Zona de polémicas

Hasta hace unos años, cuando me preguntaban “¿Dónde leés comics?” mi respuesta era automática: “En la cama”. Después, exploré otras opciones.

¿Dónde leer?

12/06/2013

| Por Andrés Accorsi

10 comentarios

comic_1896832cHasta hace unos años, cuando alguien me preguntaba “¿Vos dónde leés comics?” mi respuesta era automática y contundente: “En la cama”. La gran mayoría de los comics que leí, los leí acostado en la cama, casi siempre de noche (para evitar molestas interrupciones generadas por el teléfono, o por la gente con la que uno vive) y a la luz de un velador.

Aún hoy, cuando tengo la oportunidad de leer en esas condiciones, la lectura se disfruta a full. Si es un libro de muchas páginas, el vaso con tu bebida favorita no puede faltar, simplemente para que no se te ocurra parar, levantarte e ir a buscar algo a la heladera. Si no suena el teléfono y tenés el vaso a mano, sólo unas ganas irrefrenables de mear o cagar van a hacer que interrumpas el placentero ritual de la lectura horizontal.

Hablando de ganas de cagar, nunca me cerró mucho lo de leer en el baño. A veces me llevo un comic al trono, pero para la tercera o cuarta página, ya terminé de hacer lo que fui a hacer al baño y ahí el comic se convierte en algo molesto, que no sabés bien dónde poner mientras cumplimentás los trámites de higiene posteriores al garco. Y si me resigno a leer una novela gráfica –ponele- de a cuatro páginas por cada vez que me siento a cagar, corro el riesgo de tardar un mes en enterarme cómo termina.

6a00d8341d928653ef0134868f7921970c-800wiDesde que empecé con mi blog diario en 2010 (gracias al cual me acostumbré a leer y reseñar un comic por día durante los últimos 42 meses), la dinámica del mismo me impuso una variante que yo había explorado poco: leer en colectivos, subtes y trenes. Y la verdad es que, por necesidad, aprendí a hacerlo, pero es una mierda. El primer problema es sentarse: leer comics de parado es espantoso, cuesta un huevo concentrarse en la historia, y terminás por no disfrutarla. Ni hablar de los dibujos, o de la narrativa, o de otros detalles. Nada: querés que el comic se termine, o que algún hijo de puta se levante y te deje el asiento para leer –más o menos- como Dios manda. Conseguir asiento es una timba en la que uno, que tiene menos de 75 años, ninguna discapacidad visible y encima se embaraza poco, no liga nunca un naipe ganador.

Ponele que te sentaste: el segundo problema pasa a ser el movimiento, los sacudones, el traqueteo típico de los bondis y subtes, las frenadas. Imposible prestarle mucha atención a los dibujos cuando la página se sacude como si bailara breakdance. Tercer problema, tal vez el más jodido: el ruido. Si en tu casa te molestan el teléfono, una ducha abierta, o un lavarropas encendido, en el subte te querés matar. En el bondi, además, tenés los bocinazos, y en cualquier transporte, los celulares, los cientos de pelotudos que mientras viajan hablan a los gritos con alguien a quien no tenemos el gusto de conocer, pero igual detestamos y le deseamos la más espantosa de las muertes.

Y aunque no hubiese ruido, ni traqueteos, siempre está el tema no menor de que si te sumergís por completo en la lectura, cuando te das cuenta estás en Constitución, y te tenías que bajar en Plaza Italia. Siempre le tenés que mezquinar a la historieta aunque sea una parte mínima de tu atención para bajarte en la parada indicada. Y eso, suponiendo que no aparezcan en escena culos, tetas, o lo que sea que las mujeres miran de los varones, cuyo atractivo estético-erótico te resulte más estimulante que los dibujos de Osamu Tezuka o de quien sea que estés leyendo. Más de una trama bien elaborada por un gran guionista se diluyó alguna vez en un escote, o en un par de gambas extremadamente bien cruzadas, y hubo que esperar a llegar a casa, pegarse una ducha fría y recién después, con la mente despejada, volver a encarar la lectura.

3442556026_df8c03b7edTambién durante estos años me tocó viajar bastante por el país, y ahí debo decir que en los micros de larga distancia se lee bárbaro. Te interrumpen para darte de morfar y casi seguro te atormentan un par de horas con películas excecrables. Pero el ruido es menor, el traqueteo es mínimo, es difícil bajarse en la parada equivocada y además te sentás seguro. Y en un asiento reclinable, que por momentos (sólo por momentos) hace que casi no extrañes a la cama. En un viaje de 14 ó 15 horas (lo comprobé empíricamente) te bajás tranquilito un Showcase, o un Essential de chotocientas mil páginas sin ningún inconveniente.

Hoy, por suerte, hasta la gente que renegó del papel y se pasó al soporte digital tiene la posibilidad de leer comics en la cama. Mi consejo: sacale el máximo jugo a esa posibilidad. Mis mejores tardes de verano fueron en la cama, con mi Levité de manzana, mi ventilador de techo (no muy fuerte, para que no joda el ruido) y un comic para leer. No se puede pedir mucho más.

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10 comentarios

  • Siempre me jodió leer en el bondi y de escribir ahí ni hablar. Con buenos auriculares y sentado la cuestión viaja (cuac) pero leer de parado ni loco. Ahora estoy viajando al laburo en subte y me bajo en Plaza de Mayo asi que asi si garpa porque me puedo concentrar a full. Aparte viajo tipo 7 asi que asiento consigo siempre.
    Para las revistas el baño garpa aunque se te enfrie el ojete por la emocion de terminar lo que estas leyendo.

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    AREKASADARO

    19/06/2013 - 01:45

  • cuando mi mujer vivía a 500 km, me bajaba de todo en el micro, sobre todo cuando tenía que viajar de día.
    En el bondi leía bastante. Pero desde que me pasé a la bici, perdí muchos momentos de lectura (gral). Además, como mi trabajo consiste en parte en leer, después me quedo sin energía… estoy en problemas (graves)

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    bazillusgg

    18/06/2013 - 16:01

  • Medio pedante el que sacó la última foto ¿no? el Zarathustra en primer plano…

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    Betacombatiente

    17/06/2013 - 15:27

  • Me voy a ver el partido del Rojo… no veo la hora de que se vaya ya mismo a la B…

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  • A mí lo que más cómodo me queda es un sillón tipo cama. En la cama puedo leer, pero jode el tema de la luz, porque la luz de la lámpara no agarra de lleno el dibujo, hace sombritas, que a mí por lo menos me molesta. Al margen, soy el único pajero que se enamoró de la negrita de la foto?

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    • Elegí la foto de la negrita para ilustrar que -con ingenio y paciencia- se puede leer en el subte. Y porque está leyendo un comic fundamental, al que elegimos entre los 100 mejores de la década pasada. Si además la foto satisface tus pulsiones masturbatorias, mucho mejor 😉

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      Andrés Accorsi

      16/06/2013 - 13:06

  • El problema del bondi es que no se doblen las tapas de los tp, bah, el cuidado en general. Eso es realmente jodido. Yo consigo bolsas para los comics, pero no para todos los tamaños. Si teneés un hardco olvidate, quedará así con las puntas golpeadas—-

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    parallax

    14/06/2013 - 09:42

  • Muy buena la nota, yo si leo en el bondi, pero tengo la suerte de hacer solo dos viajes al dia, y casi siempre
    con el bondi vacio o con asientos dispobibles, ademas d q el trayecto es corto, 20 minutos, para tp o revista sirve… hc ya no, se vuelve un poco impractico…
    en la cama m gusta, pero termina ganando el sueño , a menos que este muy cebado
    prefiero estar sentado y con musica…
    en el baño no leo comic, temo por la integridad de los mismos

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    sorco2003

    13/06/2013 - 18:41

  • Leer en la cama es un gran placer, pero en general se pone en disputa con uno de los otros grandes placeres situados entre las sábanas: dormir. La lectura diaria a veces se disputa con eso. Sumo a los lugares placenteros, del que he disfrutado mucho, la reposera con alguna bebida, fría o caliente según la ocasión, en el patio del hogar y con luz del sol (para aquellos que en algún momento de la vida disponemos de esos pequeños espacios de naturaleza artificial).

    Disiento con el tema del transporte público. Paso gran parte del día viajando sobre alguno de ellos, y la lectura en el bondi o el subte logro disfrutarla bastante, pero, como bien decís, tiene muchos inconvenientes, especialmente para ubicarse. Conseguir un asiento o un lugarcito tranqui contra la baranda para sillas de ruedas, si no es un colectivo lleno, significa para mí, un ratito para sacar el cómic de turno de la mochila y leerse algunas páginas. Y en ese momento ya no importa tanto que el colectivo este parado hace media hora al lado del obelisco sin avanzar.

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    Damian

    13/06/2013 - 15:38

  • Totalmente , Andres. A mi las custiones de la vida ( lease hijos ) me llevaron a leer casi exclusivamente en el baño. Si no , cada tres cuadritos se te dobla la revista y aparece una manito seguida de un ¿que estas leyendo , papi? . a las 10 pm ya no tengo las pilas ni para leer el boleto de tren , como para leer en la cama con «sos mi hombre» de fondo. pero el zorro pierde solo el pelo , no? Muy buena la nota!

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    pilomero

    13/06/2013 - 05:02