Mundo Morrison

La menos conocida de las aventuras de Batman escritas por el ídolo escocés es un thriller oscuro, extraño y con momentos memorables.

Batman: Gothic

30/06/2022

| Por Gonzalo Ruiz

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LOTDK_08_00_FCAbril de 1990. Pasó casi un año del estreno de la primera película de Batman, todo un suceso comercial apabullante que “obligó” a DC Comics a preparar un tercer título dedicado al encapotado, algo que no ocurría desde los años ‘40 y que hoy parece una total extrañeza, con la cantidad de bati-títulos que larga la editorial casi cada semana. De todas formas, lo que ahora importa es el nacimiento de Legends of the Dark Knight, una antología que invitaba a una gigantesca diversidad de artistas a presentar sus propias versiones del murciélago, debido a que la gran mayoría de estas historias se encontraban por fuera del cánon post-Crisis. El que hizo debutar el título fue Dennis O’Neil con su arco Shaman. Cuenta la leyenda que O’Neil dió el OK para esta cabecera ya que, por ser el coordinador de los otros títulos de Batman, no podía escribir al personaje. Sin embargo, en esta antología había una suerte de vacío legal que le permitía meter mano.

aMKvjOM_700b1990. Pasaron algunos pocos años desde el arribo de Grant Morrison a Estados Unidos dentro del marco de las “Invasiones Inglesas”, tiempo suficiente para, además de publicar historias cortas en varias revistas, iniciar tres revoluciones impactantes: Animal Man, Arkham Asylum y Doom Patrol. Y si bien el colosal éxito económico que trajo Arkham Asylum fue absolutamente promisorio, la crítica no parecía demasiado copada con esta versión horrorífica/lisérgica del loquero más famoso del mundo. Su cuarta obra para la Distinguida Competencia es otra aventura con Batman, una de cinco partes para Legends. Para el escocés, ésta era una oportunidad de demostrar que podía hacer una historia más normal. O casi.

Gothic: A Romance ocupa los números 6 a 10 dentro de la nueva revista de Batman, y al pelado mágico lo acompañan Klaus Janson en dibujos y Steve Buccellato como colorista. Al no tener que seguir ningún lineamiento “oficial”, las historias de Legends podían tratar de cualquier cosa y adecuarse en cualquier género; y como bien indica el título del arco, acá prima el terror gótico (subgénero ideal para una ciudad que se llama Gotham).

whisper2Por un lado, hay alguien o algo que asesina sin piedad a los mafiosos de la ciudad. Por el otro, a Bruce Wayne lo asedian pesadillas relacionadas con su infancia, transcurrida en una escuela/internado inglés donde paró por una temporada, la pasó como el reverendísimo orto, y tanto él como sus compañeros sufrieron vejámenes a manos del rector. Algo que, si escuchaste The Headmaster Ritual de The Smiths, sabés que era una moneda corriente. La cuestión es, ¿cómo es que se llegan a cruzar estas dos cosas? Bueno, acá es donde Morrison no puede evitar ser él: Mr. Whisper, tal es el nombre del asesino de mafiosos, es el alter-ego del señor Winchester, el viejo rector de Bruce.

Batman-Legends-of-the-Dark-Knight-9-1990Y como esto es una historieta escrita por Grant, las excusas que justifican esta doble personalidad, van a ser exageradas y van a implicar meterse con cosas más jodidas. Hay satanismo (con referencia al mito germano del Fausto), hay una conspiración para destruir a Gotham, algo que para los vecinos de la ciudad es de lo más normal y típico, sino fuera porque el ataque terrorista se iba a dar con la contaminación de miles y miles de cuerpos de monjes capuchinos corruptos que sucumbieron a la peste negra. En fin, que tranquilamente podría pasar por una historia normal si no fuera por los giros deformes que el guionista suele meter. Tal vez lo más atractivo, pese a no ser una historia canónica, es hablar de la infancia de Bruce, un aspecto tocado contadísimas veces: normalmente, lo único que conocemos es que boletearon a sus padres cuando era chico. Pero acá tenemos un pequeño vistazo a los años previos a la muerte de Martha y Thomas, aunque ciertamente fueron menos felices que todo lo que pasó después de salir del cine. Es como si Morrison considerara que el díptico Wayne/Batman está signado de por vida al infortunio y a la mala suerte.

Tal vez lo más comentado del bati-run ya reseñado por Fede Velasco dentro de esta columna sea el mecanismo narrativo que Morrison inventó para que las historias fumonas de la Silver Age sean canónicas. Pero si bien no hay una intención similar en Gothic, si hay elementos que, para 1990, suenan muy anticuados, como Batman atrapado en una máquina que funciona en complejísimos pasos, fiel a la tradición de W. Heath Robinson (o de Rube Goldberg). Una boludez de la que obviamente Batman se va a salvar a último momento porque es Batman y todo lo puede. Hay una sensación de extrañeza al leer Gothic, porque, si bien la intención de mezclar el mundo del hampa con el esoterismo está, no es del todo coherente y cohesiva, de hecho casi ni se tocan. Bah, se tocan pero de manera tangencial, y ya a mitad de la miniserie, la parte criminalística se abandona por completo. Aunque de recuerdo nos deja una gran escena donde los mafiosos arman una bati-señal invertida para llamar a su peor enemigo cuando las bajas de éstos empiezan a amontonarse. Craso error.

batmangothic8Esto es Mundo Morrison, pero la verdad sería un sacrilegio no dedicarle aunque sea un párrafo a Klaus Janson. Por supuesto que el ídolo germano tiene un merecido lugar en el panteón de los grossos por su labor como entintador, sobre todo de Frank Miller, pero cuando le toca hacerse cargo de los lápices, también la descose. Fue tanta la onda que pegaron estos dos, que durante la etapa en Daredevil, Frank comenzó a relegar cada vez su parte de lápices para que Janson meta mano durante el entintado. Claro que la obra consagratoria del dúo fue The Dark Knight Returns… y la mención de todo esto no es azarosa, porque hay varias caras y expresiones similares en Gothic, que te hacen pensar si buena parte de la faz gráfica de aquel clásico no es exclusiva del bueno de Klaus. Acá no estarán las impresionantes puestas o innovaciones de plantado de página, pero hay un excelente dinamismo, gran laburo de tramas y tintas, una lógica de narrativa correcta y funcional, y lo mejor de todo, unas expresiones exageradas y muy alucinantes. Batman riéndose como un maniático total o con una cara de absoluto terror, una maravilla.

No es ese delirio simbólico que es Arkham Asylum, no es esa épica sixtie revalorizada que fue la serie regular del Siglo XXI, pero no por eso Gothic es una obra menor. Es, como bien indica el espíritu de la gran antología batmaníaca, una forma distinta de ver a Batman a cargo de nuestro guionista favorito.

Y le deseo buena suerte al escriba que le toque entrar a cierto lugar sensato.

 

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