Mundo Morrison

Un viaje al interior de una de las meta-historietas más alucinantes de la historia del comic, de la mano de Morrison y Quitely.

Flex Mentallo (parte 2)

21/09/2021

| Por Diego Accorsi

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82fdf3f778414e3d9fdd9cb628929858Avanzamos para llegar a 1996, cuando Grant Morrison engancha al colosal dibujante Frank Quitely y sale a la venta Flex Mentallo, una historia en cuatro partes que no está dentro de la continuidad de la Doom Patrol ni en ninguna otra. Según Grant, esta miniserie forma parte de la trilogía del hypersigil, junto a The Invisibles y The Filth, pero la conexión es apenas en lo formal, en el estado de la mente del escocés a la hora de escribirlas.

Cuando Vertigo la editó, la Compañía Charles Atlas no le dio bola, pero con el tiempo fue alertada del parecido del personaje con su ícono publicitario y se armó la demanda judicial para frenar nuevas reimpresiones de la agotada y exitosa mini-serie. Jeffrey C. Hogue, el presidente de la empresa, demandó a DC Comics por infringir los derechos de su propiedad intelectual y por muchos años la obra quedó cajoneada, a la espera de una resolución legal. Recién en 2012 -y porque DC logra que le acepten que el personaje es una parodia- se republica Flex Mentallo, ahora en un hard-cover hermoso con material extra. “Flex Mentallo me hizo pensar en las historias de superhéroes norteamericanos en maneras nuevas”, dijo Grant y vaya si hay una nueva forma de escribir superhéroes.

Flex-Mentallo1of4-00Los cuatro números de Flex Mentallo parecen salidos de la mente de genios locos como William Burroughs, Phillip K. Dick o J.G.Ballard, y son, al mismo tiempo, un tratado filosófico de meta-ficción donde el concepto del Coyote y las realidades es llevado más allá de la percepción, del lenguaje y los conceptos de los superhéroes clásicos, pero bañándose en ellos.

Ahora sí, voy a tratar de explicar lo que yo entendí de cada uno de estos cuatro episodios, que están plagados de locura y mensajes, capas de realidades superpuestas, algunas de las cuales, seguramente se me escapan. Cada número hace referencia a una de las Eras definidas por los académicos y los coleccionistas de los comics, al mismo tiempo que se relacionan con un estadío evolutivo de Wally Sage, que, como creador de Flex, es también una faceta de Grant Morrison. El desarrollo en la narrativa de los comics de superhéroes y en la vida de este autor (o autores) va mutando a medida que incluso el dibujo de Flex evoluciona.

La serie arranca con una explosión tipo Big-Bang pero ‘cartoony’ en ‘Flowery Atomic Heart’, el número uno (Junio ’96), que corresponde a la niñez de Wally y la infancia de esta industria, es decir, la Golden Age. La inocencia de este nuevo arte, sus autores jóvenes, la falta de profundidad, la pureza y la simpleza son claves para definir a un Flex sin dramas, de mandíbula cuadrada, cercano a una caricatura, que se volverá más complejo número a número, a medida que avanza la trama.

Flex-Mentallo1of4-18El paso de la infancia a la adolescencia es central en la obra, ya que el escocés pasa en el segundo episodio (My Beautiful Head) a meter referencias a la Silver Age y se presenta esa dicotomía entre el asombro de la niñez y la duda del adolescente. Ahora Wally es un teenager angustiado, amargo, rockero, o tal vez no. La búsqueda de Flex del misterioso grupo terrorista conocido como Faculty X y de un viejo camarada (The Fact) lo llevan a diferentes niveles de realidad y percepción, mientras los nuevos héroes giran en torno a la ciencia, lo cual refleja la pubertad de Sage. La tapa es un claro homenaje a las revistas de ciencia-ficción de la E.C. que hicieron las delicias de un Morrison adolescente.

El tercer episodio (Dig the Vacuum) pasa a la Edad de Bronce, esa etapa de experimentación ‘setentosa’ donde el joven autor debe lidiar con el despertar sexual, y el crecimiento interior, los personajes ya son más complejos, y la tapa es un choreo de la icónica cubierta del Dark Knight de Miller.

Flex-Mentallo1of4-11Abducido por aliens, en plena movida de Greenwich Village de los´60, un poderoso psíquico, Wally Sage es Grant Morrison y a la vez Flex Mentallo. Para cuando llega el último capítulo (“We are all UFOs”, Sept. ’96), el escocés disecciona a la Edad Moderna o Dark Age, eso que podemos llamar el show del ‘grimm ‘n gritty’, a partir del Dark Knight Returns de Miller y el Watchmen de Moore mal entendidos y corrompidos en los comics de los ´90. Por eso ahora Sage reniega de los superhéroes, los tilda de fantasías infantiles y está por suicidarse en un callejón- o en la cocina, -o en los dos lugares, vaya uno a saber. Toda la aventura de Flex puede ser una alucinación de este autor mientras fallece tirado, pero las dos narraciones se conjugan y ambas se relacionan con el fin del universo.

Wallace ha viajado a otro plano, de donde vienen las imágenes, a ese algo fuera de nosotros que nos utiliza para canalizar ideas, y ahí es donde está Flex. La creación salva al creador. Flex le muestra a Wally un mundo mejor, lo que puede hacer el arte, lo que el oómic puede darle. La serie termina con una página en la que docenas de super-seres penetran al mundo ‘real’, ahora que Sage ha terminado su crucigrama, ha encontrado la palabra mágica: “Shaman” y puede desvanecerse, puede trasladarse a una nueva era del comic.

flex10Grant Morrison, el mago del Caos, nos invita a salir del oscurantismo de los ´90 y abrazar al comic como un medio capaz de todo; nos desafía a entender a Flex Mentallo como un producto, una mercancía icónica, una pieza de la cultura basura que al mismo tiempo tiene el poder de modificar al lector, de llevarlo a diferentes realidades, transformarlo y hacerle sentir esa dicotomía del entretenimiento y el drama, del héroe pavo y el conflicto agónico vertiguesco.

Tomá, ahora andá a leer- o releer desde otra óptica- esta gran obra de solamente 128 páginas con referencias a Superman -que después usará Morrison en All-Star Superman-, a Crisis on Infinite Earths y a todas las eras del comic. Ya podés sumergirte en la ideología ‘morrisoniana’ más delirante para seguir descubriendo capas de realidades interconectadas por el arte y la locura.

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