Cuando era chico, mi padre me llevó a ver Superman II. Si, la de los villanos de la Zona Fantasma, Zod y todo el kilombo que vino a continuación.

¿Qué se puede hacer, salvo ver películas?

30/11/2007

| Por Sebastián Ballesteros

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Superman II, con Christopher Reeve y Gene Hackman


Cuando era chico, mi padre me llevó a ver Superman II. Si, la de los villanos de la Zona Fantasma, Zod y todo el kilombo que vino a continuación. Hete aquí que yo, niño de -calculo- seis años, me largué a llorar y nos fuimos antes de que terminara la película. No entendía por qué una aventura para toda la familia me había hecho sentir incómodo y aburrido.

Hasta que en el ´89 vi Batman.

Sí, niños y niñas, es Superman o Batman, los dos no se puede.
Ser un adolescente y ver a Michael Keaton con ese traje perfecto (años más tarde, trabajando para una comiquería, tendría la oportunidad de vestirlo y casi ahogarme, porque es imposible respirar en esa cosa), esa onda de “está todo mal”, esa ciudad oscura y llena de corrupción… me compró. En serio. Me olvidé del colegio, la tarea, mis amigos, mi familia, mis amores y todo lo que había en la tele (salvo de Macu Mazzuca y el Club de Batman, que pasaba clips de la peli). Me olvidé de los cortes de transmisión que tenían los canales hasta las cinco de la tarde, pero me acordaba de prender un rato antes la señal de ajuste, para escuchar a Prince en esos temas de la banda sonora de Batman que todavía ninguno entiende qué carajo hacían ahí. Ah, y no me molestaba para nada Nicholson gordo haciendo de un Joker… este… gordo.
Luego llegó Joel Schumacher y destruyó a nuestra infancia y a Batman de tal forma que hasta los actores se disculparon en público por haber estado en esos films.
Ah, Superman también volvió el año pasado. Parece que no le importó a mucha gente.
Y Batman goza de buena salud, gracias.

La serie de The Tick que duro apenas 9 capítulos


Y hubo una serie con actores de The Tick, otra animada de Batman bastante aburrida, una de los X-Men con onda teen, otra de los Avengers… Ninguna funcionó tan bien, no?
Tuvimos una Marvel que intentó salir de la decadencia de “películas” como la del Capitán America de principos de los ‘90 (vomitiva, mal filmada y hasta mal traducida) y se mandó cuatro obras maestras: dos de X-Men y dos de Spiderman. Ya volveremos a eso.
También tenemos a Smallville, las aventuras de Superman pendejo y lindo, pero parece que a falta de recursos narrativos (y con el truquito de los freaks con poderes gracias a los fragmentos de Kryptonita agotado) tenían que poner una versión edulcorada pseudocool de Green Arrow para seguir adelante, además de los homenajes a las pelis de Superman que ya estaban un poquito de más.
¿Y qué nos queda? Poco. Buffy, la serie más comiquera que recuerdo (tanto que su creador ahora escribe X-Men) ya fue.
Dark Angel (absoluto choreo a Cybersix, pero con onda de comic) fue justamente cancelada. True Calling (maravillosa idea digna de una serie de Vertigo) duró una temporada y media. ¿Dónde nos metemos los tipos a los que nos gusta leer comics y ver tele? ¿Nadie piensa en nosotros? ¿Estamos resignados a ver repeticiones de Star Trek para siempre?
Hubo una “resurrección” del matrimonio entre los comics y el cine, que encabezó Marvel, como mencionábamos recién. Pero no era todo oro. Entre dignísimas Blades (donde ni siquiera nos molestaba que Wesley Snipes no supiera actuar y el único enojado era Marv Wolfman porque no le tiraban un billete ni a palos), hasta boñigas como Darevedil (una peli con veinte minutos iniciales maravillosos pero que, a partir de que entra Elektra,

Ben Affleck en el papel de Daredevil


se transforma en excremento de toro descompuesto por comer en McDonald’s) donde dan ganas de pegarle a la pantalla al grito de: “Matt Damon era el que se parecía, el otro, el amigo, el otro! ¿Quién mierda le tiñó el pelo a Ben Affleck, hijos de puta?!?”. Pero toda resurreción lleva a otra muerte. Y acá estamos. Cuando Nicolas Cage hace de un superhéroe (¿se acuerdan que Burton lo quería de Superman?) treinta años menor que él, cuando Johnny Storm se sube a una moto para cancherear con las minas y Sue parece menor que él, cuando llegamos a X-Men 3… Dios, me muero. A ver… ¿cómo explicarlo simple y seguir adelante sin molestarlos?: X-MEN TRES TE EXPLICA PERFECTO COMO EXISTE EL FENIX EN DOS SEGUNDOS, QUE ERA EL PRINCIPAL PROBLEMA DE LA PELI, PERO DESPUES SE PIERDE EN COSAS SIN SENTIDO, MATA PERSONAJES AL PEDO Y TIENE OTROS QUE APARECEN TRES SEGUNDOS Y LA ODIO Y ES MAS CABEZA QUE EL PROGRAMA DE RIAL!!!!!
Sorry, soy un fan. Igual, un par de escenas están buenas.
Igual hubo autores o visionarios que lograron buenas obras (algunas antes nombradas y todo lo que toque Miller que no tenga que ver con Robocop) y ayudan… Pero no alcanza.

Lo que me lleva a algo horrible, que siento ahora a los veintitantos y desgraciadamente es verdad: esta gente hace negocios. Si Jessica Alba vende de Sue, de Storm o de Galactus, venga, que firme. Si Ben Affleck hace un buen Wolverine o no, no importa. Pero cuando raje Hugh Jackman, ponelo que todavía vende. ¿Halle Berry no firmó? Ponela a J-Lo y le hacemos más planos del orto.
Nuestros sueños y juguetes, nuestros castings en la Wizard, nuestros personajes con lo que crecimos… son un billete. La vida es una moneda. Wolverine es un dólar canadiense. Maldita sea.

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