Sangre y Trueno

Cerramos el recorrido por los aportes de Jason Aaron a las distintas series centradas en el popular mutante canadiense.

Wolverine (parte 2)

16/11/2021

| Por Francisco Lobo

2 comentarios

Wolverine_Weapon_X_Vol_1_1Antes de comenzar con el nuevo volumen del personaje, Jason Aaron inaugura la colección “Wolverine: Weapon X” en la que toma la esencia de esos elementos de ciencia-ficción distópica post-apocalíptica, corporaciones nefastas, black ops y torturas psicológicas que esboza Grant Morrison en su paso por New X-Men. El primer arco de la colección, dibujado por Ron Garney, es “The Adamantium Men” y vemos cómo nuestro mutante persigue a un grupo de mercenarios modificados físicamente gracias a la filtración de secretos del proyecto “Weapon-X”. Luego sigue “Insane in the Brain”, con lápices de Yanick Paquette, donde Logan, internado en un manicomio, transita una historia de terror con dosis de violencia grotesca y villanos a tono con el horror.

En medio de este remolino de adrenalina, Aaron una vez mas pisa el freno y nos regala el nº10 de la colección, en la que aporta otro ladrillo en la construcción del personaje, titulado “Love and the Wolverine” y dibujado por C. P. Smith. Aquí nos enteramos cómo madura el noviazgo entre Logan y Melita Garner, una periodista de origen latino de San Francisco. El contraste entre las anécdotas amorosas previas (y del mundo que rodea a cada uno) de Wolverine y las de su compañera son divertidísimas y a su vez le aporta una cuota de cálido realismo y sinceridad a la increíble vida diaria del canadiense. Sin lugar a dudas uno de los mejores guiones de todo la etapa de Aaron. Para destacar la ternura de la descripción del primer encuentro sexual de un muy joven Logan en la escena inicial de este hermoso número.

Wolverine Weapon X 14 interiorTras secarnos las lágrimas, volvemos al barro con “Tomorrow dies Today”, dibujada por Ron Garney, una historia con la camiseta de Terminator puesta que nos muestra cómo Deathloks del futuro son enviados al presente para eliminar blancos estratégicos. Se suman al baile Steve Rogers y Bucky Barnes, quienes unirán esfuerzos con Wolverine para evitar el desastre total de esta amenaza temporal. Para cerrar se viene otro numerito introspectivo, el nº16, titulado “The End of the Beginning” que nos cuenta junto a los lápices del capo Davide Gianfelice cómo Logan maneja (o intenta hacerlo) la muerte de su querido amigo Kurt Wagner, asesinado en la serie regular de los X-Men. Debido a la naturaleza religiosa de Nightcrawler, en esta historia Aaron juega con la relación de Wolverine con la fe y la religión, algo que ya había hecho en su historia novel “A good man”.

 

RCO008_1470813630Además de la diversión que aporta “Weapon X” a las fanáticos de la versión covert ops de Wolverine, y del desarrollo al personaje de Melita y su relación con Logan en ese bello nº10, quizás la semilla a largo plazo más significativa que deja Jason Aaron en esta serie es la presencia de Roxxon, que tendrá un rol muy importante en su futuro Thor. Se trata de una empresa de tecnología de punta tan rica como inescrupulosa y perversa que personifica la depredación capitalista salvaje, el poder económico, la agenda propia por sobre los intereses soberanos y la vida de las personas y la acumulación de riqueza desmesurada que nos lleva a una plutocracia corporativa en el futuro.

En Mayo de 2010, Jason Aaron y Adam Kubert se juntan para trabajar otra vez ese team-up entre Spider-Man y Wolverine que tan bien salió en “A Mile in My Moccasins” y lanzan «Astonishing Spider-Man & Wolverine», una miniserie de seis números bastante delirantes con una trama en la que los dos héroes son transportados mediante viajes temporales. Así visitamos varias realidades alternativas, que sirven de excusas para poner a los protagonistas frente a conceptos como aventuras prehistóricas, westerns, Doom el planeta viviente, la pistola Fénix y otros delirios. A pesar del tono cómico de pareja dispareja que predomina en el guion, hay lugar para la pausa nostálgica que siempre nos mecha Aaron entre palo y palo, ejemplificado en ese momento en el que nos describen cómo sería la transición a la muerte de Logan.

wolverine_004_0201Con la serie mensual que arranca en Octubre de 2010, llega una nueva saga de Wolverine, esta vez una historia de venganza en la que Logan es enviado al infierno. Allí debe luchar contra enemigos imposibles si es que quiere escapar, recuperar su cuerpo que deambula por la Tierra en modo asesino poseído y descubrir quienes lo enviaron al inframundo y por qué razón. Todo este misterio se desarrolla en 15 números dibujados en su gran mayoría por Renato Guedes con algunas excepciones. El nº 5.1, con lápices de Jefte Palo, nos cuenta cómo Melita, la nueva novia de Logan, le organiza una fiesta sorpresa de cumpleaños a Wolverine la que invita a los amigos de los infinitos equipos que integra el canadiense. El guion es hilarante (sobre todo las intervenciones de Luke Cage y Deadpool) y sirve para construir a Logan desde la mirada y/o el concepto de las personas que lo rodean. El ejercicio inverso sucede en durante el nº8 (dibujado por Daniel Acuña), momento en que Wolverine poseido se enfrenta los X-Men y para ayudarlo a recuperar el dominio de su mente, Emma Frost organiza un grupo comando integrado por ella, Kitty Pride, Melita, Rogue y Jubilee y realizan una incursion a la psiquis de Logan, construida como un castillo japonés y lleno de puertas con carteles como “fantasias sexuales”, “sueños y esperanzas”, “X-Men con los que tuve sexo”, “razones por las cuales me detesto”, etc. A modo de epílogo de este gran arco inicial llegan “Wolverine: No More” y “Wolverine: Forever” con lápices de Goran Sudzuka.

RCO005Luego de la saga infernal, Jason Aaron entra en la recta final de su paso por la serie y en los números 17 al 19 narra junto a Ron Garney “Goodbye Chinatown”, relato que retoma varias puntas, conceptos y tónica de “Wolverine: Manifest Destiny”. El nº 20 “And Then There Was War” sirve como prólogo de lo que será el último gran arco de la colección “Back in Japan”, publicado en entre los nºs 300 y 303 de la nueva numeración de la colección. La historia en sí parece ser una excusa para colocar a Wolverine en Japón, lugar ineludible cuando se trata de este personaje, y enfrentarlo a las típicas amenazas que se la tienen juradas en el país del Sol Naciente. Da la impresión de que Aaron no quería dejar la serie sin utilizar los recursos nipones del personaje y si bien la historia entretiene, no aporta en profundidad a esa construcción de Logan que el autor lleva a cabo desde que tuvo la oportunidad de escribir al popular mutante. En cuanto al dibujo este arco es el más heterogéneo y cuenta con los lápices de Adam Kubert, Ron Garney, Steve Sanders, Billy Tan y Paco Diaz.

El cierre de la serie sucede en el nº304 “One More Round” con Wolverine que mueve los hilos para conocer la ubicación secreta de una fiesta en la nefasta Madripoor, fiesta en la que al llegar se dedica a achurar a todos los invitados que se encuentran allí para celebrar el cumpleaños de Sabretooth (personaje que no había tenido su momento estelar porque estaba muerto desde el volumen anterior). A lo largo del guion e intercalado con la carnicería en el cumple, vemos cómo quedan todas las puntas que dejó Aaron de cada uno de los arcos que escribió para esta serie y con las cuales tejió un telar del universo particular de Wolverine. Al igual que en “Back in Japan”, aquí colaboran todos los dibujantes que laburaron con el guionista en el personaje, con la adición del grosso de Steve Dillon. La escena final de la historia, con Logan sentando en la barra de de un bar con cerveza en mano (situación hiper-mundana por la que pasamos la mayoría de los seres humanos) funciona como conclusión del camino de humanización y desarrollo de la personalidad del personaje que comenzó el autor en aquella historia inicial “The Man in the Pitt” en la que el mutante se encontraba en un escenario imposible y absolutamente alejado de la realidad de cualquier persona que no sea un superhéroe de acción fantástica.

Melita_Garner_(Earth-616)_from_Wolverine_Weapon_X_Vol_1_9_page_05A lo largo de cinco años y más de 50 números, Jason Aaron buscó desde la pregunta “Quién/qué es Wolverine?” aportar a la construcción de uno de los personajes más importantes del género de superhéroes y para ello se hizo cargo de todo (o de la gran mayoría) el registro previa que había de Wolverine. Un registro tan grande como heterogéneo, pero en el que el escritor supo moverse con soltura gracias a su conocimiento del material y de su oficio. Al mismo tiempo, en lo que encuentro que son los grandes aciertos de Aaron y lo que le da valor agregado a su paso por Wolverine, llevó a cabo una humanización a través de relatos mundanos, increíbles en un personaje que vivió tantas cosas, pero que nos ayuda a conectar desde la intimidad. Como lectores, podemos reflejarnos en algunas de esas situaciones y ponernos al lado de un tipo que luchó contra imperios galácticos, vivió siglos, y soportó castigos indecibles (solo por mencionar alguna de sus infinitas gestas) pero al igual que nosotros, es vulnerable y sensible en el amor, disfruta ver un partido en un bar y se reconforta en el apoyo de sus amigos.

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2 comentarios

  • Me gustaría leer Weapon X pero ese color y reflejos de computadora chota me la bajan totalmente

    Comentarios

    Papepipopum

    16/11/2021 - 17:01

  • Todavía no leí la nota, pero Wolverine y Sabretooth son dos personajes que me encantan.

    Comentarios

    chuliverm

    16/11/2021 - 11:42