Zona de polémicas

Te ofrecemos algunos prácticos consejos que te indicarán que llegó el momento de abandonar una serie.

Bajarse a tiempo

09/10/2018

| Por Martín Fernández Cruz

97 comentarios

57078217Los cómics de superhéroes, y los shonen son lecturas tramposas, y se consumen con una facilidad adictiva que lleva al fan a querer (o necesitar) descubrir rápidamente qué sucede a continuación, motivo por el cual resulta fácil leer en piloto automático sin detenerse a pensar qué tanto gusta lo que estamos leyendo. De esa manera cuando uno se plantea por primera vez que esa lectura mensual se convirtió en un vicio más que en un placer, puede que ya lleve acumulados varios años de una saga mediocre que solo significó un abultado gasto de plata. Da culpa abandonar un personaje, y más cuando se lo acompañó durante muchos años, pero lo cierto es que hay que aprender a soltar esas lecturas medio pelo y destinar ese dinero a otro título. Por ese motivo, y a pesar de lidiar con la culpa, a continuación va una guía para descubrir si esa lectura que seguís religiosamente todos los meses, quizás deberías abandonarla definitivamente.

Amazing_Spider-Man_Vol_3_181_ Tenés acumulados varios números sin leer: cuando una historia te engancha, la comprás todos los meses y la lees apenas sale a la calle el número nuevo. Esto vale mucho para el que compra tepés y tankobon, los que -justamente por salir más espaciados en el tiempo- generan una ansiedad que no acepta espera de ningún tipo. Pero por ejemplo, ¿qué pasa si tenés los números del 4 al 8 de My Hero Academia sin leer? ¿Qué pasa si esos números del Spider-Man de Dan Slott se acumulan y solo te acordás que los tenés cuando revolvés tu biblioteca buscando un viejo tepé del Suicide Squad de John Ostrander? Eso claramente significa que dejó de interesar la historia, que ya no te preocupa el destino de ese personaje y te mentís diciéndote que “un día lo vas a leer todo de una”. Pero la verdad es que pueden pasar años hasta leerlos, años en los cuales la pila se agrandará hasta que o desistas, o los vendas por Facebook. De esa manera se puede asegurar que más de tres o cuatro números de un mismo título en la pila de pendientes, son señal que llegó momento de abandonar el barco.

2_ No recordar el nombre de los personajes (o peor aún, no distinguirlos): perdonen la cosa autoreferencial, pero acá tengo que hablar de lo que me pasó con Ataque a los Titanes. Enganchado por esa super-vistosa primera escena con el mega-titán rompiendo todo, me dejé llevar por ese mundo que a pesar de estar dibujado casi con los pies, planteaba un disparador inmejorable. Cuando me quise acordar, tenía nueve tomos leídos y seguía sin distinguir a muchos de los protagonistas, a duras penas me acordaba el nombre del protagonista (de los secundarios ni hablar) y esos titanes que parecían tan amenazadores habían empezado a parecer un poco pavos. La runfla entre los humanos, por otra parte, tampoco parecía gran cosa.

tj.XQRshh9Pero me llamaba la atención no acordarme el nombre de casi ningún personaje, y eso era una incuestionable señal de desinterés. Y aunque esto parezca una tontería, pasa más seguido de lo que uno está dispuesto a aceptar (o al menos así sucede cuando se lee en simultáneo arriba de quince series). Eso no tiene necesariamente que ver con que el guionista sea bueno, el dibujante claro o la historia esté bien desarrollada, tiene que ver simplemente con la atención que le ponemos a lo que estamos leyendo. Desde hace unos meses empecé a leer Crows de Hiroshi Takahashi y distingo a la perfección a todos sus protagonistas aunque el 98% de ellos lleve uniforme de secundario. Por ese motivo si pensás que Goku llegó al planeta Tierra para matar a Gohan y a su padre Bulma luego de entrenar bajo la tutela de Freezer, es que llegó el momento de dejar de gasta plata en ese manga.

3_ Cuando comprar ese título es un trabajo más: no resulta demasiado difícil acostumbrarse a una compra mensual que con el tiempo resulte un trámite más que una experiencia gratificante. Uno sabe perfectamente cuándo compra algo con placer, y cuándo no. Conseguir una historieta anhelada es un momento maravilloso, e involucra todo tipo de pequeñas decisiones que suponen elevados grados de placer. Romperle el plástico en casa o en la calle, hacerlo acompañado de una bebida, una tortita negra o un pucho, hacerlo solo o acompañado, oler las páginas, hojear y arriesgarse al spoiler o mirar tímidamente el prólogo y las primeras tres o cuatro carillas, son todas etapas de un ritual muy único.

BuyingCollections_001Pero si comprar esa historieta es motivo de embole, si apenas la tenés la ponés en la pila de los “debe” y entendés que leerla es un trabajo producto de la costumbre, entonces hay que liberar y abandonarla para siempre. No hay mentira que valga, no hay un “seguro con el tiempo mejora” o “seguro que en poco tiempo entra tal guionista y la salva”. Eso no va a pasar, y aunque pase, no habrá justificado el dinero tirado en una lectura cuya compra fue un trámite más parecido a pagar el ABL que al de entregarse a una placentero ritual personal.

273325-56231-one-more-day

 

4_ Seguir con obsesión a un personaje, a pesar de sus guionistas. Esto se descubre con los años, y todos los que llevamos varias décadas como lectores lo sabemos: no sirve seguir caprichosamente a un personaje. NO SIRVE. Un héroe o heroína X verá su serie atravesada por decenas de guionistas, y cada uno de ellos, a pesar de seguir un status quo relativamente estable, no siempre entregará una serie sólida. Los personajes no merecen amor incondicional en términos de seguir durante meses y meses, años y años, todas sus series. Esos romances son propios de la adolescencia, pero la madurez (al menos como lector o lectora) implica engancharse con los autores, que son los verdaderos responsables de potenciar las historias. Y si no coinciden con este punto, péguenle una mirada al Spider-Man de Roger Stern, y compárenlo con el One More Day, a ver si a pesar de contar con la misma materia prima, ambas propuestas les resultan igual de atractivas.

5_ Cuando retomás (o peor aún, empezás) una colección porque tal o cual evento “lo cambiará todo para siempre”: este es un gancho históricamente efectivo para los amantes del comic americano mainstream, y es el de matar a alguien, o marcar un reinicio violento con el fin de mantener el interés sobre colecciones que están perdiendo un importante caudal de lectores. En muchos casos, fans que están cerca de abandonar una serie determinada, o que ya lo hicieron y no planean volver, no pueden evitar la tentación de ese canto de sirena marcado por “la muerte de Fulanito”, “la resurrección de Menganita” o “el cambio de identidad de Pochito”.

61m9U9oTLSLEsos eventos pueden resultar medianamente atractivos, pueden incluso determinar la llegada de un guionistas más talentoso, pero rara vez marcan un status quo de calidad que logre mantenerse a través del tiempo. Son manotazos de ahogado que (y esto es lo más triste) suelen dar estupendos resultados en materia de ventas. Pero a no engañarse: no sirve retomar los X-Men porque vuelve la Jean Grey clásica, pero sí valdría la pena si volviera John Byrne (o al menos el Byrne aceitadísimo de los ´80). Retomar una colección sólo por cuestiones argumentales y no autorales no vale la pena y es una excusa que tiene fecha de vencimiento a corto plazo.

Concluyendo, es sano abandonar series, y más sano aún es retomarlas cuando ingresa un autor que es garantía de calidad (aunque se sabe que todo puede fallar, ¿pero quién le diría que no a Captain America si volviera Ed Brubaker?). Por ese motivo, hay que abandonar la culpa, dejar los malos hábitos, leer menos, y centrarse en esos autores que realmente nos confirman que el de las historietas es el medio narrativo más grande que existe.

Compartir:

Etiquetas:

Dejanos tus comentarios:

97 comentarios