Mundo Morrison

Acá están todos los elementos que le gustan a Morrison: ciencia-ficción, misterio, magia negra, el espacio exterior, el espacio interior, mente y materia, realidad y meta-realidad.

Annihilator

28/01/2020

| Por Bruno Magistris

5 comentarios

Annihilator1Hay historias que te tocan bien de cerca. Que llegan a tus manos en una especie de conjura universal que se empeña en darle un significado más al que lo sabe ver. Con Annihilator tuve una especie de viaje astral interior, que iba y venía en sentido meta y anti-meta artístico, personal, onírico-subjetivo. ¿Qué quiero decir con todo esto? Como buen fan de Grant Morrison, no pude esperar mucho desde que el libro salió a la venta, lo encargué a Amazon (viejas y queridas épocas de poder adquisitivo digno, tan distintas a las bochornosas escenas de no-llego-a-fin-de-mes-gracias-a-Mauri que debo sufrir hoy) y a los pocos días lo tenía en mi poder. “Endemientras”, como diría mi abuela, una enfermedad de la cual prefiero no acordarme me azotó. Por seis meses pasé de operación en operación, internaciones varias (hospitalarias y hogareñas) y dolencias a cuál más imaginativa. Pero había momentos en que mis células se distraían y el dolor cedía, por lo que podía leer al menos un rato.

Leer… esa droga tan necesaria para mi vida. Algo, cualquier cosa. Y encima me caía un libro (hermoso, en todo sentido) de Morrison. Tapa dura, finoli, de estas nuevas ediciones que ya no incluyen sobrecubierta porque la tapa ES la sobrecubierta. Me resistía un poco a leerlo porque estaba y parecía y tenía tanta pinta de ser glorioso, que no me le animaba. Me cuesta un poco entrarle a las maravillas, porque mi condición de mortal me recuerda a cada instante que todo tiene un fin, mal que nos pese, y el fin de esa maravilla lo dictaminaría yo. Así que prolongaba su lectura. Hasta que otro pensamiento, mucho más práctico, me instó a dejar de lado esa pelotudez y, finalmente, comenzar su lectura.

Annihilator4Annihilator tiene todos los elementos con los que a Morrison le gusta jugar: ciencia-ficción, misterio, magia, magia negra, el espacio exterior, el espacio interior, mente y materia, realidad y meta-realidad. En Batman RIP le hace decir al Joker que tiene obsesión por el detalle, por la perfección. Acá lo sigue demostrando.

El protagonista (o co-protagonista) es Ray Spass (desfiguración lingüística de space), guionista de Hollywood algo venido a menos, auto-destructivo, cocainómano, afecto a las orgías descontroladas… un buen tipo, bah. Que tuvo su momento de gloria con el guión de una película (con Tom Cruise, my god) y que promete ahora el mejor guión de su carrera y de la historia. “Annihilator” (como llamará a este boceto de guión) será la opera espacial más sacada que exista: Max Nomax será el antihéroe encerrado en la prisión orbital que intentará su fuga desde las primeras secuencias. Hasta ahí, todo bien. Pero de pronto, el tipo cae desmayado. Ambulancia, doctor: tumor cerebral.

Annihilator2bDepresión, tristeza… decepción. ¿Por qué a él? Las líneas blancas dan lugar al pensamiento final: el caño a su sien, apretando bien las muelas. Y en el postrer momento, antes del vacío, una voz se oye: Max Nomax, personaje de su ficción, se le aparece y le dice que el tumor no es tumor, sino un balazo cósmico que le entró al cerebro, lleno de data. Una especie de pendrive mega-existencial lleno de información, de la información que involucra justamente a Nomax y a cómo mierda escapó de su prisión en las estrellas, cómo llegó allí, y cuál es su propósito.

Para que el “tumor” desaparezca, lo único que Spass tiene que hacer es escribir… escribir y depurar toda la data que tiene en su cerebro concerniente a cómo un ser pensado e ideado por él mismo puede estar ahora a su lado intentando salvarle la vida. A más palabras escritas, menor el tamaño del tumor, o al menos es lo que Nomax promete. “Escribí, Ray, escribí y contá mi historia. Sólo vos sabés cómo llegué acá, qué hago acá, para qué acá”. Y mientras eso pasa, el lado oscuro del espacio también entra en juego. Fuerzas destinadas a destruir al prófugo espacial despliegan un poder inigualable para, también, llegar a nuestra tierra y erradicar la vergüenza de su historial carcelario. Ray, Max, y una novia cuasi-imposible del primero se mandan a mudar, seguidos de cerca, perseguidos por la muerte del villano-mental y la misma muerte del escritor-protagonista, que, aún escribiendo lo más que puede, no puede evitar desvanecerse antes sangre nasal que le moja el pecho. Corren, huyen, indagan, introspectean (uff). ¿Logrará Ray escribir toda la historia antes de que el tumor-drive disminuya lo suficiente para dejarlo fuera de peligro? ¿Logrará Max sacarse a los sabuesos interestelares de encima para que su contraparte intelectual logre explicarle quién es y cómo llegó allí?

D9XsaF0XoAYKOaQEse es el puntapié inicial de la historia que plantea el escocés, y que plasma visualmente el inefable Frazer Irving. Un tipo de un talento cósmico… encuentro difícil expresarlo de otra manera. Su estilo extraño, su forma de pintar, la paleta de colores… todo lo hace perfecto para el libro. Si leíste lo que ambos hicieron en Batman y te gustó, esto te va a implosionar el cerebro. En cada página estallan estrellas, revientan colores, detonan sensaciones, disparan luces en todo sentido, te seduce, te enamora, te lleva a un punto de antes y después. Está buenísimo, bah…

Sería muy egoísta de mi parte intentar contarte algo más. A todos los efectos de lo que uno puede llegar a pensar, deberías estar entusiasmado para conseguirlo y leerlo. De más está decir que, como en toda obra de Morrison, las capas de realidad van creciendo página a página y por momentos cuesta decidir qué es más real. Lo cierto es que Morrison nunca contesta ese tipo de preguntas, al contrario: exacerba su condición de puntales de sentidos opuestos para que el lector sea en definitiva quien termine de cerrar una historia qué el siembra, hace crecer y cultiva, sí, pero que nunca cierra, en el sentido estricto de la palabra.

ANN_01Así que ahí estaba yo, lidiando con mi propia enfermedad. Intentando hacer que mi pentumor decreciera a cada página. Exorcizando demonios que me pisaban los talones, destruyendo nociones, conceptos, miedos. Entre consultas, salas de espera, olor antiséptico, pasaba las páginas y lograba abstraerme, borrarme, desaparecer de esa sillita gastada y de personas que caminaban desesperadas a mi lado esperando su turno, su placa, su diálisis. Y la silla quedaba vacía y yo flotaba entre las estrellas, esquivando balas laser y preguntándome cómo había llegado allí.

Y el pentumor se redujo, y el dolor alivió. Y volví a mi realidad, la que se puede tocar. Quizás haya un Max Nomax por algún lado que veló también por mi recuperación, ansioso de que su historia fuese contada, leída, entendida, para ser también él, en este mundo de materia, real.

Tal vez las fuerzas interestelares destructivas pudieron ser repelidas aunque más no sea por un momento.

Esa es la clave en esta vida: no dejar nunca de buscar, cuando los males se van a dormir un rato, el momento perfecto para sentir que el poder de decidir sobre la propia vida es de uno mismo. A veces, una bala laser te desmentirá cruelmente. Pero a veces, solo a veces, el tumor se reducirá. Y la página final volverá a ser la primera.

Compartir:

Etiquetas: , ,

Dejanos tus comentarios:

5 comentarios

  • A Morrison lo banco a muerte; aunque la trama me suena…por lo que contas, es prácticamente «El Eternauta». PD: Irving no tiene adjetivación; es una bestia. Recuerdo lo q hizo en Batman y también rescato del olvido lo que hizo para Masters of the Universe en DC.

    Comentarios
    • Si seguís cebado, conseguite «The Shade», maravilloso libro escrito por James Robinson y dibujado por varios artistas, entre ellos Irving (que hace 3 o 4 issues, no recuerdo exactamente). La calidad que pela ahí también es fastuosa, además de que la historia es también excelente.

      Comentarios

      brunowayne

      28/01/2020 - 16:32

    • Creo que lo arranqué y lo dejé colgado porq si bien el dibujante titular (creo que es Cully Hamner) no es un muerto de hambre sí me resultó bastante pecho frío, una especie de Mignola sin onda.

      Comentarios

      WILGENHOFFF

      28/01/2020 - 21:09

  • Muy bueno bruno, metes muchisimas ganas de leerlo

    Comentarios

    Nahuel2017

    28/01/2020 - 13:14

    • Gracias querido Nahuel.

      Comentarios

      brunowayne

      28/01/2020 - 16:32