De nuevo, es un misterio cómo todo esto tuvo luz verde.

¿Y cómo era la llegada de esta serie en estos pagos? En mi caso personal, tenía 13 o 14 años y había un programa pedorrísimo conducido por Guido Kazka (no sé cómo se escribe ni me importa) en un canal de cable más pedorro aún, creo que “Cablín”, en el que, cierta tarde, se escuchó: “vamos a ver un dibujito de Batman”.

www.cbr_.comscarecrow-batman-animated-b4286d13585b47bf97bee24b23b06f6a7626891eMe quedé mirando, por curiosidad, y empezó “Never Fear”, con un Scarecrow maravilloso que se metía en la mente de Batman y lo hacía dudar de su propia razón de ser. Recuerdo que fue rara esa primera visión de la serie… había algo que no terminaba de entender. ¿Qué era esto todo oscuro y serio? Quizás era el contraste con todo lo demás que se conocía por esa época, pero bueno, quizás había sido un caso aislado y no pasaría de ahí. Aunque al otro día emitieron otro, y luego otro, y cada uno era mejor. Los episodios de Clayface, del Scarface, de Two-Face (¿hay algún personaje que incluya “face” en su nombre y no sea villano?).

En este último quiero detenerme un segundo. Seguramente recordarán que el origen de Harvey Dent es un capítulo, como no podía ser de otra forma, doble (primera relación directa con el personaje). Luego, cada uno está animado por un estudio diferente (segunda relación). Finalmente, la primera parte es más un estudio de un tipo que pierde la razón comparada con la segunda, donde la historia es más “de superheroes”. El tono en uno y otro capítulo es muy diferente, lo que los diferencia bastante (tercera relación). Todo es dual, hasta lo formal, hasta dónde se anima y qué cadencia tiene cada historia. ¿Pensaron en todo eso los creadores, o ciertas cosas se deben a demandas de presupuesto? Quiero pensar y creer que se debió a razones artísticas.

hqdefaultY Mr. Freeze llorando en su celda, y Dent enloqueciendo porque la moneda cae de chanfle, y Bruce alucinando en una cueva por el gas del Scarecrow, y Ra´s Al Ghul diciendo “detective”, y el Joker sonriendo ante un pez que le devuelve la sonrisa…

Esta serie es un milagro de la animación, y su existencia es tanto un misterio como una bendición. Porque, no jodamos: un producto “para los pibes” en el que absolutamente todos los eslabones de la cadena sean PERFECTOS no se da todos los días.

Y marcó el camino, y elevó el listón kilómetros sobre su cabeza y pronto llegaron maravillas como Beyond, JL, B&B y una larga lista.

Pero todo se inició ahí, en aquellas mañanas de sábado donde los pibes prendían el televisor y se encontraban con algo de verdad nunca visto, más allá de que era Batman y que la batmanía todavía coloreaba los corazones.

¿Irrepetible?

Sólo el tiempo lo dirá… Aunque yo creo que sí.

 

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